lunes, 15 de diciembre de 2008

Bernie, Camacho, Emilio Barrero, no somos nadie,....

Bernie Madoff, un experto en Bolsa, ex presidente del Nasdaq en 1990, 1991 y 1993. Madoff es además uno de los principales asesores de las grandes fortunas o family offices de Estados Unidos.

Madoff fundó Bernard L. Madoff Investment Securities en 1960 y extendió sus tentáculos por todo el planeta. En la actualidad contaba con 17.100 millones de dólares bajo gestión y tenía entre 11 y 25 clientes, la mitad de los cuales son hedge funds.

Este fenómeno hacía lo mismo que el Camacho de Gescartera, lo mismo que lo que ocurría en las filatelias españolas, es decir, dar una falsa rentabilidad a unas inversiones, que pagaba con el dinero de los nuevos inversores, dejando poco a poco un pufo de la leche, eso sí, con unos trajes y unas corbatas estupendas, con unos contactos fantásticos, y resulta que el timo de comprar duros a cuatro pesetas, ha colado en todos los lados (grandes empresas, grandes fortunas, grandes bancos, asesores, expertos inversores, brokers, cualquiera). Cualquiera que tiene dinero o manejara el dinero ajeno, cualquiera que se le suponía una preparación suficiente, cualquiera que debería haberse dado cuenta. No somos nadie. O quizá esos trabajos tan elitistas los puede hacer cualquiera o quizá no debería hacerlos cualquiera.

Vale, hay codicia y avaricia, pero sobre todo hay muchísimo tonto, que en vez de hacer que ese dinero que tienen genere trabajo, negocio, valor real, se han dedicado a creer que se enriquecían y en realidad les estaban guindando la pasta, el parné, la guita.

De momento, habría, que reflexionar si todo aquel que está cobrando millonadas, realmente se gana su sueldo, por lo visto no, meten la pata como cualquier mindundi, pero eso sí, son ejecutivos internacionales, con titulaciones estratosféricas, con un olfato, con una agudeza felina.

Pero resulta que todo es falso, son listillos de pega, tolis del broli, tolais, torrijillas, meras víctimas de timos, y ya no es la primera, llevamos todo el año con noticias parecidas, porquería finaciera, que no vale nada, envuelta en una estética de altas finanzas, de altas y complicadísimas inversiones, con unos nombres anglosajones de cagarse la perra, y resulta que están haciendo el timo de la estampita, ¡mira! que está premiado, mira a los pobres tontos, que no saben cómo ganar sin hacer nada como nosotros, ¡mira! se cree que lleva estampitas y lleva billetes, ¡ja,ja,ja!. Pero si te pillan al maco, colega. ¿Y la pasta? ¡La pasta ha volao!. Se ha esfumado, en fiestas, coches, restaurantes chaletes chachis, lumis, farlopa, voltios por el mundo y ansí.

José Coronado, en una película cojonuda, que no debió ver casi nadie, era el personaje protagonista de "La vida de Nadie" (2003) de Eduard Cortés, un tio que se había inventado todo desde la carrera, y todos creían en él, con el dinero con el que supuestamente había comprado la casa daba rentabilidades y así, cada vez más amigos y conocidos confiaban en él, decía que era economista y no había acabado la carrera, decía que trabajaba en el Banco de España y se iba al banco del parque, decía que iba a trabajar y vivía de dar sablazos, Emilio Barrero, es casi igual que Bernie Madoff, pero este se lo había montado mucho mejor, más creible, más atractivo, con cargos reales, despachos reales, "expertos asesores" reales, pero hay tantos como él, y toda esa vaciedad y falsedad con el tiempo se cae o no, porque éste ha tardado 48 años en caer.

Acabaremos volviendo a un mundo donde realmente haya alguien detrás, no meros comparsas, que quieren engañar a John Self (protagonista de Dinero de Martin Amis), que quieren engañarse a ellos mismos, a todos nosotros, vendiendo humo, gestionando humo. Pero si el propio rey está desnudo y nadie lo ve, ¿cómo vamos a resolverlo?.