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miércoles, 29 de octubre de 2008

Planteamientos estéticos

Cada día que pasa, no sé porqué, lo que más me interesa es la Estética (rama de la Filosofía que tiene por objeto el estudio de la esencia y la percepción de la belleza), más que nada, la Historia de la Estética, intentando comprender la Estética actual, con objeto de conocer hacia dónde nos dirigimos, en realidad. Leyendo a Ortega y Gasset, en "La Deshumanización del Arte", cito una premisa suya que me parece muy apropiada para lo que quiero tratar: "En Arte, como en Moral, no depende del deber de nuestro arbitrio; hay que aceptar el imperativo de trabajo que la época nos impone".

Una polémica antigua está en considerar qué es lo bello y lo que no y para ello citando de nuevo a Ortega, que a su vez cita a Aristóteles "las cosas diferentes se diferencian en lo que se asemejan, para poder diferenciarse".

Ortega refiriéndose al arte de las Vanguardias, analizaba las tendencias que tenían, los puntos en los que coincidían, resumiéndolas en deshumanización del arte, evitación de las formas vivas, en el arte como obra de arte, como juego y nada más, con ironía, eludiendo la falsedad, pero sin trascendencia y se preguntaba qué decían de la sociedad de su tiempo estos artistas deshumanizando el arte (en cuanto que se diferencia de realidades vividas o contempladas), como metáfora de ideas mismas, y lo que dijeron fue que se iba a una época de grandes idealismos, ideas sobre ideas, metáforas sobre metáforas, ideologías, que como sabemos ahora, pero adivinó mediante el análisis de la Estética, ya en 1925, que no solo el arte era lo que se deshumanizaba, sino a los hombres y mujeres de su tiempo, que lo caracterizaba como que ese tiempo de Europa, era tiempo de varonía y juventud y por ello informal, sustituyendo por un tiempo en el gobierno de la vida al viejo y a la mujer.

En el tiempo anterior (Romanticismo y Realismo), se tenía una Estética burguesa, comprensible para el gran público que sentía la obra de Arte, comprendía al artista, pero agotado este camino, en el artista posterior surge el rechazo.

Y me preguntaba qué había ahora, qué es lo que se hace, y leía un artículo de un profesor de Filosofía de Valladolid, J. A. Martín (http://www.ideasapiens.com/arte/estetica/arte%20contemporaneo%20percepcion_publico.htm), donde dice que el arte actual depende mucho de la crítica, del mercado, del marketing, primando más la originalidad que la belleza, la rentabilidad y la experimentalidad, pero incomprendido, como dice Ortega, un arte para élites, apartado de lo popular, que el público respeta con alejamiento o lo considera ridículo por infantil, pero pareciéndome interesante este análisis del profesor, no creo que llegue al fondo del asunto.

¿Cuál es entonces? Algunos dicen que es la Antiestética, perdiendo importancia la forma para monstrar mensajes y sentimientos de temor, o bien rechazo a la sociedad como el Punk, tratándose el asunto de desorientar o de provocar, quizá como dice Lipovetsky, de lo que se trata es que hemos llegado a un punto donde el individuo se crea a si mismo, con influencias diversas pero no organizadas, siendo cada caso particular, de tal manera, que solo el historiador del Arte o el crítico (como dice el J.A. Martín) sean capaces de cribar la obra de arte de lo que no vale, siendo el mercado quién dice el valor de cada artista.

O quizá solo es una lucha por individualizarse, pero de qué, quizá acierte Mario Perniola, en su obra "Contra la comunicación", donde dice que la Estética hoy en día está en lucha contra lo que nos ha traído la comunicación de masas, contra la saturación de información, frente al magma de gentes, que quieren sumirlo todo en lo mismo, sin diferenciación apreciable, donde lo popular, se convierte en lo vulgar, y lo vulgar como norma, y ante ello, elitismo individualista, pero en qué se asemejan todos los artistas actuales ¿qué consideramos belleza hoy en día? ¿los sentimientos intimistas, los sentimientos altruistas, lo armónico de los cuerpos humanos, si y no, la paz, la armonía, una vuelta a lo oriental, lo zen, lo auténtico quizás, lo simple, lo realmente vivido, en contra de lo contemplado, las ideas plasmadas, la búsqueda de ideas, lo secreto y lo oscuro, lo complejo comprensible o lo simple incomprensible, lo útil, lo inútil? ¿quizá es una vuelta al idealismo, esencialista, trascendental? ¿o lo que nos une es lo vacío, la nada, la incapacidad de percibir el futuro?

¿Quizá el deseo de superar lo efímero del arte, sobrevivir al futuro?, y algunos ante la incapacidad de realizarlo, optan por desaparecer, por suicidarse, por no crear, otros por sobrevivir aunque desprecian sus obras tanto como a sí mismos. ¿solo hay imitación mediocre, con deseos de originalidad? ¿inspiración estúpida? ¿dadaismo y surrealismo al fin? ¿la belleza actual es el éxito, el dinero? ¿parecer que formamos parte de algo, que hemos recogido la esencia de algo o que incluso la encarnamos? ¿acaso estamos intentando hacer denuevo la torre de Babel? ¿Y los primeros castigados son aquellos que se meten en su micro mundo bucólico, nacionalista, por la incapacidad de aprehender el mundo actual?

Quizá la belleza actual es lo vital, vivir para ver.

viernes, 4 de abril de 2008

El individuo hipermoderno

Gilles Lipovetsky y Sebastien Charles escriben en Los tiempos hipermodernos (Barcelona: Anagrama, 2006) una teoría sociológica que comparto, que consiste en considerar que hemos entrado en una nueva era en cuanto al comportamiento del individuo se refiere, dando lugar a la manifestación de deseos personales y a la búsqueda de la realización individual.

Entramos en el "reino de la moda plena", convirtiendo los sistemas de representación en objetos de consumo, intercambiables como un coche, sacralizando la felicidad privada de las personas: haciendo un "sírvase usted mismo" de emociones y placeres, viajar, divertirse, no renunciar a nada, todo adaptándose a lo útil, haciendo que los vínculos sean más superficiales.

Pero en este mundo, la inseguridad ha invadido los espíritus, la salud se ha impuesto como una obsesión de masas, el terrorismo, las catástrofes son las noticias diarias. Ahora nuestras preocupaciones son la seguridad, la salvaguardia del planeta, la urgencia humanitaria, efímera, como un programa de televisión.

Los individuos se han emancipado de los roles sociales y de objetivos lejanos, pero tras la alegría posmoderna sigue el desencanto: el hedonismo retrocede ante el miedo, la vida se vuelve más estresante, es la época de la "crisis del futuro", el eclipse de la idea del progreso, amparado sólo con la fe en la tecnociencia, con tiempos breves en la economía y en los medios de comunicación.

La confianza fluctuante, el instante asociado a un futuro que se ha vuelto inseguro y precario. Las nuevas actitudes ante la salud son la "venganza del futuro", con una ideología de la salud y longevidad, junto con la prevención, la medicalización de la existencia.

Una de las principales preocupaciones de nuestro tiempo, es precisamente, el tiempo. No sólo hay una aceleración de los ritmos de vida, hay una conflictividad subjetiva de la relación con el tiempo.

Por un lado, favorecen la introspección, por otro, hacer percibir en las personas y organizaciones un clima de opresión que exige resultados a corto plazo, crea una atmósfera de exageración, de urgencia, no sólo en el trabajo sino en la vida cotidiana, con un sentimiento de sentirse desbordados o desbordadas: tenemos la sensación de tener poco tiempo.

La compulsión compradora como mal menor, como forma de llenar el presente y el futuro. Revitalizarse mediante novedades. Pero no todo es negativo, la democratización de las tecnologías del bienestar, la música, los viajes, los paisajes, lo estético conoce un éxito en esta época sin precedentes. Una búsqueda de la calidad del momento.

Con una cultura paradójica: la conquista de la eficacia y el ideal de la felicidad en la tierra: se busca el espectáculo en vivo, la unión sentimental de las parejas es más fuerte, se busca el contacto personal con amigos, hay más gente haciendo labores de voluntariado, hay más preocupación por el medio ambiente, lo que se ha pasado es que se han diversificado los modelos.

Aunque este mundo individualizado, provoca una vulnerabilidad psicológica por la pulverización de los antiguos sistemas de encuadramiento (grupos, familia, culturas de clase, religión). Por eso se pierden sentimientos de pertenencia colectiva, aunque también es un hervidero de identidades regionales, que exhuman y redescubren el pasado, con obsesión conmemorativa de mil cosas, por saturación. También en la moda, éxito del vintage, de lo retro.

Habla de más cosas, es interesante, un poco duro en su estilo, pero creo que el análisis es muy certero. Diferenciemos entre lo que hacemos por la época que nos ha tocado vivir y lo que realmente queremos hacer, o quizá todo lo marca el tiempo: desde el pensamiento hasta lo que hacemos.