La sentencia del Tribunal Constitucional que decía que Bildu podía considerarse un partido legal porque no era ETA, a través de anular una prueba, por lo visto sin competencias para hacerlo, con el voto de unos magistrados "secuestrados", que por lo que dicen estaban en ese puesto ilegítimamente y según parece ilegalmente ha sido el mayor error de todos los desastres y tropelías que han cometido Zapatero, Rubalcaba y su gobierno de mequetrefes.
Algo tan desafortunado como indigno, tan estúpido como perjudicial para todo el sistema democrático, y si además se ha cometido mediante fraude de ley, a sabiendas de que no tenían capacidad para revocar una sentencia del Supremo, estamos ante un delito y una traición, que los españoles no debían haber permitido si no estuvieran oyendo siempre el canto de las sirenas, que los confunden, los duermen, los hacen llevar el barco a pique, a morir en un naufragio, solo conscientes del desastre en el último momento cuando ya no tiene solución.
Pero aquí las sirenas, las quimeras no tuvieron a un Orfeo que las derrotara como los argonautas en busca del Vellocino. Nuestras sirenas en la ciudad de Bronce, lograron confundir a todos y el rey Rodrigo, orgulloso y temerario, acuciado por las deudas, sin respetar las prohibiciones que la tradición dictaba, sin escuchar a los nobles que le prevenían de la maldición, acudió al Palacio encantado, bajó a las cuevas de Hércules, pasó por todas las salas que guardaban los tesoros mágicos de la antigüedad, descerrajó los siete sellos que habían puesto sus antepasados, quizá fueron 12, de un golpe y sin pensárselo los rompió, abrió el arca luminosa, y descompuesta, no halló nada, solo un tapiz descolorido, quizá carmesí convertido en morado, con letras verdes, que no se dejaban leer, pero cuando se hizo la luz con el fuego que empezaba a quemar todo se vio una inscripción que ponía: "Cuando la mano del tirano abra la puerta del palacio y profane su secreto, guerreros como éstos penetrarán en España y se apoderarán del reino". Y a partir de ahí, fueron 7 siglos de gobernantes extranjeros, quizá fueron 12, y la prosperidad soñada se cayó, y vino la muerte y la guerra, la pobreza y la miseria, y solo algunos quedaron en otras cuevas en Asturias, en las Vascongadas, en los Pirineos soñando restaurar el antiguo y fabuloso reino hispánico.
Y dicha felonía, parece repetida, conseguida por los "guardianes de la Constitución", entregando el Reino, usurpando un poder que no era suyo, negando la tradición y la ley, con la sentencia contraria a la del Tribunal Supremo, que a su vez había aceptado las pruebas de la Guardia Civil y de la Policía, algo que todo el mundo sabía, por otro lado, que había declarado a Bildu como una nueva marca de ETA-Batasuna, por tanto una banda terrorista, por tanto ilegal para presentarse a las elecciones municipales, por tanto se preservaba la ley de Partidos, que a su vez había sido el gran logro de conseguir poner a los terroristas en su sitio y a la democracia española, por fin, en una verdadera senda de justicia, sin complejos de legitimidad ante delincuentes y totalitarios que socavan la democracia y las libertades que se aprovechaban de las lagunas de la Transición. Y ahora es tarde. Creíamos que estábamos ante el traidor conde Don Julián, pero nuestro matarife y presidente del Gobierno era el verdadero traidor, el artífice de los desastres al deshonrar a su hija Florinda la Cava.
"Don Rodrigo, aterrado por la maldición que había leído en el tapiz, se apoyó temblando en el muro de piedra. Una tenue claridad penetraba a través del vestíbulo abierto. El rey comenzó a avanzar lentamente hacia la puerta con la espalda apoyada en la pared. El sudor le corría por todo el cuerpo empapando sus ropas. En la oscuridad casi completa se sentía perdido. No sabía dónde se encontraba y caminaba a tientas hacia la débil luz. Debía haber atravesado ya la segunda sala cuando empezó a escuchar pequeños ruidos metálicos. Era como si unas botas claveteadas dieran pasos en la dirección en que él se encontraba. "Deben ser mis hombres, que vienen en mi busca", pensó."*
"Luego su vista se fue nublando, confundiendo en su desquiciado cerebro la visión borrosa de las estatuas con la aparición amenazante de los fantasmales caballeros.
Los acompañantes, al oír los gritos del rey, penetraron en el interior y le hallaron tendido en el suelo y sin sentido. Le llevaron a su palacio y tardó varios días en recuperarse. Los médicos que le cuidaban decían que se había vuelto loco; su ojos miraban ausentes al infinito y, por las noches, le acometían espasmos y convulsiones que dejan a su cuerpo maltrecho durante horas."*
De la pérdida de España
fue aquí funesto principio
una mujer sin ventura
y un hombre de amor rendido.
Florinda perdió su flor,
el rey padeció el castigo;
ella dice que hubo fuerza,
él que gusto consentido.
Si dicen quien de los dos
la mayor culpa ha tenido,
digan los hombres la Cava,
y las mujeres Rodrigo.**
PD: En las leyendas, se asimila a España con Florinda la Caba, con el tesoro de Toledo o con la ciudad de Bronce o de cobre.
*De https://sites.google.com/site/leyendastole/palacio-encantado
**(fragmento del Romance de la Cava Florinda), de http://poemas.pastranec.net/otros/anonimo/an007.htm
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martes, 14 de junio de 2011
miércoles, 28 de mayo de 2008
Cuaderno de viajes XVI: Castilla La Mancha
Lo que la antigua Castilla la Nueva, ahora en parte (falta Madrid), Castilla La Mancha esconde. En estos días, estoy empezando a descubrir, pese a llevar muchos años recorriendo Castilla La Mancha, andando los campos, cuando iba a cazar con mi padre, viendo olivos, viñas, terrones, donde te hundías, si no estabas avispado hasta la cintura, cazando perdices y liebres, si se acertaba, que no es fácil, oyendo historias de campo, de gentes, de cacerías, fanfarronadas, bromas, gastronomía (de la buena), esperas, tomando el sol o el frío, depende del día o la lluvia, aprendiendo de la naturaleza, de la vegetal, de la animal y de la humana también, disfrutando, la verdad.
Como decía, lo que Castilla La Mancha esconde es una vida tranquila, a la antigua usanza, que hemos olvidado los madrileños, de Castilla La Nueva también, castellanos como los demás, que creemos que estos pobres paletos añoran nuestro ritmo de vida, quizá si nuestra economía floreciente, nuestras infraestructuras democratizantes, pero en lo demás, vida tranquila, bonitos paisajes, que en verano vemos como interminables llanuras, pero que en realidad son ricos campos, productivos y agradables muestras de la naturaleza.
Lo que esconde es un paisanaje vividor, que esconde su riqueza a la modernidad para no estropearla, que esconde su gastronomía fantástica para que un capullo con gorrito no haga humo o esencia a las gachas, al morteruelo, al estofado, a las migas, al tiznao o a cualquier otro manjar que nos dan las grandes cocineras de la tierra, ya que son más ellas, que ellos las conocedoras de los secretos de Castilla.
Castellanos con buenos vinos con mala fama, con pocos vinos conocidos y famosos, pero abastecedores del mercado de uva y grana. Con garnacha, tempranillo, merlot, cabernet, syrah y muchas más.
Desde Villacañas, con Casa Montes, desde Villarrubio con Los Vascos, o Tarancón con Domingo Sánchez, en Albacete, se come bien, en Ciudad Real también, en Cuenca, no olvidarse de pasar a tomar el aperitivo en la Taberna Típica de Cuenca, también en Guadalajara, hay buenas copas, buena gente, también en los demás pueblos y lugares de Castilla La Mancha, votan a los mismos por no cambiar.
Escondiendo sus riquezas, desde castillos, hasta cuevas, desde iglesias, catedrales, ermitas, lagunas hasta secretas y no tan secretas hermandades, cofradías y órdenes. De Santiago, de Calatrava, de Montesa, de San Juan de Jerusalén, los templarios, los iluminados, los comuneros de Castilla, los alquimistas, los traductores, los mozárabes antiguos y modernos, los judíos, cripto judíos y conversos. La Cruzada, la segunda cruzada, los italianos huyendo, los nacionales resistiendo, los alemanes repoblando, los gitanos robando melones y aceitunas, pero también vendimiando, vendiendo en los mercadillos, herrando caballos y mulas, ay, viajando.
Museos del silo, del vino, de todo y más. Cerámica de Talavera, vinos de Valdepeñas, de Tomelloso, de Consuegra, denominación La Mancha y Valdepeñas, vinos de la tierra, burros, burretes y burrísimos a veces. Cantera de espías, de la Infantería española, labriegos, funcionarios del Estado, del español, españoles como nadie, emigrantes, que vuelven y que no. Con oscarizados cineastas, escritores universales, no olvidemos que don Miguel de Cervantes de Madrid, Castilla La Nueva, famoso por Don Quijote de la Mancha, con Sancho Panza, con razón, con las bodas de Camacho, no podían haber sido en otro lugar, ¡eh!. Pijillos de ciudad, que Cervantes escribió de esta gente porque encontró en ellos lo que quería contar, lo bueno y lo malo, que vivió en Castilla. Sobre las armas y las letras, son más nobles las armas, con acero toledano o de Albacete. De Cuenca, Perales, las casas colgantes, la Catedral, normanda, el río, las turbas, los pasos infantiles, el domingo de Ramos, eso si que es España.
Aqui te hacen los mazapanes, las puertas, muebles, los miguelitos de La Roda, también está La Alcarria de Cela, las ovejas y el queso manchego, el bueno, aquí nació Santiago Bernabeu, Alfonso X el sabio, Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, el infante Don Juan Manuel (autor del Conde Lucanor), Fernando de Rojas (autor de La Celestina), Espartero, el conquistador Almagro, el torero Domingo Ortega, el Cardenal Mendoza, hasta los ganadores del Tour de Francia, Belmonte y Ocaña. También San Ildefonso, Buero Vallejo y el Arcipreste de Hita.
De la España medieval, a la épica deportiva, desde un Padre de la Iglesia, hasta el más humilde, un pueblo con mayor esperanza de vida que la media española. En fin, mucho que descubrir.
Como decía, lo que Castilla La Mancha esconde es una vida tranquila, a la antigua usanza, que hemos olvidado los madrileños, de Castilla La Nueva también, castellanos como los demás, que creemos que estos pobres paletos añoran nuestro ritmo de vida, quizá si nuestra economía floreciente, nuestras infraestructuras democratizantes, pero en lo demás, vida tranquila, bonitos paisajes, que en verano vemos como interminables llanuras, pero que en realidad son ricos campos, productivos y agradables muestras de la naturaleza.
Lo que esconde es un paisanaje vividor, que esconde su riqueza a la modernidad para no estropearla, que esconde su gastronomía fantástica para que un capullo con gorrito no haga humo o esencia a las gachas, al morteruelo, al estofado, a las migas, al tiznao o a cualquier otro manjar que nos dan las grandes cocineras de la tierra, ya que son más ellas, que ellos las conocedoras de los secretos de Castilla.
Castellanos con buenos vinos con mala fama, con pocos vinos conocidos y famosos, pero abastecedores del mercado de uva y grana. Con garnacha, tempranillo, merlot, cabernet, syrah y muchas más.
Desde Villacañas, con Casa Montes, desde Villarrubio con Los Vascos, o Tarancón con Domingo Sánchez, en Albacete, se come bien, en Ciudad Real también, en Cuenca, no olvidarse de pasar a tomar el aperitivo en la Taberna Típica de Cuenca, también en Guadalajara, hay buenas copas, buena gente, también en los demás pueblos y lugares de Castilla La Mancha, votan a los mismos por no cambiar.
Escondiendo sus riquezas, desde castillos, hasta cuevas, desde iglesias, catedrales, ermitas, lagunas hasta secretas y no tan secretas hermandades, cofradías y órdenes. De Santiago, de Calatrava, de Montesa, de San Juan de Jerusalén, los templarios, los iluminados, los comuneros de Castilla, los alquimistas, los traductores, los mozárabes antiguos y modernos, los judíos, cripto judíos y conversos. La Cruzada, la segunda cruzada, los italianos huyendo, los nacionales resistiendo, los alemanes repoblando, los gitanos robando melones y aceitunas, pero también vendimiando, vendiendo en los mercadillos, herrando caballos y mulas, ay, viajando.
Museos del silo, del vino, de todo y más. Cerámica de Talavera, vinos de Valdepeñas, de Tomelloso, de Consuegra, denominación La Mancha y Valdepeñas, vinos de la tierra, burros, burretes y burrísimos a veces. Cantera de espías, de la Infantería española, labriegos, funcionarios del Estado, del español, españoles como nadie, emigrantes, que vuelven y que no. Con oscarizados cineastas, escritores universales, no olvidemos que don Miguel de Cervantes de Madrid, Castilla La Nueva, famoso por Don Quijote de la Mancha, con Sancho Panza, con razón, con las bodas de Camacho, no podían haber sido en otro lugar, ¡eh!. Pijillos de ciudad, que Cervantes escribió de esta gente porque encontró en ellos lo que quería contar, lo bueno y lo malo, que vivió en Castilla. Sobre las armas y las letras, son más nobles las armas, con acero toledano o de Albacete. De Cuenca, Perales, las casas colgantes, la Catedral, normanda, el río, las turbas, los pasos infantiles, el domingo de Ramos, eso si que es España.
Aqui te hacen los mazapanes, las puertas, muebles, los miguelitos de La Roda, también está La Alcarria de Cela, las ovejas y el queso manchego, el bueno, aquí nació Santiago Bernabeu, Alfonso X el sabio, Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, el infante Don Juan Manuel (autor del Conde Lucanor), Fernando de Rojas (autor de La Celestina), Espartero, el conquistador Almagro, el torero Domingo Ortega, el Cardenal Mendoza, hasta los ganadores del Tour de Francia, Belmonte y Ocaña. También San Ildefonso, Buero Vallejo y el Arcipreste de Hita.
De la España medieval, a la épica deportiva, desde un Padre de la Iglesia, hasta el más humilde, un pueblo con mayor esperanza de vida que la media española. En fin, mucho que descubrir.
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viernes, 1 de febrero de 2008
Cuaderno de viajes III: Toledo
Este cuaderno, no lleva orden cronológico ninguno, lleva el orden que mis recuerdos me traen, y en este viaje sin rumbo, Toledo, es el destino.
Toledo, la ciudad íbera más importante de la Península Ibérica, capital imperial, importante por los Concilios, por su belleza y por sus mitos. Mito e historia, en los Concilios Ecuménicos de la Iglesia Católica, por la conversión de los reyes visigodos, en Reyes de España, por la Mesa de Salomón, por las cuevas esotéricas, que ocultan la escuela de magos, por la puerta de los ¿doce? candados o llaves, por la Ciudad de Cobre, por las tres culturas ¿conviviendo?, por los judíos toledanos, por los Arfe, judíos y cristianos, grandes orfebres, por los tesoros de la Catedral, por las Sinagogas (Tránsito, Santa María la Blanca), por la antigua mezquita del Santísimo Cristo de la Luz, por sus calles estrechas, por la Plaza del Zocodover, por el Alcázar, la defensa del Alcázar, el Hospital de Tavera, por la maravillosa iglesia de San Juan de Los Reyes Católicos (cuidadín con los capullos de la memoria histórica, no se vayan a confundir aún más), por los mozárabes y sus Misas, por el Corpus y su procesión, por las armas, por el Greco, por la Catedral, magnífica, los puentes, la muralla y la escalera mecánica. Por el Tajo y las vistas desde fuera, los cigarrales, los olivos, las viñas, el Castillo de Maqueda, el de Escalona, por la caza y mil cosas más que Toledo y su provincia ofrecen, a dos pasos de Madrid, a dos mil años de diferencia.
Toledo, la ciudad íbera más importante de la Península Ibérica, capital imperial, importante por los Concilios, por su belleza y por sus mitos. Mito e historia, en los Concilios Ecuménicos de la Iglesia Católica, por la conversión de los reyes visigodos, en Reyes de España, por la Mesa de Salomón, por las cuevas esotéricas, que ocultan la escuela de magos, por la puerta de los ¿doce? candados o llaves, por la Ciudad de Cobre, por las tres culturas ¿conviviendo?, por los judíos toledanos, por los Arfe, judíos y cristianos, grandes orfebres, por los tesoros de la Catedral, por las Sinagogas (Tránsito, Santa María la Blanca), por la antigua mezquita del Santísimo Cristo de la Luz, por sus calles estrechas, por la Plaza del Zocodover, por el Alcázar, la defensa del Alcázar, el Hospital de Tavera, por la maravillosa iglesia de San Juan de Los Reyes Católicos (cuidadín con los capullos de la memoria histórica, no se vayan a confundir aún más), por los mozárabes y sus Misas, por el Corpus y su procesión, por las armas, por el Greco, por la Catedral, magnífica, los puentes, la muralla y la escalera mecánica. Por el Tajo y las vistas desde fuera, los cigarrales, los olivos, las viñas, el Castillo de Maqueda, el de Escalona, por la caza y mil cosas más que Toledo y su provincia ofrecen, a dos pasos de Madrid, a dos mil años de diferencia.
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