El discurso histórico, es un discurso civilizador, es cierto que tiene algo de estilo literario, y de convencionalismo, dependiendo del momento del que se escribe, también del partido del historiador, pero en suma, busca justificar un pasado y objetivar un futuro en una comunidad, así desde las primeras crónicas, hasta la actualidad.
En el caso de España, el discurso se articula en tres periodos antes del discurso propiamente dicho (Protohistoria, Hispania romana y visigoda), y después viene el discurso, articulado en una Reconquista-Formación de Reinos Cristianos, con una explicación de Al Ándalus, cada vez mayor, ya que en los últimos tiempos, la fuerza del discurso de España se ha debilitado y los “progresistas” se muestran entusiasmados con el Islam, mientras que bromean con España, jajaja.
Un Islam, que en muchos países aplica la pena de muerte a homosexuales, el maltrato a las mujeres, en otros directamente, no existe más ley que unas normas religiosas administradas por analfabetos que secuestran y violan a niñas, jajaja, y asesinan cristianos (y cristianas, hombres y mujeres, niños y niñas) por serlo, como los comunistas de la Guerra Civil (ejemplo podemita de demócratas, jajaja), y seguimos, jajaja.
Este discurso, culmina con los Reyes Católicos, la unión de reinos, el Imperio, América, un pasado que nos iguala a las grandes civilizaciones que ha habido en la Historia en muchos libros de texto del mundo, pero que en España, se atiende más a lo malo que a lo bueno, pero el discurso sigue y llegamos a la Guerra de la Independencia, donde tenemos cada día más afrancesados, ya que hoy en día, aceptamos todos el liberalismo (más o menos), la Constitución (más o menos) y se alaba la desamortización, que yo considero desastrosa, pasamos todos a ser ciudadanos iguales ante la ley y solo el dinero nos separa, el carguito o el puestecito, libertad de oportunidades a la española, bien, estupendo, pero pese a ello, ese proceso generó a unos exaltados, que han ido heredando una negatividad cercana a la traición, hasta nuestros días, que añadido a la propaganda comunista de la Guerra Civil y después ha cristalizado en un lugar donde ser nacionalista está bien visto, si es contra España, pero del sentimiento nacional del resto solo es para mofarse, o llamarlo facha.
En la Transición, se justificó por el exceso de identificación del Régimen de Franco con la idea de España, cosa que es curioso que se use como excusa, de hecho, es un elogio, justo el contrario, que recibieron en su día los afrancesados, que compartían ideas políticas con los invasores franceses y esa identificación, fue su ruina, la del liberalismo español, y quizá la de la convivencia de las generaciones futuras, pues esos exaltados identificaron España con no compartir enteramente el ideario francés y el sentimiento español.
Pese a los exaltados, se desarrolló un relato histórico ciudadano, un discurso liberal desarrollado por Modesto Lafuente y otros, pero que no llegó a calar en la generalidad, porque siempre hubo desde ese 1814, cuando se intenta un acuerdo intermedio, y a partir de ahí, se llama facha (o similar, realista, servil, reaccionario,…) al que no acepta la idea más radical del liberalismo o de sus hijos radicales, republicanos, comunistas, para llegar a los podemitas y muchos izquierdistas variados (extravagantes como decía el recientemente fallecido gran filósofo, Gustavo Bueno), planteando para los estudiosos, algo que conocemos como el “Problema de España”, y provocando un problema para la convivencia de las generaciones futuras, que de tiempo en tiempo, vuelven a enfrentar a los españoles que les parece todo malo lo de España, contra los que simplemente se sienten españoles y no comprendemos esa negación y esa mofa.
Que en España, hay muchas cosas mejorables, nadie lo duda, que los políticos actuales, son bastante mediocres, tampoco hay mucha objeción en eso, pero de ahí a invalidar el sistema, la Constitución y el ser mismo de la Nación, es un error que los exaltados actuales nos quieren imponer, con soluciones de siglos pasados, con discursos vacíos de futuro y suicidas, con tal de negar a España, falseando datos antes como ahora, hablando de un atraso endémico, falso antes como ahora, para subvertir la convivencia.
Un ejemplo decimonónico de lo que digo, fue la desamortización señorial, donde apelando a las mercedes enriqueñas o a la carencia de papeles que justificasen la propiedad señorial, el Estado liberal, expropió a miles de pequeños propietarios rurales, que en Inglaterra fueron los responsables de la industrialización y capitalización del país y que aquí pasaron a buscarse la vida en la Administración del Estado, ese Estado que creó los Ayuntamientos con esos terrenos que pasaron a ser comunales o ser vendidos al mejor postor, que en Andalucía, aumentó el tamaño de las propiedades de los latifundistas, esos grandes títulos, que pasaron a ser los únicos nobles que quedaron oficialmente, y que no mucho después dominaban el voto, junto a los enriquecidos a la sombra del poder liberal, conocido el sistema como Caciquismo, que muy bien estudió Tussell (1945 – 2005). Así con un desafuero se crearon varios, como recientemente hemos visto, Alcaldes que han especulado con terrenos rústicos convertidos en urbanizables, que nadie consideraba suyos, porque realmente no lo eran.
Pero esto quizá no fue lo peor, lo peor es que los españoles renunciaron a su pasado, como si las huestes de Alfonso VI, que tomaron Madrid y Toledo por las armas, o las tropas de Fernando III, sus caballeros que conquistaron Andalucía, que fundaron sus conventos, sus iglesias, construyeron puentes y castillos, que la conquista de Murcia y Mallorca por Jaime I, fueran único patrimonio de la Monarquía, o que las dos grandes casas ducales latifundistas fueran las únicas herederas de un pasado común, colectivo, con derecho a usar, las armas y los escudos, que ganaron grandes clanes, de los que miles, quizá millones de españoles descienden, pero por éstos y otros motivos han perdido el sentimiento de pertenencia y orgullo de ser lo que somos. Cuando, nuestras naciones hermanas, Portugal y todas las del Centro y Sur de América se sienten orgullosas de ser descendientes de aquéllos, de los que también nosotros descendemos.
Volver a creer en un discurso común es vital para nuestro futuro, pero mientras la Historia que se enseña en colegios y universidades está dirigida por esos parásitos de nuestra Nación, por los odiadores oficiales, no tendremos futuro y estaremos en manos de terroristas islámicos, disgregantes y falsos profetas, y ¡hala! A seguir poniendo jajajas.
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lunes, 12 de septiembre de 2016
Españolear
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martes, 4 de marzo de 2014
La Historia nos enseña
Cuando la cruda realidad se impone, cuando los hechos no dejan lugar a posturas de perfil, a palabras vacías, a discursos sin consecuencias, nuestra sociedad occidental bien pensante, súper enrollada se queda sin palabras, porque siente miedo y no sabe qué hacer.
En ese momento, se da cuenta que sigue habiendo en el mundo gente que desea vivir como ellos y que para eso están dispuestos a todo, o que sigue habiendo gobernantes, pueblos, naciones dispuestos a ir a la guerra para conseguir sus objetivos, y que no le van a preguntar a ningún filósofo, psicólogo, sociólogo o escritor políticamente correcto de Occidente si van a invadir o no el país de al lado.
Llevamos tantos años escuchando discursos buen rollistas, donde no existe nación, ni patria, ni leches, que dejan a los ciudadanos europeos y en concreto a los españoles desarmados ante los nacionalistas periféricos, que en este caso sí tienen patria, costumbres y tal, mientras los demás han sido esbirros imperialistas, patrioteros, insignificante calaña, fascistas, carne de cañón al servicio de reyes malvados, pero también frente a los demás enemigos, algo más duros que nuestros nacionalistas lectores de Astérix, de novela romántica y del Equipo A, donde tras la explosión todos se levantan, y todo acaba bien porque nosotros somos guays.
El problema de la Historia, pese al subjetivismo con la que se la pretende desvalorar, queriendo igualar a honrados historiadores e investigadores, con sus aciertos y desaciertos, con propagandistas ideologizados o simplemente vendidos, es que tiende a basarse en hechos objetivos, así, la Guerra Civil española de 1936 la ganó el bando nacional con Franco como jefe máximo, se quiera o no, el Imperio Romano de Occidente cayó oficialmente en el 476 d.C. con la invasión de los godos de Roma, y previamente a eso, hubo una decadencia (aquí hay quién la puede hacer más larga o más corta, y hay subjetividad, pero Roma cayó), que el Imperio Romano de Oriente cayó en 1453 d.C. con la caída de Constantinopla a manos de los musulmanes otomanos, es un hecho, que a partir de ahí, casi desapareció el Cristianismo de esas zonas es un hecho, que los otomanos querían más, también es un hecho y que se les paró en Lepanto, el 7 de octubre de 1571, también. Y nosotros no hacemos teorías, contamos lo que pasó.
En el momento actual, me parece que no va a haber nadie que vaya a defenderse, que sí llegan a invadirnos, los dejaremos pasar: ¡Adelante!, no, no os preocupéis que no tenemos pelotas de goma, las porras son de gomaespuma, sí, pasa, pasa.
Pero lo de Crimea, es una invasión, y no hay nadie que se atreva a chistar a los rusos, ¡uy, uy! Como medida de fuerza vamos a estar un par de días sin comer ni blinis, ni caviar, ¡Qué se jodan!
Lo de Ceuta y lo de Melilla, también es una invasión, pero nosotros con nuestra mirada humanitaria, al que pase, le daremos un bocadillo, ropa nueva, le curaremos las heridas, criticaremos al gobierno por la valla y si se llena el centro de acogida, viaje para la península. Y son buenos chicos, primero a la puerta del supermercado y luego ya veremos, pero ellos son listos y en cuanto pueden se van de España, allí, en caso de necesidad, serán del ejército francés o quizá del británico.
Si tuvieramos escuelas, lo mismo les podíamos enseñar a ser españoles y algún día estarían dispuestos a defender España, pero no las tenemos porque en las escuelas españolas se enseña a odiar a España, así que, primero taifas, luego nada.
Si enseñáramos Historia, tendríamos alguna solución, pero no está de moda, ni es trending topic, y nuestros pedagogos no creen necesario recordar como mínimo los hechos. Y esto último, también lo siento, pero es un hecho.
En ese momento, se da cuenta que sigue habiendo en el mundo gente que desea vivir como ellos y que para eso están dispuestos a todo, o que sigue habiendo gobernantes, pueblos, naciones dispuestos a ir a la guerra para conseguir sus objetivos, y que no le van a preguntar a ningún filósofo, psicólogo, sociólogo o escritor políticamente correcto de Occidente si van a invadir o no el país de al lado.
Llevamos tantos años escuchando discursos buen rollistas, donde no existe nación, ni patria, ni leches, que dejan a los ciudadanos europeos y en concreto a los españoles desarmados ante los nacionalistas periféricos, que en este caso sí tienen patria, costumbres y tal, mientras los demás han sido esbirros imperialistas, patrioteros, insignificante calaña, fascistas, carne de cañón al servicio de reyes malvados, pero también frente a los demás enemigos, algo más duros que nuestros nacionalistas lectores de Astérix, de novela romántica y del Equipo A, donde tras la explosión todos se levantan, y todo acaba bien porque nosotros somos guays.
El problema de la Historia, pese al subjetivismo con la que se la pretende desvalorar, queriendo igualar a honrados historiadores e investigadores, con sus aciertos y desaciertos, con propagandistas ideologizados o simplemente vendidos, es que tiende a basarse en hechos objetivos, así, la Guerra Civil española de 1936 la ganó el bando nacional con Franco como jefe máximo, se quiera o no, el Imperio Romano de Occidente cayó oficialmente en el 476 d.C. con la invasión de los godos de Roma, y previamente a eso, hubo una decadencia (aquí hay quién la puede hacer más larga o más corta, y hay subjetividad, pero Roma cayó), que el Imperio Romano de Oriente cayó en 1453 d.C. con la caída de Constantinopla a manos de los musulmanes otomanos, es un hecho, que a partir de ahí, casi desapareció el Cristianismo de esas zonas es un hecho, que los otomanos querían más, también es un hecho y que se les paró en Lepanto, el 7 de octubre de 1571, también. Y nosotros no hacemos teorías, contamos lo que pasó.
En el momento actual, me parece que no va a haber nadie que vaya a defenderse, que sí llegan a invadirnos, los dejaremos pasar: ¡Adelante!, no, no os preocupéis que no tenemos pelotas de goma, las porras son de gomaespuma, sí, pasa, pasa.
Pero lo de Crimea, es una invasión, y no hay nadie que se atreva a chistar a los rusos, ¡uy, uy! Como medida de fuerza vamos a estar un par de días sin comer ni blinis, ni caviar, ¡Qué se jodan!
Lo de Ceuta y lo de Melilla, también es una invasión, pero nosotros con nuestra mirada humanitaria, al que pase, le daremos un bocadillo, ropa nueva, le curaremos las heridas, criticaremos al gobierno por la valla y si se llena el centro de acogida, viaje para la península. Y son buenos chicos, primero a la puerta del supermercado y luego ya veremos, pero ellos son listos y en cuanto pueden se van de España, allí, en caso de necesidad, serán del ejército francés o quizá del británico.
Si tuvieramos escuelas, lo mismo les podíamos enseñar a ser españoles y algún día estarían dispuestos a defender España, pero no las tenemos porque en las escuelas españolas se enseña a odiar a España, así que, primero taifas, luego nada.
Si enseñáramos Historia, tendríamos alguna solución, pero no está de moda, ni es trending topic, y nuestros pedagogos no creen necesario recordar como mínimo los hechos. Y esto último, también lo siento, pero es un hecho.
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martes, 5 de noviembre de 2013
Miguel Espinosa, el sabio eremita
Una recomendación de hace años no recogida hasta hace poco me ha producido un gran impacto. Leer Escuela de Mandarines de Miguel Espinosa y descubrir una vez más como nuestra España produce verdaderos astros, que resultan escandalosamente desconocidos para la mayoría, no es un impacto es una norma, es un desastre.
Miguel Espinosa Gironés fue un novelista y ensayista nacido en Caravaca de la Cruz (Murcia, España) el 4 de octubre de 1926 y muerto en Murcia el 1 de abril de 1982. Trabajó en comercio exterior y como asesor jurídico.
Su primera publicación fue Las Grandes Etapas de la Historia Americana (Bosquejo de una Morfología de la Historia Política Norteamericana), (1957), reeditado como Reflexiones sobre Norteamérica. Muy interesante. Un poco de la introducción:
“Donde no ha principiado la Historia todo resulta pura determinación, repetición incesante de lo previsto. El animal y la energía física son idénticos a sí mismos, eternamente iguales e inamovibles, verdadera quietud no conmovida por ningún proceso interior ni exterior. En ellos nada ocurre, sino el propio ocurrir que es su presencia: la vida o la ley matemática. Por el contrario, allí donde surge la Historia, empieza el acontecer, y aparece la posibilidad de realizar lo indeterminado. De ahí que pueda definirse la Historia como la revelación contemporánea y perenne del hacer de la Creación, o sea, la manifestación cotidiana, bajo forma de naturaleza humana, del acto creador del Mundo.
En la gacela que corre por el bosque, la vida y la muerte son propia interioridad subjetiva, pues aunque el impulso vital produce figuras que están ahí, es algo eminentemente restricto y subjetivo. El animal no ve individuos aislados, pues considera a los demás como parte de su extensión. La fiera observa su víctima a la manera de un suceso privativo; la mosca está implícita en la araña. En el hombre, sin embargo, vivir y morir resultan acontecimientos objetivos, porque su conciencia es capaz de distinguir individuos y poner claros espacios entre las cosas, diferenciando el sujeto del paisaje o medio ambiente. Tal acaece porque el animal no posee historia, y el hombre, sí. Por ello parece histórico todo lo que no ha sido previsto en la ley orgánica o mecánica.
En este sentido cabe admitir que la Historia no es otra cosa que el propio incidente del hombre como acontecimiento o proceso de acontecimientos, es decir, como generador de cierta potencialidad de indeterminación, no implícita necesariamente en su estampa biológica. El ser aislado, a la manera de la piedra, o la pura conciencia estética, receptora de dolor o placer, no interesan a la Historia si no son acontecimientos o momentos de un acontecimiento: sabiduría, arte, ciencia, gracia. Lo que nosotros entendemos por Historia no es hecho de quietud, donde se yuxtaponen formas y presencias, animal y materia, sino una verdadera Expresión del Mundo. El acontecer no resulta amorfo ni mecánico; tampoco algo que pudo no haber ocurrido, siendo como somos; pues así como el tiempo se alía con el impulso vital para configurar el niño, así se une el suceso del hombre a la Historia, para hacernos a la manera que vivimos y pensamos, por lo cual nuestra naturaleza viene a ser típicamente histórica.”
Miguel Espinosa describió Escuela de mandarines como una «utopía negativa», o exposición de «lo que no debe ser». La Escuela de Mandarines es una novela compleja donde se aprende de todo, la escribió en 18 años y se publicó en 1974. El autor no vivió de la escritura, casi no publicó, es casi desconocido, y como no era de los mandarines tuvo sus más y sus menos para lograr vivir. Merece la pena leerlo, yo estoy en ello, frases sacadas por Isabel Martínez Barquero (http://elcobijodeunadesalmada.blogspot.com.es/2010/06/escuela-de-mandarines-de-miguel_29.html):
«Indaguemos la Historia, maestra de la vida. Establecida la miseria en el mundo, como resulta probado, algunos espíritus reservaron para los gozantes el reino de la Tierra, y ofrecieron a los sufrientes el Reino de los Cielos, componenda estética, aunque ortodoxa. Otros, por el contrario, como aquel Ciriaco, quisieron entregar a los sufrientes el reino de la Tierra, solución a todas luces heterodoxa, combatida por la tradición y la espada de los Procónsules. Pero nadie pensó la estupidez de prometer los dos reinos, pues, por dialéctica de la razón, el segundo fue ideado como antítesis y consuelo del otro, de forma que los dos no pueden coexistir lógicamente.»
«Pese a los hechos, no os desencantéis ni entreguéis a la superficialidad de rehusar la existencia y el mundo, pues la voluntad ha de ser más pura que la razón y su experiencia. Junto a la altivez, habita la modestia, y junto al ansia y locura de Poder, lo que no desea actualidad. (Del recado de Mitsukuri)»
Miguel Espinosa Gironés fue un novelista y ensayista nacido en Caravaca de la Cruz (Murcia, España) el 4 de octubre de 1926 y muerto en Murcia el 1 de abril de 1982. Trabajó en comercio exterior y como asesor jurídico.
Su primera publicación fue Las Grandes Etapas de la Historia Americana (Bosquejo de una Morfología de la Historia Política Norteamericana), (1957), reeditado como Reflexiones sobre Norteamérica. Muy interesante. Un poco de la introducción:
“Donde no ha principiado la Historia todo resulta pura determinación, repetición incesante de lo previsto. El animal y la energía física son idénticos a sí mismos, eternamente iguales e inamovibles, verdadera quietud no conmovida por ningún proceso interior ni exterior. En ellos nada ocurre, sino el propio ocurrir que es su presencia: la vida o la ley matemática. Por el contrario, allí donde surge la Historia, empieza el acontecer, y aparece la posibilidad de realizar lo indeterminado. De ahí que pueda definirse la Historia como la revelación contemporánea y perenne del hacer de la Creación, o sea, la manifestación cotidiana, bajo forma de naturaleza humana, del acto creador del Mundo.
En la gacela que corre por el bosque, la vida y la muerte son propia interioridad subjetiva, pues aunque el impulso vital produce figuras que están ahí, es algo eminentemente restricto y subjetivo. El animal no ve individuos aislados, pues considera a los demás como parte de su extensión. La fiera observa su víctima a la manera de un suceso privativo; la mosca está implícita en la araña. En el hombre, sin embargo, vivir y morir resultan acontecimientos objetivos, porque su conciencia es capaz de distinguir individuos y poner claros espacios entre las cosas, diferenciando el sujeto del paisaje o medio ambiente. Tal acaece porque el animal no posee historia, y el hombre, sí. Por ello parece histórico todo lo que no ha sido previsto en la ley orgánica o mecánica.
En este sentido cabe admitir que la Historia no es otra cosa que el propio incidente del hombre como acontecimiento o proceso de acontecimientos, es decir, como generador de cierta potencialidad de indeterminación, no implícita necesariamente en su estampa biológica. El ser aislado, a la manera de la piedra, o la pura conciencia estética, receptora de dolor o placer, no interesan a la Historia si no son acontecimientos o momentos de un acontecimiento: sabiduría, arte, ciencia, gracia. Lo que nosotros entendemos por Historia no es hecho de quietud, donde se yuxtaponen formas y presencias, animal y materia, sino una verdadera Expresión del Mundo. El acontecer no resulta amorfo ni mecánico; tampoco algo que pudo no haber ocurrido, siendo como somos; pues así como el tiempo se alía con el impulso vital para configurar el niño, así se une el suceso del hombre a la Historia, para hacernos a la manera que vivimos y pensamos, por lo cual nuestra naturaleza viene a ser típicamente histórica.”
Miguel Espinosa describió Escuela de mandarines como una «utopía negativa», o exposición de «lo que no debe ser». La Escuela de Mandarines es una novela compleja donde se aprende de todo, la escribió en 18 años y se publicó en 1974. El autor no vivió de la escritura, casi no publicó, es casi desconocido, y como no era de los mandarines tuvo sus más y sus menos para lograr vivir. Merece la pena leerlo, yo estoy en ello, frases sacadas por Isabel Martínez Barquero (http://elcobijodeunadesalmada.blogspot.com.es/2010/06/escuela-de-mandarines-de-miguel_29.html):
«Indaguemos la Historia, maestra de la vida. Establecida la miseria en el mundo, como resulta probado, algunos espíritus reservaron para los gozantes el reino de la Tierra, y ofrecieron a los sufrientes el Reino de los Cielos, componenda estética, aunque ortodoxa. Otros, por el contrario, como aquel Ciriaco, quisieron entregar a los sufrientes el reino de la Tierra, solución a todas luces heterodoxa, combatida por la tradición y la espada de los Procónsules. Pero nadie pensó la estupidez de prometer los dos reinos, pues, por dialéctica de la razón, el segundo fue ideado como antítesis y consuelo del otro, de forma que los dos no pueden coexistir lógicamente.»
«Pese a los hechos, no os desencantéis ni entreguéis a la superficialidad de rehusar la existencia y el mundo, pues la voluntad ha de ser más pura que la razón y su experiencia. Junto a la altivez, habita la modestia, y junto al ansia y locura de Poder, lo que no desea actualidad. (Del recado de Mitsukuri)»
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miércoles, 29 de febrero de 2012
De los héroes del 7 de julio
Hay una calle en Madrid, un arco que da entrada a la plaza Mayor, dedicada a los Héroes del 7 de julio de 1822, y como tantos héroes que en España han sido olvidados, éstos también. ¿Qué hicieron?
Defender la legalidad y la Constitución liberal frente a dos batallones de la Guardia Real amotinados que querían volver a la Monarquía absoluta, con la que ellos gozaban de más privilegios. De la jornada se dice que la Milicia Nacional de hijos de Madrid se enfrentó a los batallones, los derrotó e hizo huir, y que mientras huían, el rey Fernando VII, que estaba detrás de esta subversión, jaleaba a los milicianos contra los guardias reales.
Describiendo esa época Pérez Galdós, en su Episodio Nacional 7 de julio, la describe así: “El rey era absolutista, el gobierno moderado, el congreso democrático, había nobles anarquistas y plebeyos serviles. El ejército era en algunos cuerpos liberal y en otros realista y la Milicia abrazaba en su vasta muchedumbre a todas las clases sociales.”
Era una España difícil de entender la de antes. En la de ahora, aunque las batallas no son así, también se está librando una lucha entre los poderes e intereses que la conforman, pero ahora las posiciones son todavía menos claras que las de hace casi 200 años y en cada bando hay tal variedad que sinceramente no sé quien ganará, aunque viendo ese suceso de la historia es seguro que algunas figuras se comportarán de igual modo.
La calle se llamaba de la amargura, antes de cambiar de nombre, aunque viendo como olvidamos, bien podría volver a tener ese nombre.
Defender la legalidad y la Constitución liberal frente a dos batallones de la Guardia Real amotinados que querían volver a la Monarquía absoluta, con la que ellos gozaban de más privilegios. De la jornada se dice que la Milicia Nacional de hijos de Madrid se enfrentó a los batallones, los derrotó e hizo huir, y que mientras huían, el rey Fernando VII, que estaba detrás de esta subversión, jaleaba a los milicianos contra los guardias reales.
Describiendo esa época Pérez Galdós, en su Episodio Nacional 7 de julio, la describe así: “El rey era absolutista, el gobierno moderado, el congreso democrático, había nobles anarquistas y plebeyos serviles. El ejército era en algunos cuerpos liberal y en otros realista y la Milicia abrazaba en su vasta muchedumbre a todas las clases sociales.”
Era una España difícil de entender la de antes. En la de ahora, aunque las batallas no son así, también se está librando una lucha entre los poderes e intereses que la conforman, pero ahora las posiciones son todavía menos claras que las de hace casi 200 años y en cada bando hay tal variedad que sinceramente no sé quien ganará, aunque viendo ese suceso de la historia es seguro que algunas figuras se comportarán de igual modo.
La calle se llamaba de la amargura, antes de cambiar de nombre, aunque viendo como olvidamos, bien podría volver a tener ese nombre.
viernes, 16 de octubre de 2009
El mar y el atún
Ahora, como hace tres milenios, la pesca del atún y el tráfico marítimo de mercancias y materias primas, se convierte en un tema de importancia estratégica y vital para los grandes estados.
Lo que aparentemente podría ser un problema del seguro, un grave problema de las familias de los secuestrados, del armador, es un problema que supera con mucho el hecho de que se aprese un barco de una compañía privada, ¿Por qué?
Primero, porque todo sistema capitalista y precapitalista, se basa en el abastecimiento de mercancias al mercado, segundo, porque el poder marítimo ha marcado la historia de Occidente.
Todos los pueblos que han tenido una importancia cultural, económica e históricamente han gozado de un poder marítimo, la supremacía de los distintos modelos culturales que han marcado la historia se ha decidido en grandes batallas navales y dichas batallas navales han convertido al mundo en lo que es ahora mismo.
Hay sitios recurrentes como el Estrecho de Gibraltar o el Canal de la Mancha y entre ellos, el Cuerno de África, sitio vital para el comercio marítimo internacional, para la pesca, para el tráfico de mercancías. Zona geográfica, que aunque es actualmente ignorada y desconocida para la mayoría de la gente, fue el lugar donde probablemente confluyeron Oriente y Occidente de donde surgieron egipcios, fenicios y judíos, más tarde los árabes, por donde mucho antes se expandieron los primeros homo sapiens dando lugar a las distintas razas humanas.
En fin, que no es cualquier cosa, sin importancia, es vital, mantener un prestigio mundial salvaguardando nuestra flota, de la manera que sea, con flota y bases permanentes o con infantes de marina embarcados en los pesqueros, y a los piratas, ni jóvenes, ni leches, mano dura.
Así, desde la invasión de los llamados Pueblos del Mar que migraron hacia Oriente Próximo durante el 1200 a. C. que navegaban por la costa oriental del Mediterráneo y atacaron Egipto durante las dinastías XIX y XX. No fue una batalla, si no muchas que provocaron la decadencia del Imperio egipcio, el hundimiento de la civilización micénica y dieron origen al comienzo de la Edad Oscura.
En esa Edad Oscura, aparecen los navegantes fenicios, como los principales navegantes del Mediterráneo, creando en gran medida una serie de mitos, que buscaban quitar la idea a otros pueblos de adentrarse en el mar y de esa manera controlar el tráfico marítimo. La mayoría de esos mitos han llegado a nosotros a través de los griegos.
Pero poco a poco, los griegos como pueblo pujante van abriendo colonias y en un momento se enfrentan con los cartagineses, herederos occidentales del poder fenicio, que unidos a los etruscos deciden atacar a los griegos focenses acusándoles de piratería y se enfrentan en la Batalla de Alalia (hacia 537 a. C.), allí en la colonia focense de Alalia (actual Aleria), situada al este de Córcega, hubo un combate naval que pese a la victoria griega, la flota focense quedó tan castigada tras la batalla que los griegos tuvieron que renunciar al dominio de Córcega y finalizar su expansión por el Mediterráneo Occidental, dejando paso libre al dominio cartaginés, que duraría varios siglos.
Por otro lado, en el Mediterráneo oriental tuvo lugar otra batalla decisiva, la batalla de Salamina fue un combate naval que tuvo lugar en el año 480 a. C. y que forma parte de lo que se conoce como la Segunda Guerra Médica entre los persas y los griegos. Parando los pies a los persas. Siempre dos luchas, la de Oriente y Occidente y la del predominio sobre Occidente están en pugna.
Más tarde, comienzan una serie de enfrentamientos navales, entre Cartago y la República de Roma. Se disputaban el dominio del mar, y al final de la Tercera Guerra Púnica, Roma conquistó todas las posesiones cartaginesas y arrasó la ciudad de Cartago, con lo que la facción cartaginesa desapareció de la historia.
A la caída del Imperio Romano y como en toda época convulsa, el poder marítimo no está claro, surgen los piratas por doquier, que actúan de forma autónoma o por orden de un estado emergente, así comienza otra época oscura, plagada de vikingos y de piratas berberiscos, el mundo se reduce al auto-abastecimiento, y donde antes hubo comercio y esplendor, no quedan más que poderes locales, tiranuelos, hambre, pobreza y un repliegue ruralista, con pequeños intentos de volver a un mundo abierto.
En el siglo XIII, uno de los reinos más pujantes trata de abrirse camino, en la batalla de Algeciras librada en el estrecho de Gibraltar entre una flota de la Corona de Castilla y una flota de los benimerines que concluyó con la derrota de la armada castellana, se intentó, aunque hubo que esperar unos años más. Aunque otras flotas como la aragonesa, la veneciana, la genovesa y la del Papado junto a la castellana acabarán controlando el Mediterráneo occidental.
Así llegamos a la batalla de Lepanto, «la más alta ocasión que vieron los siglos», fue un combate naval de capital importancia que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto, frente a la ciudad de Naupacto (Lepanto), situado entre el Peloponeso y Epiro, en la Grecia continental.
Se enfrentaron en ella los turcos otomanos contra una coalición cristiana, llamada Liga Santa, formada por España, Venecia, Génova y la Santa Sede. Los cristianos resultaron vencedores, salvándose sólo 30 galeras turcas. Se frenó así el expansionismo turco por el Mediterráneo occidental.
Por el Atlántico, con el dominio castellano que había llegado a América, también hubo disputas, siendo otro ejemplo de la importancia y dimensión que tiene el control del mar en el devenir de los pueblos, así la Grande y Felicísima Armada, conocida comúnmente como Armada Invencible o Armada Española, fue el nombre que dio Felipe II a la gran flota que armó en 1588 para apoyar la invasión de Inglaterra durante la Guerra anglo-española de 1585-1604.
El envío por parte de Felipe II de esta flota, con la intención de aprovisionar a los Tercios de Flandes los cuales serían los encargados de invadir la isla y controlar así la política exterior inglesa (principalmente en lo referente a la piratería y la guerra de Flandes), supuso el comienzo de las hostilidades de una guerra en la que finalmente España consiguió que Inglaterra solicitara la paz y firmara un tratado favorable a los intereses de la monarquía hispánica en Londres (1604).
La supremacía española en los mares permanecería indiscutida hasta la Batalla de las Dunas (1639). Además su posición como primera flota del mundo se afianzó aún más cuando los ingleses crearon su Armada Inglesa y fracasaron igualmente frente a las costas de Galicia y Lisboa. No obstante, la emergente Inglaterra, irá poco a poco ganando poder, pero, por el momento, seguirán siendo piratas.
La batalla de Trafalgar tuvo lugar el 21 de octubre de 1805, en el marco de la tercera coalición iniciada por los aliados para intentar derrocar a Napoleón Bonaparte del trono imperial y disolver la influencia militar francesa existente en Europa.
Aconteció cerca del cabo de Trafalgar (provincia de Cádiz), en la que se enfrentaron las escuadras aliadas de Francia y España, al mando del vicealmirante francés Pierre Villeneuve, bajo cuyo mando estaba por parte española el teniente general del mar Federico Gravina, contra la armada británica al mando del vicealmirante Lord Horatio Nelson. Pérez Reverte, la ha relatado muy bien en un libro, siempre interesado en el mar y su gran historia, ignorada, desconocida y sin embargo, trascendental para la humanidad.
Otro ejemplo, con varias batallas navales decisivas, se encuentra en la Guerra Hispano-Estadounidense denominado en España el desastre del 98, que se desató entre España y los Estados Unidos de América en 1898. Sus principales resultados fueron la "independencia" de Cuba y la pérdida, por parte de España, del resto de sus colonias en América y Asia (Puerto Rico, Filipinas y Guam), cedidas a Estados Unidos, que se convertiría en potencia mundial. La que se afianzará tras la I Guerra Mundial y sobre todo, tras la II Guerra Mundial.
Hay muchos más ejemplos, muy decisivos, como los episodios sucedidos en la II Guerra Mundial, desde la Campaña de Guadalcanal en el Pacífico, a la Batalla de Normandía en 1944, denominada en clave Operación Overlord, que fue la invasión de Europa, por mar.
La Historia de la humanidad se ha decidido siempre en el mar, siempre por el mar, el que controla el mar, controla el comercio y la pesca, y quien controla eso, controla la prosperidad, si no nos jugamos entrar en otra época oscura, de la que quizá saldremos todos rezando a Alá, con barbas largas y turbante, y las mujeres como nuestra Ministra de Defensa, con burka y sin derechos, en fin, nos jugamos mucho, no es una pequeña mala suerte de unos pescadores de Bermeo, si no una ocasión grande, de España y de Occidente.
Lo que aparentemente podría ser un problema del seguro, un grave problema de las familias de los secuestrados, del armador, es un problema que supera con mucho el hecho de que se aprese un barco de una compañía privada, ¿Por qué?
Primero, porque todo sistema capitalista y precapitalista, se basa en el abastecimiento de mercancias al mercado, segundo, porque el poder marítimo ha marcado la historia de Occidente.
Todos los pueblos que han tenido una importancia cultural, económica e históricamente han gozado de un poder marítimo, la supremacía de los distintos modelos culturales que han marcado la historia se ha decidido en grandes batallas navales y dichas batallas navales han convertido al mundo en lo que es ahora mismo.
Hay sitios recurrentes como el Estrecho de Gibraltar o el Canal de la Mancha y entre ellos, el Cuerno de África, sitio vital para el comercio marítimo internacional, para la pesca, para el tráfico de mercancías. Zona geográfica, que aunque es actualmente ignorada y desconocida para la mayoría de la gente, fue el lugar donde probablemente confluyeron Oriente y Occidente de donde surgieron egipcios, fenicios y judíos, más tarde los árabes, por donde mucho antes se expandieron los primeros homo sapiens dando lugar a las distintas razas humanas.
En fin, que no es cualquier cosa, sin importancia, es vital, mantener un prestigio mundial salvaguardando nuestra flota, de la manera que sea, con flota y bases permanentes o con infantes de marina embarcados en los pesqueros, y a los piratas, ni jóvenes, ni leches, mano dura.
Así, desde la invasión de los llamados Pueblos del Mar que migraron hacia Oriente Próximo durante el 1200 a. C. que navegaban por la costa oriental del Mediterráneo y atacaron Egipto durante las dinastías XIX y XX. No fue una batalla, si no muchas que provocaron la decadencia del Imperio egipcio, el hundimiento de la civilización micénica y dieron origen al comienzo de la Edad Oscura.
En esa Edad Oscura, aparecen los navegantes fenicios, como los principales navegantes del Mediterráneo, creando en gran medida una serie de mitos, que buscaban quitar la idea a otros pueblos de adentrarse en el mar y de esa manera controlar el tráfico marítimo. La mayoría de esos mitos han llegado a nosotros a través de los griegos.
Pero poco a poco, los griegos como pueblo pujante van abriendo colonias y en un momento se enfrentan con los cartagineses, herederos occidentales del poder fenicio, que unidos a los etruscos deciden atacar a los griegos focenses acusándoles de piratería y se enfrentan en la Batalla de Alalia (hacia 537 a. C.), allí en la colonia focense de Alalia (actual Aleria), situada al este de Córcega, hubo un combate naval que pese a la victoria griega, la flota focense quedó tan castigada tras la batalla que los griegos tuvieron que renunciar al dominio de Córcega y finalizar su expansión por el Mediterráneo Occidental, dejando paso libre al dominio cartaginés, que duraría varios siglos.
Por otro lado, en el Mediterráneo oriental tuvo lugar otra batalla decisiva, la batalla de Salamina fue un combate naval que tuvo lugar en el año 480 a. C. y que forma parte de lo que se conoce como la Segunda Guerra Médica entre los persas y los griegos. Parando los pies a los persas. Siempre dos luchas, la de Oriente y Occidente y la del predominio sobre Occidente están en pugna.
Más tarde, comienzan una serie de enfrentamientos navales, entre Cartago y la República de Roma. Se disputaban el dominio del mar, y al final de la Tercera Guerra Púnica, Roma conquistó todas las posesiones cartaginesas y arrasó la ciudad de Cartago, con lo que la facción cartaginesa desapareció de la historia.
A la caída del Imperio Romano y como en toda época convulsa, el poder marítimo no está claro, surgen los piratas por doquier, que actúan de forma autónoma o por orden de un estado emergente, así comienza otra época oscura, plagada de vikingos y de piratas berberiscos, el mundo se reduce al auto-abastecimiento, y donde antes hubo comercio y esplendor, no quedan más que poderes locales, tiranuelos, hambre, pobreza y un repliegue ruralista, con pequeños intentos de volver a un mundo abierto.
En el siglo XIII, uno de los reinos más pujantes trata de abrirse camino, en la batalla de Algeciras librada en el estrecho de Gibraltar entre una flota de la Corona de Castilla y una flota de los benimerines que concluyó con la derrota de la armada castellana, se intentó, aunque hubo que esperar unos años más. Aunque otras flotas como la aragonesa, la veneciana, la genovesa y la del Papado junto a la castellana acabarán controlando el Mediterráneo occidental.
Así llegamos a la batalla de Lepanto, «la más alta ocasión que vieron los siglos», fue un combate naval de capital importancia que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto, frente a la ciudad de Naupacto (Lepanto), situado entre el Peloponeso y Epiro, en la Grecia continental.
Se enfrentaron en ella los turcos otomanos contra una coalición cristiana, llamada Liga Santa, formada por España, Venecia, Génova y la Santa Sede. Los cristianos resultaron vencedores, salvándose sólo 30 galeras turcas. Se frenó así el expansionismo turco por el Mediterráneo occidental.
Por el Atlántico, con el dominio castellano que había llegado a América, también hubo disputas, siendo otro ejemplo de la importancia y dimensión que tiene el control del mar en el devenir de los pueblos, así la Grande y Felicísima Armada, conocida comúnmente como Armada Invencible o Armada Española, fue el nombre que dio Felipe II a la gran flota que armó en 1588 para apoyar la invasión de Inglaterra durante la Guerra anglo-española de 1585-1604.
El envío por parte de Felipe II de esta flota, con la intención de aprovisionar a los Tercios de Flandes los cuales serían los encargados de invadir la isla y controlar así la política exterior inglesa (principalmente en lo referente a la piratería y la guerra de Flandes), supuso el comienzo de las hostilidades de una guerra en la que finalmente España consiguió que Inglaterra solicitara la paz y firmara un tratado favorable a los intereses de la monarquía hispánica en Londres (1604).
La supremacía española en los mares permanecería indiscutida hasta la Batalla de las Dunas (1639). Además su posición como primera flota del mundo se afianzó aún más cuando los ingleses crearon su Armada Inglesa y fracasaron igualmente frente a las costas de Galicia y Lisboa. No obstante, la emergente Inglaterra, irá poco a poco ganando poder, pero, por el momento, seguirán siendo piratas.
La batalla de Trafalgar tuvo lugar el 21 de octubre de 1805, en el marco de la tercera coalición iniciada por los aliados para intentar derrocar a Napoleón Bonaparte del trono imperial y disolver la influencia militar francesa existente en Europa.
Aconteció cerca del cabo de Trafalgar (provincia de Cádiz), en la que se enfrentaron las escuadras aliadas de Francia y España, al mando del vicealmirante francés Pierre Villeneuve, bajo cuyo mando estaba por parte española el teniente general del mar Federico Gravina, contra la armada británica al mando del vicealmirante Lord Horatio Nelson. Pérez Reverte, la ha relatado muy bien en un libro, siempre interesado en el mar y su gran historia, ignorada, desconocida y sin embargo, trascendental para la humanidad.
Otro ejemplo, con varias batallas navales decisivas, se encuentra en la Guerra Hispano-Estadounidense denominado en España el desastre del 98, que se desató entre España y los Estados Unidos de América en 1898. Sus principales resultados fueron la "independencia" de Cuba y la pérdida, por parte de España, del resto de sus colonias en América y Asia (Puerto Rico, Filipinas y Guam), cedidas a Estados Unidos, que se convertiría en potencia mundial. La que se afianzará tras la I Guerra Mundial y sobre todo, tras la II Guerra Mundial.
Hay muchos más ejemplos, muy decisivos, como los episodios sucedidos en la II Guerra Mundial, desde la Campaña de Guadalcanal en el Pacífico, a la Batalla de Normandía en 1944, denominada en clave Operación Overlord, que fue la invasión de Europa, por mar.
La Historia de la humanidad se ha decidido siempre en el mar, siempre por el mar, el que controla el mar, controla el comercio y la pesca, y quien controla eso, controla la prosperidad, si no nos jugamos entrar en otra época oscura, de la que quizá saldremos todos rezando a Alá, con barbas largas y turbante, y las mujeres como nuestra Ministra de Defensa, con burka y sin derechos, en fin, nos jugamos mucho, no es una pequeña mala suerte de unos pescadores de Bermeo, si no una ocasión grande, de España y de Occidente.
viernes, 19 de diciembre de 2008
Damnatio memoriae
Pese a lo que aparece en el nombre de la Ley de la Memoria Histórica, lo que realmente pretende es justo lo contrario, lo que pretende es la damnatio memoriae (borrar la memoria), hacer desaparecer una época de la Historia, algo que ya hacían los faraones egipcios con algunos de sus antecesores o los propios romanos con algún emperador.
Pero, de hecho, se convierten en algunos casos en los más estudiados, admirados y recordados, ahora recuerdo el caso del faraón Amenofis IV, Amenhotep, Akhenaton (aprox.1372-1354 aC), de la XVIII Dinastía, una de las más conocidas, dentro de la Historia del Egipto Antiguo, que como hechos más importantes de su reinado fueron las reformas religiosas, con su enfrentamiento con otras ciudades y sus castas sacerdotales y el cambio de capital a Tell el-Amarna. Asimismo, de este rey, todo el mundo conoce su esposa Nefertiti, pero que al morir se quiso borrar su recuerdo, pero con el tiempo se consiguió lo contrario, de hecho en español, en google, casi 4.000 años después, tiene 56.000 entradas, Franco tiene casi 1.300.000 entradas, que son las que tendrá Zapatero, en cuanto deje el gobierno (ahora tiene más), ya que son las que tiene Aznar, pero dentro de muchos más años, se recordará más a Franco, porque para llegar a héroe en la historia, puede que lo de derrotar al comunismo de Stalin en el campo de batalla, ser un militar brillante, un gobernante que generó un largo periodo de paz y prosperidad, quizá tenga más gancho, que ser un presidente nefasto, inoperante, simpaticote y que hasta hoy, hay poco bueno por lo que recordarle, así es, la Historia, tiene un poder, a veces, de poner las cosas en su sitio. Así lo deseo.
Pero, de hecho, se convierten en algunos casos en los más estudiados, admirados y recordados, ahora recuerdo el caso del faraón Amenofis IV, Amenhotep, Akhenaton (aprox.1372-1354 aC), de la XVIII Dinastía, una de las más conocidas, dentro de la Historia del Egipto Antiguo, que como hechos más importantes de su reinado fueron las reformas religiosas, con su enfrentamiento con otras ciudades y sus castas sacerdotales y el cambio de capital a Tell el-Amarna. Asimismo, de este rey, todo el mundo conoce su esposa Nefertiti, pero que al morir se quiso borrar su recuerdo, pero con el tiempo se consiguió lo contrario, de hecho en español, en google, casi 4.000 años después, tiene 56.000 entradas, Franco tiene casi 1.300.000 entradas, que son las que tendrá Zapatero, en cuanto deje el gobierno (ahora tiene más), ya que son las que tiene Aznar, pero dentro de muchos más años, se recordará más a Franco, porque para llegar a héroe en la historia, puede que lo de derrotar al comunismo de Stalin en el campo de batalla, ser un militar brillante, un gobernante que generó un largo periodo de paz y prosperidad, quizá tenga más gancho, que ser un presidente nefasto, inoperante, simpaticote y que hasta hoy, hay poco bueno por lo que recordarle, así es, la Historia, tiene un poder, a veces, de poner las cosas en su sitio. Así lo deseo.
martes, 2 de septiembre de 2008
Garzón lo tiene que saber
¿En la Península Ibérica había muchas ciudades y pueblos fenicios, qué ha sido de ellos? ¿Cuántos íberos y cartagineses murieron o desaparecieron en la I Guerra Púnica? ¿Alguien ha visto la tumba de Amilcar Barca, de Aníbal, de Asdrúbal? ¿Dónde están los nombres y filiación de los numantinos? ¿qué fue de los bagaudas? ¿Cuántos cristianos desaparecieron en la Reconquista? ¿y judíos? ¿y moros? ¿y los conversos? ¿quiénes son los enterrados en el Valle de los Caídos? ¿Cuántos fueron y quiénes fueron los soldados y demás militares caídos en Cuba y Filipinas? Habrá que pedir a las 23.000 parroquias y a los alcaldes de ciudades y pueblos, los listados de vecinos no encontrados.
De los fenicios, íberos y romanos tengo noticia que Mommsen, García y Bellido, Domingo Plácido, Pelletier, Proctor, Domergue, González Román, Blanco Frejeiro, Domínguez Ortiz, López Castro, López Pardo, Arce, Corzo, Ruiz Mata, Mangas, Santos Yanguas, Schulten, González Wagner, Tarradell, Cintas, Bernal, Montero, Bravo Castañeda, Roldán, Blázquez Martínez, Menéndez Pidal, entre otros, saben algo.
Sánchez Albornoz está metido en este enigma. De Carlos V a la Conquista de América, hay varios de la familia Alvar metidos, De las Casas, Antonio de Burgos, Montesinos, Zavala, Martínez Ruiz, entre otros.
De los disidentes, judíos y conversos saben mucho Menéndez Pelayo y Caro Baroja, habrá que interrogarles. El padre Pérez de Urbel sabe de todos desde la Edad Media al Valle de los Caídos. Salas Larrazábal, César Vidal, Pío Moa, De la Cierva, está llenito de fachas implicados.
¿Han investigado en la Universidad Complutense, en el CINDOC, en el Instituto Arqueológico Alemán, en la Casa Velázquez, en la Biblioteca Nacional, en el Archivo de la Guerra Civil (los catalanes están ocultando pruebas), en el de Simancas, en el de Nobles de Toledo?
Hay implicados desde documentalistas a bibliotecarias, pides un dato y te traen otro. ¡ojo! ni con autorización te enseñan lo que quieres conocer. Por supuesto los curas que lo ocultan todo, hablan del Misterio, de cómo llegar a Él.
Están metidos de todas las partes del mundo, sé que Gibson, Hugh Thomas, Brenan, Blanco Escolá, Reverte, Báquer, Preston, Elorza, Moradiellos, Eslava Galán, Santos Juliá, Tuñón de Lara, García de Gortázar, Bolloten, Martínez Bande, Stanley Payne, hasta Sánchez Dragó, han estado preguntando por ahí.
Habrá que decírselo a Garzón.
De los fenicios, íberos y romanos tengo noticia que Mommsen, García y Bellido, Domingo Plácido, Pelletier, Proctor, Domergue, González Román, Blanco Frejeiro, Domínguez Ortiz, López Castro, López Pardo, Arce, Corzo, Ruiz Mata, Mangas, Santos Yanguas, Schulten, González Wagner, Tarradell, Cintas, Bernal, Montero, Bravo Castañeda, Roldán, Blázquez Martínez, Menéndez Pidal, entre otros, saben algo.
Sánchez Albornoz está metido en este enigma. De Carlos V a la Conquista de América, hay varios de la familia Alvar metidos, De las Casas, Antonio de Burgos, Montesinos, Zavala, Martínez Ruiz, entre otros.
De los disidentes, judíos y conversos saben mucho Menéndez Pelayo y Caro Baroja, habrá que interrogarles. El padre Pérez de Urbel sabe de todos desde la Edad Media al Valle de los Caídos. Salas Larrazábal, César Vidal, Pío Moa, De la Cierva, está llenito de fachas implicados.
¿Han investigado en la Universidad Complutense, en el CINDOC, en el Instituto Arqueológico Alemán, en la Casa Velázquez, en la Biblioteca Nacional, en el Archivo de la Guerra Civil (los catalanes están ocultando pruebas), en el de Simancas, en el de Nobles de Toledo?
Hay implicados desde documentalistas a bibliotecarias, pides un dato y te traen otro. ¡ojo! ni con autorización te enseñan lo que quieres conocer. Por supuesto los curas que lo ocultan todo, hablan del Misterio, de cómo llegar a Él.
Están metidos de todas las partes del mundo, sé que Gibson, Hugh Thomas, Brenan, Blanco Escolá, Reverte, Báquer, Preston, Elorza, Moradiellos, Eslava Galán, Santos Juliá, Tuñón de Lara, García de Gortázar, Bolloten, Martínez Bande, Stanley Payne, hasta Sánchez Dragó, han estado preguntando por ahí.
Habrá que decírselo a Garzón.
martes, 19 de agosto de 2008
Menéndez Pelayo y Laín Entralgo
He conocido a Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912), a través de Pedro laín Entralgo (1908-2001), y a ambos, a través de sus libros, al segundo y al primero incluido en España como problema, aunque también salió en volumen aparte como Menéndez Pelayo, y después al primero, con sus obras Historia de las Ideas Estéticas en España e Historia de los Heterodoxos españoles.
Laín escribe sobre Menéndez Pelayo, que le guiaron tres aspectos fundamentales en su obra: su catolicismo, su españolidad y su amor por el mundo clásico.
Lo primero que te llama la atención en Menéndez Pelayo es su erudición juvenil, habiendo escrito Heterodoxos con veintialgo años, impresionante, y lo segundo su amor por la belleza. Vivió en una España en paz, que le reconoció sus méritos (catedrático, procurador en Cortes, director de la Biblioteca Nacional).
Laín Entralgo fue médico y famoso como historiador de la Medicina, pero además fue escritor y junto a otros escritores, fueron los intelectuales de la Falange en la Guerra y en la inmediata posguerra, yo tenía una idea distorsionada del grupo, que se me están mostrando como grandes intelectuales, en parte gracias al libro de César Alonso de los Ríos, que me parece interesante, pero que quizá trata a personajes con mucha enjundia de una pasada rápida. Con una vida activa también en política, dimitiendo de su cargo de rector por los sucesos de 1956, y que también recibió los honores debidos, aunque la guerra civil, que le marca en gran medida, haciéndole más pesimista.
De momento estoy en la portada de ambos, con una obra extensa, más Menéndez Pelayo, que Laín, pero amobos figuras relevantes en la intelectualidad española, que yo como historiador debería haber conocido mucho antes, pero que la ortodoxia marxista en la Universidad no tenía a bien considerar, ni siquiera su existencia, dándose la paradoja de que se puede estudiar Historia de España, prácticamente sin historiadores españoles anteriores al año 1960 y acabar la carrera, creyéndose uno conocedor de algo, cuando no se llega ni a aprendiz, pero si tienes suerte e inquietud intelectual podrás llegar a ser un estudiante perpetuo, un continuo alumno de muchos de los sabios que en el mundo han sido, y olvidando esta vez sí, a los funcionarios profesores, que por desgracia, son la mayoría, aunque siempre hay excepciones que salvan el mundo.
Laín escribe sobre Menéndez Pelayo, que le guiaron tres aspectos fundamentales en su obra: su catolicismo, su españolidad y su amor por el mundo clásico.
Lo primero que te llama la atención en Menéndez Pelayo es su erudición juvenil, habiendo escrito Heterodoxos con veintialgo años, impresionante, y lo segundo su amor por la belleza. Vivió en una España en paz, que le reconoció sus méritos (catedrático, procurador en Cortes, director de la Biblioteca Nacional).
Laín Entralgo fue médico y famoso como historiador de la Medicina, pero además fue escritor y junto a otros escritores, fueron los intelectuales de la Falange en la Guerra y en la inmediata posguerra, yo tenía una idea distorsionada del grupo, que se me están mostrando como grandes intelectuales, en parte gracias al libro de César Alonso de los Ríos, que me parece interesante, pero que quizá trata a personajes con mucha enjundia de una pasada rápida. Con una vida activa también en política, dimitiendo de su cargo de rector por los sucesos de 1956, y que también recibió los honores debidos, aunque la guerra civil, que le marca en gran medida, haciéndole más pesimista.
De momento estoy en la portada de ambos, con una obra extensa, más Menéndez Pelayo, que Laín, pero amobos figuras relevantes en la intelectualidad española, que yo como historiador debería haber conocido mucho antes, pero que la ortodoxia marxista en la Universidad no tenía a bien considerar, ni siquiera su existencia, dándose la paradoja de que se puede estudiar Historia de España, prácticamente sin historiadores españoles anteriores al año 1960 y acabar la carrera, creyéndose uno conocedor de algo, cuando no se llega ni a aprendiz, pero si tienes suerte e inquietud intelectual podrás llegar a ser un estudiante perpetuo, un continuo alumno de muchos de los sabios que en el mundo han sido, y olvidando esta vez sí, a los funcionarios profesores, que por desgracia, son la mayoría, aunque siempre hay excepciones que salvan el mundo.
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viernes, 25 de abril de 2008
Cuaderno de Viajes XIV
Kapuscinsky, citando a T.S. Eliot dice que en nuestra época, hay otro provincianismo, no el del espacio, sino del tiempo, "un provincianismo para el cual el mundo es propiedad exclusiva de los vivos, sin participación alguna de los muertos. El peligro de esta clase de provincianismo es que todos, todos los pueblos de la tierra, podemos ser juntos provincianos; y a quienes no se contentan con serlo, sólo les queda convertirse en ermitaños" (Viajes con Heródoto: 304).
La historia como una ininterrumpida cadena de presentes, si el viajero tiene buena memoria acumulará muchas historias, lo que vió y lo que pensó.
Kapuscinsky saca las leyes de la historia, según Heródoto, la primera ley, la ley del desquite, de la venganza, no sólo es ley sino el más sagrado de los deberes, el que no cumpla será maldecido por su familia, por su clan, algo que atañe a los dioses y al impersonal e intemporal Destino. El miedo a la misma, debería disuadir a cada uno de nosotros de cometer una acción indigna y dáñina para otros. La segunda ley es que la felicidad humana nunca es duradera. La tercera ley es que lo dispuesto por el destino no pueden evitarlo los dioses mismos.
La Historia, que en griego significa investigación se propone descubrir, conocer y describir. Satisfacer la curiosidad, a través del camino, del movimiento, del viaje, mediante una fe llena de optimismo. Describir el mundo sin culpar al ser humano sino al sistema, sólo en la democracia y en libertad, el hombre tiene oportunidad de comportarse dignamente.
Pero la libertad de expresión, positiva puede convertir una discusión en riña estéril y destructora. Pero Heródoto, presenta la humanidad y sus avatares a través de individuos concretos, con sus nombres, con sus grandezas y sus miserias, nobles o crueles, victoriosos o desgraciados.
El mito se mezcla con la realidad, las leyendas con los hechos. La manera de pensar del ser humano dependen del mundo de los espíritus, sueños, temores y augurios que lleva dentro. El pasado no existe, sólo existen sus infinitas interpretaciones.
Con estas leyes que nos dejan Heródoto, padre de la historia y Kapuscinsky, genio de la vida, se puede hacer un buen viaje espacial y temporal, pensar en los avatares de la historia del mundo, en los falsos oráculos, en cómo los dioses esconden la visión de la realidad a algunos hombres, en cómo el destino se cierne sobre nuestras cabezas, de cómo nuestro héroe cae en desgracia, y el futuro, como diría Antonio Molina, es muy oscuro.
La historia como una ininterrumpida cadena de presentes, si el viajero tiene buena memoria acumulará muchas historias, lo que vió y lo que pensó.
Kapuscinsky saca las leyes de la historia, según Heródoto, la primera ley, la ley del desquite, de la venganza, no sólo es ley sino el más sagrado de los deberes, el que no cumpla será maldecido por su familia, por su clan, algo que atañe a los dioses y al impersonal e intemporal Destino. El miedo a la misma, debería disuadir a cada uno de nosotros de cometer una acción indigna y dáñina para otros. La segunda ley es que la felicidad humana nunca es duradera. La tercera ley es que lo dispuesto por el destino no pueden evitarlo los dioses mismos.
La Historia, que en griego significa investigación se propone descubrir, conocer y describir. Satisfacer la curiosidad, a través del camino, del movimiento, del viaje, mediante una fe llena de optimismo. Describir el mundo sin culpar al ser humano sino al sistema, sólo en la democracia y en libertad, el hombre tiene oportunidad de comportarse dignamente.
Pero la libertad de expresión, positiva puede convertir una discusión en riña estéril y destructora. Pero Heródoto, presenta la humanidad y sus avatares a través de individuos concretos, con sus nombres, con sus grandezas y sus miserias, nobles o crueles, victoriosos o desgraciados.
El mito se mezcla con la realidad, las leyendas con los hechos. La manera de pensar del ser humano dependen del mundo de los espíritus, sueños, temores y augurios que lleva dentro. El pasado no existe, sólo existen sus infinitas interpretaciones.
Con estas leyes que nos dejan Heródoto, padre de la historia y Kapuscinsky, genio de la vida, se puede hacer un buen viaje espacial y temporal, pensar en los avatares de la historia del mundo, en los falsos oráculos, en cómo los dioses esconden la visión de la realidad a algunos hombres, en cómo el destino se cierne sobre nuestras cabezas, de cómo nuestro héroe cae en desgracia, y el futuro, como diría Antonio Molina, es muy oscuro.
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