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lunes, 3 de noviembre de 2008

Sobre la España profunda

Normalmente, entendemos por España profunda a un conjunto de actitudes arraigadas dentro de nuestra sociedad, donde nos reconocemos negativamente, algo así como el cúmulo de sucesos y mentalidades que constituyen nuestro ser esencial, aunque, por supuesto, el que utiliza la expresión, se siente alejado totalmente de ella, por lo que es un juicio moral y moralizante utilizado, como valor negativo al que hay que superar o eliminar.

Una opinión negativa sobre nosostros mismos, normalmente asociada a sucesos, pero también a costumbres y mentalidades, que no extendemos al resto de los países, con excepción, de a los Estados Unidos, por lo que muy probablemente tenga origen en la Leyenda Negra, y que EE. UU. como moderno imperio ha heredado.

Hoy en día, los modernos pontificadores sobre lo que es la España profunda, tampoco andan muy lejos de los pontificadores de la América profunda, esto es, considerar todo lo malo de un lugar como algo externo a ellos, así, a nivel social se considera, una mentalidad "profunda" el racismo, pero solo cuando se produce desde las clases medias blancas, porque si son minorías étnicas, los que tienen esa mentalidad, no se ve de igual manera, no digamos si son mentalidades generalizadas en países africanos, ya que entonces, se considerará multiculturalismo "enriquecedor". Si el racismo procede de minorías o de zonas periféricas, dentro de España, por ejemplo, se considerará autoafirmación del hecho diferencial o alguna chorrada por el estilo.

Otros elementos, considerados generalmente como de mentalidad "profunda", serían el resentimiento, la envidia, la frustración, sentimientos generalizados en el ser humano, pero que, en estos casos, se consideran característicos de lo español. Pero claro, cuando eso mismo, le damos forma de Memoria Histórica, se convierte en la noble intención de recuperar la diginidad y la memoria de sus familiares o absolutos desconocidos y es una reivindicación "comprensible", "respetable" e incluso "plausible".

Otro elemento, sería la xenofobia (odio al extranjero), "chovinismo" si es francés (que parece que es menos), absolutamente deleznable, salvo si se presenta en forma de "normalización lingüística" o en forma de recuperación de tradiciones estúpidas, hechos diferenciales excluyentes, sacralizando hasta la última característica local, en unos casos es paleta, ignorante, y cerril, pero en otros se considera "nacionalismo democrático".

Por supuesto, los hechos corroboran, la "profundidad" de las mentalidades, si unos hermanos, instigados por sus hermanas, la emprenden a tiros contra otra familia, como aquellos de Puerto Hurraco, ahí está la España profunda, si dos, que antes eran amigos, y uno de ellos mata a otro, que es el alcalde, con el silencio de su pueblo o el desconocimiento exacto, ahí está la España profunda. Pero si en Gran Bretaña o en Austria, aparecen chalets llenos de cadáveres o un padre incestuoso y sádico, eso, son hechos aislados. En Estados Unidos, ocurriría lo mismo, si en Dinamarca, unos chicos desequilibrados la emprenden a tiros con su escuela, un hecho aislado, en cambio, en Estados Unidos, sería la América profunda.

En Italia, la mafia sería casi romántica (no para quién la sufren, claro), en el País Vasco, un problema político (aquí la España profunda, serían todos aquellos que resisten, paradójicamente están peor consideradas las víctimas que los terroristas), pero en Andalucía, sería la España profunda (incluso, cuando todo indica que los que están corruptos hasta la médula son los poderes públicos, dirigidos hace años por los expendedores del carnet de España abierta y progresista, lo "profundo" será algún suceso de cortijo, con señorito, mozuela y olé), en Cataluña, directamente, saldrán absueltos los responsables y no tardarán en llegar al parlamento sino lo son ya (lo profundo seá el Carmelo, con esos que se empeñan en pedir responsables del hundimiento de sus casas). En Estados Unidos, no será corrupción política, inquietante, sino conspirativo, elitista, pero lúgubre, refinado, pero perverso.

Otro aspecto a considerar es la religiosidad, lo más "profundo", será la mentalidad religiosa, que entierra a su muertos, que reza, y si se nombra, ahí está, la España profunda. Si es un musulmán el que reza, es un derecho, si es un asiático, es hasta curioso, pero cuidadín, que todo lo que sea Catolicismo, huele a "profundo", que apesta.

¿pero cuáles son los valores positivos que se contraponen?

Los expendedores del progreso y de la modernidad, pueden basar toda su existencia en practicar sexo con los de su mismo sexo, y hacer ideología de ello (¡ojo! se puede ser homosexual, sin que esto ocurra), sin que a nadie le parezca estúpido, pueden reposar su ideología en millones de muertos (asesinados), sin ningún pudor, ni responsabilidad, pueden creer en espíritus que les hablan, o tener una cultura de la muerte, sin dejar de ser "modernos" y "progresistas", pueden ser envidiosos, racistas, xenófobos, resentidos y frustrados sin que nadie los tache de representantes de la España profunda, por supuesto, sin que se sientan parte de ella. Incluso, pueden odiar, desear la muerte, y hasta matar pensando que luchan por el futuro, por una España abierta y luminosa o por unos derechos históricos "luminosos" regionales.

Pueden ser corruptos, llevarse la pasta del pueblo español, diciendo y pensando que "luchan por sus derechos", por extender el "estado social", la "libertad" o la "ecología", pero no, ellos no son la España profunda.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Planteamientos estéticos

Cada día que pasa, no sé porqué, lo que más me interesa es la Estética (rama de la Filosofía que tiene por objeto el estudio de la esencia y la percepción de la belleza), más que nada, la Historia de la Estética, intentando comprender la Estética actual, con objeto de conocer hacia dónde nos dirigimos, en realidad. Leyendo a Ortega y Gasset, en "La Deshumanización del Arte", cito una premisa suya que me parece muy apropiada para lo que quiero tratar: "En Arte, como en Moral, no depende del deber de nuestro arbitrio; hay que aceptar el imperativo de trabajo que la época nos impone".

Una polémica antigua está en considerar qué es lo bello y lo que no y para ello citando de nuevo a Ortega, que a su vez cita a Aristóteles "las cosas diferentes se diferencian en lo que se asemejan, para poder diferenciarse".

Ortega refiriéndose al arte de las Vanguardias, analizaba las tendencias que tenían, los puntos en los que coincidían, resumiéndolas en deshumanización del arte, evitación de las formas vivas, en el arte como obra de arte, como juego y nada más, con ironía, eludiendo la falsedad, pero sin trascendencia y se preguntaba qué decían de la sociedad de su tiempo estos artistas deshumanizando el arte (en cuanto que se diferencia de realidades vividas o contempladas), como metáfora de ideas mismas, y lo que dijeron fue que se iba a una época de grandes idealismos, ideas sobre ideas, metáforas sobre metáforas, ideologías, que como sabemos ahora, pero adivinó mediante el análisis de la Estética, ya en 1925, que no solo el arte era lo que se deshumanizaba, sino a los hombres y mujeres de su tiempo, que lo caracterizaba como que ese tiempo de Europa, era tiempo de varonía y juventud y por ello informal, sustituyendo por un tiempo en el gobierno de la vida al viejo y a la mujer.

En el tiempo anterior (Romanticismo y Realismo), se tenía una Estética burguesa, comprensible para el gran público que sentía la obra de Arte, comprendía al artista, pero agotado este camino, en el artista posterior surge el rechazo.

Y me preguntaba qué había ahora, qué es lo que se hace, y leía un artículo de un profesor de Filosofía de Valladolid, J. A. Martín (http://www.ideasapiens.com/arte/estetica/arte%20contemporaneo%20percepcion_publico.htm), donde dice que el arte actual depende mucho de la crítica, del mercado, del marketing, primando más la originalidad que la belleza, la rentabilidad y la experimentalidad, pero incomprendido, como dice Ortega, un arte para élites, apartado de lo popular, que el público respeta con alejamiento o lo considera ridículo por infantil, pero pareciéndome interesante este análisis del profesor, no creo que llegue al fondo del asunto.

¿Cuál es entonces? Algunos dicen que es la Antiestética, perdiendo importancia la forma para monstrar mensajes y sentimientos de temor, o bien rechazo a la sociedad como el Punk, tratándose el asunto de desorientar o de provocar, quizá como dice Lipovetsky, de lo que se trata es que hemos llegado a un punto donde el individuo se crea a si mismo, con influencias diversas pero no organizadas, siendo cada caso particular, de tal manera, que solo el historiador del Arte o el crítico (como dice el J.A. Martín) sean capaces de cribar la obra de arte de lo que no vale, siendo el mercado quién dice el valor de cada artista.

O quizá solo es una lucha por individualizarse, pero de qué, quizá acierte Mario Perniola, en su obra "Contra la comunicación", donde dice que la Estética hoy en día está en lucha contra lo que nos ha traído la comunicación de masas, contra la saturación de información, frente al magma de gentes, que quieren sumirlo todo en lo mismo, sin diferenciación apreciable, donde lo popular, se convierte en lo vulgar, y lo vulgar como norma, y ante ello, elitismo individualista, pero en qué se asemejan todos los artistas actuales ¿qué consideramos belleza hoy en día? ¿los sentimientos intimistas, los sentimientos altruistas, lo armónico de los cuerpos humanos, si y no, la paz, la armonía, una vuelta a lo oriental, lo zen, lo auténtico quizás, lo simple, lo realmente vivido, en contra de lo contemplado, las ideas plasmadas, la búsqueda de ideas, lo secreto y lo oscuro, lo complejo comprensible o lo simple incomprensible, lo útil, lo inútil? ¿quizá es una vuelta al idealismo, esencialista, trascendental? ¿o lo que nos une es lo vacío, la nada, la incapacidad de percibir el futuro?

¿Quizá el deseo de superar lo efímero del arte, sobrevivir al futuro?, y algunos ante la incapacidad de realizarlo, optan por desaparecer, por suicidarse, por no crear, otros por sobrevivir aunque desprecian sus obras tanto como a sí mismos. ¿solo hay imitación mediocre, con deseos de originalidad? ¿inspiración estúpida? ¿dadaismo y surrealismo al fin? ¿la belleza actual es el éxito, el dinero? ¿parecer que formamos parte de algo, que hemos recogido la esencia de algo o que incluso la encarnamos? ¿acaso estamos intentando hacer denuevo la torre de Babel? ¿Y los primeros castigados son aquellos que se meten en su micro mundo bucólico, nacionalista, por la incapacidad de aprehender el mundo actual?

Quizá la belleza actual es lo vital, vivir para ver.

martes, 16 de septiembre de 2008

Piedras claves en política española VIII

Siguiendo un poco con esta sociología de andar por casa, es interesante señalar que el censo electoral, ha pasado de casi 27 millones en 1979 a 32 millones y medio en 1996, casi 34 millones en 2000 y más de 35 millones en 2008.

La población en este mismo periodo ha pasado de casi 38 millones de españoles a 46 millones en términos absolutos.

En este periodo de 30 años han muerto, más o menos unos 8 millones de españoles, por lo que hay unos 19 millones de españoles nuevos desde 1979 más los 27 millones que ya estaban en 1979, unos adultos y otros niños como en mi caso, lo que quiere decir, que en breve, la mayor parte de la gente solo habrá conocido la democracia tal como la conocemos, con sus deficiencias y virtudes, es decir, con la situación actual.

Y para conocer esa España que es y fue, nada como estar paseando por Madrid, el Madrid andaluz que se siente en las calles San Vicente o Palma, o el porteño sin mar en las calles Cádiz, Victoria, Fernández y González y Echegaray, o el canario en los aledaños del cine Doré, o el levantino de la calle Cartagena, o el norteño de Ferraz hacia arriba, o el cosmopolita de la Gran Vía, donde te sales y vuelves al pasado, por la calle Valverde o por la Corredera Baja de San Pablo, por la calle Colón, Madera, Jesús del Valle, por la del Pez o la del Tesoro, por la calle Noviciado o la Travesía de Conde Duque, por Vallehermoso o Blasco de Garay, por Eloy Gonzalo o por Cardenal Cisneros, tranquilo como en la calle y plaza de Álvarez de Castro y la calle García Paredes, o bélico en los búnker de Ciudad Universitaria o amoroso en el césped de las facultades, o en la Calle Mayor viendo a los mamelucos cargar sobre los madrileños. Viendo las noches blancas, los días luminosos, el aire entre la gente.

En palabras de Laín Entralgo, Madrid es "con su peculiaridad actualizadora, actualidad y recuerdo de España, compendio, espejo y símbolo de España".

Con un plano urbanístico, como la historia de España, sin plan o más bien el sucesivo capricho de sus hacedores de hacer un nuevo plano, que como norma han evitado conocer la existencia y la viabilidad de los anteriores. Como en todo acto humano siempre se cuenta con el futuro, luchando por mantenerse en el futuro, pero que siempre ocurre que la peculiaridad actualizadora nos lleva a empeñarnos en desconocer a los anteriores.

Entre el Museo del Prado, Cibeles, la Bolsa, cerca del Congreso de los Diputados, nos encontramos, "españoles, con el corazón tan en el centro del tiempo que han logrado evadirse de él, llena el alma de una íntima sensación en la cual se mezclan extrañamente la plenitud y el anhelo".

lunes, 15 de septiembre de 2008

Piedras claves en política española VII

Sociología de andar por casa de la España de la Transición hasta la República de Zapatero.

En la Facultad de Historia de la Universidad Complutense tuve de profesor a Emilio De Diego, que decía que en los años 60, España pasó del botijo y las alpargatas a la España ye-yé del Seat 600. La que votó a Suárez.

Luego, en los 70, se pasó de una España rural y tradicional a una España urbana, con clases medias y obreras optimistas, con unos barrios que eran agradables como los pueblos a barrios conflictivos marginales, azotados con la crisis económica del 73, politizada, con mucha droga, cinturones rojos entre descampados y pisos más grandes, con jardín, y poco a poco, una España universitaria, apolítica denuevo, con mejores ingresos, pero todavía mucho paro, pero poco a poco consumista, televisiva, hedonista y modernita. La que votó a Felipe González.

Una España buenrrollista, de botellín y copas, especialistas en televisión y videojuegos, en busca de trabajo, con carrera pero con apenas 100.000 pesetillas ascendiendo a 1.000 euros, pero con curro, y todo ocio, tele, deporte, Golf, fin de semana, con segunda residencia de los papis, que se quiere independizar, la España postmoderna. La España que votó a Aznar.

Y ahora, ya no es posible, los precios suben y suben, hay curro, pero no llegas, copas, pastis, coca, huyendo de la realidad demasiado hecha, demasiado difícil soñar, demasiado difícil hacer algo nuevo, demasiado difícil prosperar. Otro mundo es posible pero, ¿dónde? La que votó a Zapatero.

¿quién votaría a Rajoy? ¿la España de la crisis del 2008? En los casos anteriores, nunca se ha cambiado en plena crisis, lo único es que se va creando un nuevo tipo de sociedad, que votará en 4 u 8 años. ¿Cual será? Serán unos jóvenes desencantados, izquierdistas, pasotas como los años 80, no lo creo. Serán unos más tradicionales universitarios pragmáticos hedonistas como los de los 90. Serán unos hippie pijos de los años 2000, tampoco es posible. ¿Quizá ultra-católicos pragmáticos y optimistas como en los años 40? No lo creo. ¿escépticos como los de los 50? ¿rebeldes modernetes y hedonistas como en los 60? Tampoco es posible.

La población española ha pasado de 11 millones y medio en 1822 a 18.600.000 en 1900. De 30 millones y medio en 1960, casi 38 millones en 1981 a 46.063.511 habitantes al 1 de enero de 2008, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

¿cómo serán los españoles que votarán los próximos años por primera vez? ¿qué escuchan? ¿cómo se divierten? ¿qué les preocupa? Una pista para los cerebros grises del PP: tienen ahora entre 10 y 16 años.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Piedras claves en política española III

Entonces, ¿cómo fue la Transición?

Durante la crisis económica de 1975-1980, los conservadores, liberales, socialdemócratas, los democristianos y progresistas conformaban en gran medida la UCD, con un gran ejercicio de posibilismo consiguieron hacer la Transición española, en su camino, contaron con cierta colaboración de la Jerarquía eclesiástica, los ultraconservadores, comunistas y socialistas, y en menor medida de conservadores nacionalistas.

En contra, ultraizquierdistas nacionalistas con sus grupos terroristas Terra Lliure y ETA, comunistas como el GRAPO y parte de la ultraderecha (que alternaban su adhesión a las fuerzas armadas, con acciones violentas y acción política democrática con partidos políticos).

Aunque había siglas políticas casi para cada ciudadano, las siglas que salieron de las elecciones de 1977 dejaban un panorama básico, con UCD que ganaba con mayoría (6.310.000 votos), PSOE (5.371.000 votos), socialistas y progresistas como segundo partido, PCE (1.710.000 votos), los comunistas en tercer lugar, AP (1.505.000 votos), en cuarto lugar, luego varios partidos que se integrarían más tarde en otros como PSP (816.000 votos) de Tierno Galván o EE (Euskadiko Eskerra) (61.000 votos) en el PSOE, PDPC (514.000 votos) y UDC-DCC (173.000), los que serían después CIU, el PNV (296.000 votos) y ESQUERRA (144.000 votos), que se mantendrían prácticamente igual y el CAIC (37.000 votos), que sería luego el PAR aragonés.

En 1979, serían parecidos los resultados, UCD (6.268.000 votos), PSOE (5.470.000 votos), PCE (1.938.000), CIU (483.000 votos), PNV (296.000 votos) aunque aparecen partidos de ultraderecha (Unión Nacional-Fuerza Nueva con 379.000 votos) o ultraizquierdistas nacionalistas catalanes ERC (123.000 votos) o vascos pro terroristas como HB (172.000 votos). Andalucistas socialistas (325.000 votos), canarios (59.000 votos) y aragonesistas (38.000 votos). Lo más significativo es la pérdida de peso de AP (1.088.000 votos), que se presenta como Coalición Democrática (CD), porque se les van a Unión Nacional-Fuerza Nueva, claramente.

En 1981, superada la crisis económica más o menos, y llevada a cabo la transición política e institucional, la UCD, que casi actuaba como partido único o de consenso empezó a tener problemas de cohesión, la dimisión de Suárez y el golpe de Estado del 23-F como tiro de gracia a la UCD.

Y llegan las elecciones de 1982, el PSOE (10.127.000 votos) gana las elecciones de calle agrupando socialistas, socialdemócratas, muchos comunistas, liberales y progresistas, y a la mayoría de los indecisos, AP (5.548.000 votos), como segundo partido, con conservadores nacionales y regionales , ultraderecha, a la UCD (1.425.000 votos) y el CDS (604.000 votos), se quedan con los democristianos y socialdemócratas más cercanos a la derecha. Aparte, comunistas PCE (846.000 votos), Euskadiko Ezkerra (EE con 100.000 votos) y nacionalistas CIU (773.000 votos), PNV (396.000 votos), HB (210.000 votos), ERC (138.000).

La mayoría de la sociedad española apostaba por la tranquilidad política culminada con la victoria del PSOE, que dejaba atrás las peleas internas de la UCD, conformaba un partido conservador AP, con un tope menguante como se verá en favor de los nacionalistas o regionalistas, con un núcleo de ultraderecha y ultraconservadores.

La transición política e institucional había superado la crisis económica, a costa de ir debilitándose el partido (UCD) que integraban los sectores más moderados de la sociedad española, pero que no habían sabido formar un corpus ideológico-político. Por abandono, se fueron encuadrando en el PSOE o en AP. El PSOE se convirtió en un partido de gobierno, casi institucional.

Y poco a poco, los nacionalistas se fueron fortaleciendo con los conservadores regionalistas y ultraconservadores o con elementos descontentos de izquierdas antisistema o comunistas. Y con la aceptación institucional que les daba el gobierno de las comunidades autónomas y la colaboración con el PSOE. Íbamos encaminados a un largo periodo de formación del PRI (Partido Revolucionario Institucional mexicano) español, con la colaboración blanda de los conservadores (AP) y la distorsión blanda, a la larga dramática, de los nacionalistas.

Piedras claves en política española II

Ante la crisis económica en la que nos encontramos, ¿cómo actuarán estas piedras clave?:

El Gobierno, está claro, cortina de humo con los temas más sensibles que han encontrado: Aborto, Memoria Histórica, Eutanasia, Educación de la Ciudadanía. Con todos los temas estos conseguir una confrontación en esos terrenos con Jerarquía eclesiástica, ultracatólicos, ultraderecha y conservadores.

Los liberales, socialdemócratas, progresistas, conservadores y cristianos de base, que se encuentran preocupados por la crisis económica, que podrían concitar la atención de la mayoría de la población, así como conseguir la pinza con comunistas, anarquistas y ácratas.

Pero del modo que están planteados estos temas, teniendo en cuenta que los foros públicos que comparten (medios de comunicación) van a estar segmentados por los temas sacados del armario por el Gobierno, consiguiendo tiznar de derecha extrema a los liberales, que son los que más caña en este sentido estaban dando y que en gran medida han quedado desbancados del PP por Rajoy-Gallardón y sus chicos, que piensan que van a ganar a los grupos socialdemócratas y progresistas a través de sus posiciones anticlericales (feministas, homosexuales, anti-ultracatólicos), cuando la identificación con el primer grupo (conservadores-ultracatólicos-Jerarquía eclesiástica) se la han dado hecha, como ya ocurrió en la primera legislatura de Zapatero, con el matrimonio homosexual, siendo incomprendida la posición respecto a Educación de la Ciudadanía (cristianos de base-liberales-Jerarquía eclesiástica) y más aún la respecto a la negociación con ETA (donde se enfrentaban Conservadores patriotas y regionalistas-liberales-socialdemócratas-progresistas frente a socialistas-conservadores nacionalistas-comunistas-antisistema).

Y muchísimo menos en el tema 11-M, donde han quedado los liberales frente a socialistas con sus aliados habituales junto a los conservadores. Con la incomprensión de la mayoría de la población.

Al final consiguieron confundir tanto a la opinión pública que se inhibió en gran medida de toda la confrontación, haciendo del PP (personalizados en Aznar, Zaplana y Acebes) un conjunto de extrema derecha, con el desmarque a última hora de todos los conservadores del PP (Rajoy, Fraga, Gallardón), que finalmente se han hecho con el poder omnímodo de todo el Partido Popular, haciendo poses que no contentan a nadie, como ya ocurrió con la etapa de Fraga (ya que los conservadores no motivan ni a jóvenes, ni a medios de comunicación, ni a socialdemócratas y progresistas) tragándose todas los sapos que le lanzan socialistas, comunistas haciéndoles pasar siempre por ultracatólicos o ultraderechistas, mientras socialistas y comunistas, hasta anarquistas, anticlericales, antisistema quedan como demócratas, y los conservadores nacionalistas se desmarcan como demócratas moderados, haciendo a la Jerarquía eclesiástica posicionarse cercanos a los mismos para mantener el poder y la cohesión de su grupo.

Haciendo del mismo modo, acercarse a socialdemócratas y progresistas al "centro" creado por los gobiernos socialistas, siendo siempre equidistante del conservadurismo nacional y del liberalismo, donde se encontrarían socialistas, comunistas y nacionalistas.

Siendo único punto en común que mantendrían liberales y conservadores y socialdemócratas, la economía (muy poco atractiva para la cohesión social, ya que requiere un grado de conocimiento que la mayoría no tiene), en cuanto a temática y socialmente, serían los cristianos de base, ese punto intermedio, que no político (que estaría mejor entendido por estos grupos a falta de resultados reales el rollo marxista de la lucha de clases y la lucha por derechos sociales donde la izquierda está mejor posicionada).

viernes, 5 de septiembre de 2008

Piedras claves en política española I

La piedra clave en los arcos son aquellas que sostienen el mismo, soportan la presión y la reparten. ¿Cuáles son las piedras claves de la política española?

Voy a tratar de hacer una síntesis de las claves que yo creo que influyen en la política española, haciendo una división, evidentemente incompleta de los grupos ideológicos que la sustentan, valorando un poco el porqué de las polémicas que surgen como la ley de la Memoria Histórica, la de la Educación de la Ciudadanía o el aborto.

En la derecha: son básicas todas las que sostienen en equilibrio a los distintos grupos más influyentes: conservadores, regionalistas y nacionalistas, patriotas, liberales, cristianos de base, ultracatólicos, jerarquía católica, , ultraderechistas.

En la izquierda, socialdemócratas, nacionalistas y regionalistas, patriotas, ácratas, ecologistas, socialistas, comunistas, antisistema, , cristianos de base, feministas y grupos homsexuales, anarquistas, anticlericales, progresistas.

Los conservadores basarían sus posiciones en la paz social y la propiedad, en un mantenimiento de las estructuras y tradiciones españolas. Generalmente, son clase media, media alta, con estudios superiores, puestos medios o altos, funcionarios, empresarios y comerciantes. Dentro de los conservadores los hay nacionalistas, regionalistas o patriotas, en función del ámbito geográfico que primen y la relación entre ellos. Muy grupales en general.

Los liberales son los que defienden las libertades individuales, de empresa, la propiedad y el mantenimiento de unas reglas (sobre todo leyes) que faciliten la actividad individual en libertad. No son favorables a la intervención del Estado, más que lo imprescindible y pese a no detestar el estado de bienestar, piensan que es mejorable con más libertad, en vez de con más intervencionismo, menos funcionarios y mayor igualdad jurídica y política. Pertenecen a clases medias y medias altas, generalmente con estudios superiores. Puestos medios o altos, empresarios y comerciantes, prevaleciendo sector servicios. Muy individualistas en general.

Jerarquía eclesiástica, sacerdotes, obispos, defienden los valores cristianos clásicos y su pervivencia en las estructuras de la sociedad, dirigen gran cantidad de actividades sociales, culturales y algunos medios de comunicación, asimismo, detentan la responsabilidad de un legado histórico (tradiciones, edificios, comunidades religiosas y seglares), tienen una cierta influencia en conservadores, cristianos de base y ultracatólicos. Estudios superiores, clases medias. Mantienen una posición no muy fuerte, movilizándose en determinados temas (familia tradicional, educación, financiación, libertad religiosa) y a veces, muy influidos por ultracatólicos (aborto, matrimonio homosexual)

Ultracatólicos, muy jerarquizados, grupos bien organizados, su posición se basa en la educación religiosa y familiar, en la presencia pública de la Iglesia Católica, en su posición contra el aborto, contra los anticonceptivos, contra la experimentación con células madre, contra la eutanasia, y cierta resistencia hacia la homosexualidad pública.

Los cristianos de base, serían aquéllos que basan su vida en los valores cristianos como la solidaridad con los más desfavorecidos, la igualdad y la solidaridad, muy implicados en organizaciones de ayuda, oenegés y valoran mucho el estado de bienestar (paro, asistencia sanitaria gratuita, subvenciones y tal). Estamos hablando en general de clases medias, medias bajas y bajas. Trabajadores asalariados en su mayoría. Estudios medios. Este grupo puede considerarse de derechas o de izquierdas, en función de cada persona o familia.

Ultraderechistas, serían básicamente los grupos defensores de los símbolos nacionales tradicionales, defensores del Régimen de Franco, en cierta medida, hoy en día, están muy influidos por ultracatólicos, aunque la posición más postmoderna se basa en una xenofobia creciente, al estilo Le Pen. Suelen ser grupos organizados, clases medias y medias bajas.

Ácratas y anarquistas, muy cercanos a los antisistema, defienden posiciones igualitaristas y libertarias, aunque luego exigen gran intervención del Estado, muy influidos por comunistas. Clases medias y medias altas.

Antisistemas, serían todos aquéllos que se posicionan contra la propiedad, contra el estado, contra la globalización, generalmente clases medias bajas, muy movilizados, pero escaso número.

Comunistas, son clases medias y medias bajas, actualmente muy concienciados con estado social (paro, sindicatos, derecho de los trabajadores), muy cercanos a los cristianos de base.

Socialistas serían los que defienden el estado social de bienestar, dan mucha importancia a la intervención del estado en todos los ámbitos posibles, muy influidos por comunistas y progresistas.

Anticlericales, tradicionalmente provienen de los liberales progresistas, pero hoy los tenemos en casi todos los ámbitos, debido a la oposición radical contra los ultracatólicos. Feministas y grupos homesexuales, al igual que los anticlericales, confluirían con ellos, aunque las feministas vendrían más del socialismo. Curiosamente tienen muchas influencias y relación con los cristianos de base.

Socialdemócratas y progresistas, serían las clases medias y medias altas, con estudios superiores, muchas veces anticlericales, pero no siempre, quizá más los progresistas, siendo más liberales en lo económico los socialdemócratas que los progresistas, con un perfil parecido al de los conservadores, funcionarios, empresarios y comerciantes.

Todos estos grupos, yo creo que no suman ni la mitad de la población española, ya que muchos de los españoles se mueven en un ámbito intermedio y muchas veces indefinido y su comportamiento es indescifrable, por eso el comportamiento errático de los partidos políticos y sus dirigentes.

domingo, 6 de abril de 2008

El suicidio

Estoy leyendo un libro de Murakami, llamado Tokio Blues, en él, se habla de un suicidio adolescente, no sé cómo sigue porque acabo de empezarlo, y pensando en ello, creo que ese sentimiento de tristeza, de fatalidad, que invade al niño, que está dejando de serlo, se debe fundamentalmente, al sinsentido con que percibe en ese momento, su vida, ya que no acaba de encontrar su sitio nuevo, pero ya siente la pérdida del hogar anterior, en el caso de la infancia, de ser punto de atención, de interés, con una identificación plena con sus padres, poco a poco va percibiendo su "yo", ese yo que por ser pequeño, piensa en pequeño, y enseguida percibe una frustración, que en algunos casos, si la actitud se vuelve arisca o asocial, puede revertir en un rechazo de los compañeros o una excesiva disciplina por parte de los padres.

Provocando más y más ese sentimiento de tristeza, también si se percibe, un poder, una capacidad creativa, de situaciones, de adhesiones, pero se sigue en estado nihilista, puede ser igual de fatal, aunque quizá, ese deseo de autodestruirse, no deje de ser una necesaria confrontación con la realidad de la muerte, hacerla real, y poder controlarla uno mismo.

Quizá ese deseo de dejar de existir como “yo”, queriendo volver al todo, no deja de ser un deseo íntimo de cualquier persona y de la propia naturaleza humana, para acabar volviendo al todo, cuando no acaba de ligar con la vida, que se parece a un metro que pasa, que debes coger o saber cuál esperas, pero sino esperas ninguno o no quieres coger ninguno, en un momento de locura, te tiras a las vías, más fácil cuanto menos se siente uno ligado a la vida, en esos momentos de transición.

En otras épocas de la vida cambian las cosas de igual modo, pero como tu personalidad ya se ha formado, no existe, en general, ese pensamiento destructivo, pero quizá puede transformarse esa tristeza igualmente en depresión o en estrés o lo que sea. Para lo cual, habría que buscar los mecanismos que nos atan a la existencia: el amor, el grupo, la amistad, la alegría, la esperanza en el futuro, el deseo de mejora, el pundonor personal, los arrestos. La valentía, es un valor importante que hay que infundir.

En las Cuatro Plumas, versión en blanco y negro sonora, de 1929 o la de 1939, el protagonista quiere casarse como prioridad con su prometida y parece que está en el ejército, por tradición familiar, les llaman a la guerra y él decide dejar el ejército. Sus amigos y su prometida, le consideran un cobarde y le entregan una pluma, tachándole de tal, en esos momentos la sociedad le rechaza y el propio padre, en sus recuerdos le inducen al suicidio, como último acto de valor, pero él, prefiere demostrar que se equivocan, ir al escenario de guerra, encontrar a sus amigos y ayudarlos, devolviéndoles las plumas.

Pero quizá, en la excesiva valentía, también hay bastante de impulso suicida.

En fin, tema complicado, Emile Durkheim, lo estudió en su libro El Suicidio, creando un concepto como la anomía como el mal que sufre una sociedad a causa de la ausencia de reglas morales y reglas jurídicas, la ausencia de la norma, la carencia de solidaridad social.

Esta ausencia se debería al desequilibrio económico y al debilitamiento de sus instituciones, lo que implicaría un bajo grado de integración social, lo que explicaría el suicidio, que en la mayoría de los casos, es más debido a la sociedad y sus características, que al individuo y su psicología.

viernes, 4 de abril de 2008

El individuo hipermoderno

Gilles Lipovetsky y Sebastien Charles escriben en Los tiempos hipermodernos (Barcelona: Anagrama, 2006) una teoría sociológica que comparto, que consiste en considerar que hemos entrado en una nueva era en cuanto al comportamiento del individuo se refiere, dando lugar a la manifestación de deseos personales y a la búsqueda de la realización individual.

Entramos en el "reino de la moda plena", convirtiendo los sistemas de representación en objetos de consumo, intercambiables como un coche, sacralizando la felicidad privada de las personas: haciendo un "sírvase usted mismo" de emociones y placeres, viajar, divertirse, no renunciar a nada, todo adaptándose a lo útil, haciendo que los vínculos sean más superficiales.

Pero en este mundo, la inseguridad ha invadido los espíritus, la salud se ha impuesto como una obsesión de masas, el terrorismo, las catástrofes son las noticias diarias. Ahora nuestras preocupaciones son la seguridad, la salvaguardia del planeta, la urgencia humanitaria, efímera, como un programa de televisión.

Los individuos se han emancipado de los roles sociales y de objetivos lejanos, pero tras la alegría posmoderna sigue el desencanto: el hedonismo retrocede ante el miedo, la vida se vuelve más estresante, es la época de la "crisis del futuro", el eclipse de la idea del progreso, amparado sólo con la fe en la tecnociencia, con tiempos breves en la economía y en los medios de comunicación.

La confianza fluctuante, el instante asociado a un futuro que se ha vuelto inseguro y precario. Las nuevas actitudes ante la salud son la "venganza del futuro", con una ideología de la salud y longevidad, junto con la prevención, la medicalización de la existencia.

Una de las principales preocupaciones de nuestro tiempo, es precisamente, el tiempo. No sólo hay una aceleración de los ritmos de vida, hay una conflictividad subjetiva de la relación con el tiempo.

Por un lado, favorecen la introspección, por otro, hacer percibir en las personas y organizaciones un clima de opresión que exige resultados a corto plazo, crea una atmósfera de exageración, de urgencia, no sólo en el trabajo sino en la vida cotidiana, con un sentimiento de sentirse desbordados o desbordadas: tenemos la sensación de tener poco tiempo.

La compulsión compradora como mal menor, como forma de llenar el presente y el futuro. Revitalizarse mediante novedades. Pero no todo es negativo, la democratización de las tecnologías del bienestar, la música, los viajes, los paisajes, lo estético conoce un éxito en esta época sin precedentes. Una búsqueda de la calidad del momento.

Con una cultura paradójica: la conquista de la eficacia y el ideal de la felicidad en la tierra: se busca el espectáculo en vivo, la unión sentimental de las parejas es más fuerte, se busca el contacto personal con amigos, hay más gente haciendo labores de voluntariado, hay más preocupación por el medio ambiente, lo que se ha pasado es que se han diversificado los modelos.

Aunque este mundo individualizado, provoca una vulnerabilidad psicológica por la pulverización de los antiguos sistemas de encuadramiento (grupos, familia, culturas de clase, religión). Por eso se pierden sentimientos de pertenencia colectiva, aunque también es un hervidero de identidades regionales, que exhuman y redescubren el pasado, con obsesión conmemorativa de mil cosas, por saturación. También en la moda, éxito del vintage, de lo retro.

Habla de más cosas, es interesante, un poco duro en su estilo, pero creo que el análisis es muy certero. Diferenciemos entre lo que hacemos por la época que nos ha tocado vivir y lo que realmente queremos hacer, o quizá todo lo marca el tiempo: desde el pensamiento hasta lo que hacemos.