El regeneracionismo es un movimiento intelectual que entre los siglos XIX y XX medita más o menos objetiva y científicamente sobre las causas de la decadencia de España como nación. Pese a que algunos autores no lo quieren relacionar con la generación 98, es precisamente esa relación la que hace que se propague por una gran parte de la opinión pública de ese momento y también posteriormente, ya que muchos de sus miembros han sido muy leídos y admirados, con razón, desde mi punto de vista y del de muchos con más autoridad que yo.
En la Tercera de ABC, el día 26/5/2013, Gonzalo Anes, decía haciéndose eco de las palabras del Conde de Romanones que los regeneracionistas hicieron un gran daño al devenir histórico de España, ya que su visión pesimista y negativa de España había influido en la caída del régimen de la Restauración, que en realidad había sido un largo periodo de crecimiento económico y del nivel de vida de los españoles, y puede que tenga razón.
Evidentemente, Gonzalo Anes, quería hacer un paralelo con nuestro actual régimen de la Transición, donde también ha habido un largo periodo de bienestar y prosperidad.
Pero al igual que el término «regeneración» está sacado del léxico médico, como antónimo de «corrupción», a fin de expresar una expectativa política, igualmente ahora, con la intención de no ser excesivamente negativo con España y los españoles en estos últimos 40 años, no se puede obviar la sensación de corrupción del sistema político y de la sociedad en la que vivimos, sin entrar en el debate cansino, pero nunca superado de la Nación española. Y esto pide regeneración.
Así pues, el problema de España, una vez más, está de plena actualidad. Y cuesta mucho ser optimista, positivo y dar una opinión favorable a un sistema que desde Juan Guerra al caso Ere de Guerrero, desde Gürtel a Urdangarín, desde Banca Catalana al de Palma Arena y Bankia, y las preferentes, y Gescartera, e Ibercorp, y la CAM, y….(tantos y tantos) que pese a que se les juzga en muchos casos, pese a que muchos van a la cárcel, la sensación de vivir en un sistema corrupto no se te quita fácilmente.
Y si de aquí pasamos al sistema institucional, con las CC.AA. que si bien han hecho mucho por sus respectivas zonas, no dejan de hacernos sentir cada vez más extranjeros en nuestra tierra y que las oligarquías locales se parecen cada vez más a los caciques de la Restauración. Y del PNV, de CIU, de ERC, Bildu, ni hablamos, para qué.
No puedo dejar de ser pesimista, y esto no es anti patriotismo como decía Zp a los que decían que había crisis, y la había. Pues ahora y antes, hay que cambiar, lo único que hay que hacerlo bien, no esperar a que todo esté tan radicalizado que ya no lo pueda corregir nadie.
Por último, como ocurría en la Restauración, las empresas que prosperaban eran las que tenían algún resorte con el poder (local, regional, nacional o real), hoy en día, nadie que se haya dedicado a emprender o tener una empresa o vender o que simplemente se fije un poco, puede pensar que algo en ese aspecto haya cambiado.
De hecho, la mayor frustración que siento, aparte del abandono a la causa nacional que se ha hecho por parte del Estado, es la omnipresencia del Estado en la vida económica española.
Es una paradoja, que esa España que nadie quiere, sea el origen y medio de vida de las grandes y medianas fortunas y de los grandes, medianos y pequeños sueldos de una gran parte de ella, al sector privado me refiero, en el público, es obvio.
Sin embargo, también es la causa del estancamiento, ya que es donde han descansado los créditos irresponsables que han dado las cajas de ahorros a promotores dudosos y que luego han liberado vía FROB a los mismos. Donde han descansado los nacionalistas en su repartición de España, donde han descansado todos los concursos a dedo, con la consiguiente mordida, y no voy a decir nombres porque hay demasiados. Donde ha descansado y lo sigue haciendo el enchufismo a granel,…
Así pues, regeneracionismo necesitamos, y ojalá que hubiera autores como Ortega y Gasset, que puedan llegar a la conciencia del pueblo español y de sus élites a la vez, aunque no hace falta llegar ni a la caída de la Monarquía, ni a una guerra civil. Con pensar en qué votamos cuando votamos, bastaría. Y alguna más, pero me quedo aquí.
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miércoles, 25 de septiembre de 2013
lunes, 1 de diciembre de 2008
Individualismo y colectivismo
Sobre la vida en sociedad, la fuerza del grupo frente al individuo, acaban de estrenar la película La Ola, basada en los trabajos del profesor de Historia Ron Jones, que en 1967, realizó el experimento con sus alumnos de secundaria de un instituto de California, que tuvo que cortar porque llegó a tomar vida propia de manera inquietante.
Sobre esto, Ortega y Gasset, en 1935, hizo un análisis en "Un rasgo de la vida alemana" (en Viajes y Países, Madrid: Revista de Occidente, 1959, colección El Arquero), donde decía y vaticinaba con lucidez, el gran mal, ya que retrotraía a 1850, en el deseo de la sociedad alemana de llevar a cabo con la mayor perfección posible la organización de los servicios colectivos y cómo su mayor virtud se había convertido en su principal vicio, esa lealtad radical, creando autómatas humanos para el desempeño de las funciones públicas, y para ilustrarlo, pone de ejemplo tres tipos de funcionarios: el alemán, el español y el francés. En esta diferenciación se atiende al grado de implicación en la maquinaria de funciones que requiere un Estado, respecto al individuo, en su vida personal, sus intereses personales, su "propia vida", así el alemán asumiría totalmente la personalidad que le otorga el puesto en esa maquinaria, deshumanizándose, perdiendo su individualismo, el español (de un modo genérico) mantendría un grado alto de humanidad, desvinculándose en gran medida de su función, actuando como un sonámbulo, prestando el mínimo de atención y en cuanto puede retoma su humanidad y sus intereses personales, el francés como grado intermedio. Como veía el otro día en la película The Children of Izieu, de Tom Demenkoff (1992.
El resultado espantoso que todos conocemos como Holocausto, donde esa maquinaria de autómatas a las órdenes de un demente y criminal como Hitler y sus partidarios, no ha sido suficientemente explicada y al encontrarme con esta lúcida reflexión de Ortega y Gasset, adelantándose a la explicación de cómo pudo ocurrir, junto al experimento de Ron Jones, donde se ve la fortaleza y el poder que ejerce el grupo (el colectivo) en la mayoría de las mentalidades juveniles, junto a las características sociológicas e históricas de la nación alemana en los años 30 y 40 del siglo XX. Coincidiendo asombrosamente con la valoración que tienen de esa época muchos autores tan distantes como el arquitecto de Hitler, Albert Speer, como Ionesco o Bertolt Brecht. O como explica muy bien Hannah Arendt, en su obra sobre Eichmann.
Esto nos permite ver claramente, que jamás se puede renunciar al individualismo, que el liberalismo es sin duda la mejor forma de colaboración social, ya que no nos pide actuar como autómatas, sino que exige nuestras precisas características individuales para aportar lo mejor que tenemos cada uno, evitando en gran medida todos esos pensamientos o ideologías que supeditan todo al grupo, como el socialismo, el comunismo, el nacionalismo, el nacional-socialismo, o simplemente ese buenrrollismo de lo políticamente correcto que da lugar a comportamientos colectivos automáticos (como el "No a la Guerra"), que sin entrar a valorarlo, asusta, sin duda.
Sobre esto, Ortega y Gasset, en 1935, hizo un análisis en "Un rasgo de la vida alemana" (en Viajes y Países, Madrid: Revista de Occidente, 1959, colección El Arquero), donde decía y vaticinaba con lucidez, el gran mal, ya que retrotraía a 1850, en el deseo de la sociedad alemana de llevar a cabo con la mayor perfección posible la organización de los servicios colectivos y cómo su mayor virtud se había convertido en su principal vicio, esa lealtad radical, creando autómatas humanos para el desempeño de las funciones públicas, y para ilustrarlo, pone de ejemplo tres tipos de funcionarios: el alemán, el español y el francés. En esta diferenciación se atiende al grado de implicación en la maquinaria de funciones que requiere un Estado, respecto al individuo, en su vida personal, sus intereses personales, su "propia vida", así el alemán asumiría totalmente la personalidad que le otorga el puesto en esa maquinaria, deshumanizándose, perdiendo su individualismo, el español (de un modo genérico) mantendría un grado alto de humanidad, desvinculándose en gran medida de su función, actuando como un sonámbulo, prestando el mínimo de atención y en cuanto puede retoma su humanidad y sus intereses personales, el francés como grado intermedio. Como veía el otro día en la película The Children of Izieu, de Tom Demenkoff (1992.
El resultado espantoso que todos conocemos como Holocausto, donde esa maquinaria de autómatas a las órdenes de un demente y criminal como Hitler y sus partidarios, no ha sido suficientemente explicada y al encontrarme con esta lúcida reflexión de Ortega y Gasset, adelantándose a la explicación de cómo pudo ocurrir, junto al experimento de Ron Jones, donde se ve la fortaleza y el poder que ejerce el grupo (el colectivo) en la mayoría de las mentalidades juveniles, junto a las características sociológicas e históricas de la nación alemana en los años 30 y 40 del siglo XX. Coincidiendo asombrosamente con la valoración que tienen de esa época muchos autores tan distantes como el arquitecto de Hitler, Albert Speer, como Ionesco o Bertolt Brecht. O como explica muy bien Hannah Arendt, en su obra sobre Eichmann.
Esto nos permite ver claramente, que jamás se puede renunciar al individualismo, que el liberalismo es sin duda la mejor forma de colaboración social, ya que no nos pide actuar como autómatas, sino que exige nuestras precisas características individuales para aportar lo mejor que tenemos cada uno, evitando en gran medida todos esos pensamientos o ideologías que supeditan todo al grupo, como el socialismo, el comunismo, el nacionalismo, el nacional-socialismo, o simplemente ese buenrrollismo de lo políticamente correcto que da lugar a comportamientos colectivos automáticos (como el "No a la Guerra"), que sin entrar a valorarlo, asusta, sin duda.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Planteamientos estéticos
Cada día que pasa, no sé porqué, lo que más me interesa es la Estética (rama de la Filosofía que tiene por objeto el estudio de la esencia y la percepción de la belleza), más que nada, la Historia de la Estética, intentando comprender la Estética actual, con objeto de conocer hacia dónde nos dirigimos, en realidad. Leyendo a Ortega y Gasset, en "La Deshumanización del Arte", cito una premisa suya que me parece muy apropiada para lo que quiero tratar: "En Arte, como en Moral, no depende del deber de nuestro arbitrio; hay que aceptar el imperativo de trabajo que la época nos impone".
Una polémica antigua está en considerar qué es lo bello y lo que no y para ello citando de nuevo a Ortega, que a su vez cita a Aristóteles "las cosas diferentes se diferencian en lo que se asemejan, para poder diferenciarse".
Ortega refiriéndose al arte de las Vanguardias, analizaba las tendencias que tenían, los puntos en los que coincidían, resumiéndolas en deshumanización del arte, evitación de las formas vivas, en el arte como obra de arte, como juego y nada más, con ironía, eludiendo la falsedad, pero sin trascendencia y se preguntaba qué decían de la sociedad de su tiempo estos artistas deshumanizando el arte (en cuanto que se diferencia de realidades vividas o contempladas), como metáfora de ideas mismas, y lo que dijeron fue que se iba a una época de grandes idealismos, ideas sobre ideas, metáforas sobre metáforas, ideologías, que como sabemos ahora, pero adivinó mediante el análisis de la Estética, ya en 1925, que no solo el arte era lo que se deshumanizaba, sino a los hombres y mujeres de su tiempo, que lo caracterizaba como que ese tiempo de Europa, era tiempo de varonía y juventud y por ello informal, sustituyendo por un tiempo en el gobierno de la vida al viejo y a la mujer.
En el tiempo anterior (Romanticismo y Realismo), se tenía una Estética burguesa, comprensible para el gran público que sentía la obra de Arte, comprendía al artista, pero agotado este camino, en el artista posterior surge el rechazo.
Y me preguntaba qué había ahora, qué es lo que se hace, y leía un artículo de un profesor de Filosofía de Valladolid, J. A. Martín (http://www.ideasapiens.com/arte/estetica/arte%20contemporaneo%20percepcion_publico.htm), donde dice que el arte actual depende mucho de la crítica, del mercado, del marketing, primando más la originalidad que la belleza, la rentabilidad y la experimentalidad, pero incomprendido, como dice Ortega, un arte para élites, apartado de lo popular, que el público respeta con alejamiento o lo considera ridículo por infantil, pero pareciéndome interesante este análisis del profesor, no creo que llegue al fondo del asunto.
¿Cuál es entonces? Algunos dicen que es la Antiestética, perdiendo importancia la forma para monstrar mensajes y sentimientos de temor, o bien rechazo a la sociedad como el Punk, tratándose el asunto de desorientar o de provocar, quizá como dice Lipovetsky, de lo que se trata es que hemos llegado a un punto donde el individuo se crea a si mismo, con influencias diversas pero no organizadas, siendo cada caso particular, de tal manera, que solo el historiador del Arte o el crítico (como dice el J.A. Martín) sean capaces de cribar la obra de arte de lo que no vale, siendo el mercado quién dice el valor de cada artista.
O quizá solo es una lucha por individualizarse, pero de qué, quizá acierte Mario Perniola, en su obra "Contra la comunicación", donde dice que la Estética hoy en día está en lucha contra lo que nos ha traído la comunicación de masas, contra la saturación de información, frente al magma de gentes, que quieren sumirlo todo en lo mismo, sin diferenciación apreciable, donde lo popular, se convierte en lo vulgar, y lo vulgar como norma, y ante ello, elitismo individualista, pero en qué se asemejan todos los artistas actuales ¿qué consideramos belleza hoy en día? ¿los sentimientos intimistas, los sentimientos altruistas, lo armónico de los cuerpos humanos, si y no, la paz, la armonía, una vuelta a lo oriental, lo zen, lo auténtico quizás, lo simple, lo realmente vivido, en contra de lo contemplado, las ideas plasmadas, la búsqueda de ideas, lo secreto y lo oscuro, lo complejo comprensible o lo simple incomprensible, lo útil, lo inútil? ¿quizá es una vuelta al idealismo, esencialista, trascendental? ¿o lo que nos une es lo vacío, la nada, la incapacidad de percibir el futuro?
¿Quizá el deseo de superar lo efímero del arte, sobrevivir al futuro?, y algunos ante la incapacidad de realizarlo, optan por desaparecer, por suicidarse, por no crear, otros por sobrevivir aunque desprecian sus obras tanto como a sí mismos. ¿solo hay imitación mediocre, con deseos de originalidad? ¿inspiración estúpida? ¿dadaismo y surrealismo al fin? ¿la belleza actual es el éxito, el dinero? ¿parecer que formamos parte de algo, que hemos recogido la esencia de algo o que incluso la encarnamos? ¿acaso estamos intentando hacer denuevo la torre de Babel? ¿Y los primeros castigados son aquellos que se meten en su micro mundo bucólico, nacionalista, por la incapacidad de aprehender el mundo actual?
Quizá la belleza actual es lo vital, vivir para ver.
Una polémica antigua está en considerar qué es lo bello y lo que no y para ello citando de nuevo a Ortega, que a su vez cita a Aristóteles "las cosas diferentes se diferencian en lo que se asemejan, para poder diferenciarse".
Ortega refiriéndose al arte de las Vanguardias, analizaba las tendencias que tenían, los puntos en los que coincidían, resumiéndolas en deshumanización del arte, evitación de las formas vivas, en el arte como obra de arte, como juego y nada más, con ironía, eludiendo la falsedad, pero sin trascendencia y se preguntaba qué decían de la sociedad de su tiempo estos artistas deshumanizando el arte (en cuanto que se diferencia de realidades vividas o contempladas), como metáfora de ideas mismas, y lo que dijeron fue que se iba a una época de grandes idealismos, ideas sobre ideas, metáforas sobre metáforas, ideologías, que como sabemos ahora, pero adivinó mediante el análisis de la Estética, ya en 1925, que no solo el arte era lo que se deshumanizaba, sino a los hombres y mujeres de su tiempo, que lo caracterizaba como que ese tiempo de Europa, era tiempo de varonía y juventud y por ello informal, sustituyendo por un tiempo en el gobierno de la vida al viejo y a la mujer.
En el tiempo anterior (Romanticismo y Realismo), se tenía una Estética burguesa, comprensible para el gran público que sentía la obra de Arte, comprendía al artista, pero agotado este camino, en el artista posterior surge el rechazo.
Y me preguntaba qué había ahora, qué es lo que se hace, y leía un artículo de un profesor de Filosofía de Valladolid, J. A. Martín (http://www.ideasapiens.com/arte/estetica/arte%20contemporaneo%20percepcion_publico.htm), donde dice que el arte actual depende mucho de la crítica, del mercado, del marketing, primando más la originalidad que la belleza, la rentabilidad y la experimentalidad, pero incomprendido, como dice Ortega, un arte para élites, apartado de lo popular, que el público respeta con alejamiento o lo considera ridículo por infantil, pero pareciéndome interesante este análisis del profesor, no creo que llegue al fondo del asunto.
¿Cuál es entonces? Algunos dicen que es la Antiestética, perdiendo importancia la forma para monstrar mensajes y sentimientos de temor, o bien rechazo a la sociedad como el Punk, tratándose el asunto de desorientar o de provocar, quizá como dice Lipovetsky, de lo que se trata es que hemos llegado a un punto donde el individuo se crea a si mismo, con influencias diversas pero no organizadas, siendo cada caso particular, de tal manera, que solo el historiador del Arte o el crítico (como dice el J.A. Martín) sean capaces de cribar la obra de arte de lo que no vale, siendo el mercado quién dice el valor de cada artista.
O quizá solo es una lucha por individualizarse, pero de qué, quizá acierte Mario Perniola, en su obra "Contra la comunicación", donde dice que la Estética hoy en día está en lucha contra lo que nos ha traído la comunicación de masas, contra la saturación de información, frente al magma de gentes, que quieren sumirlo todo en lo mismo, sin diferenciación apreciable, donde lo popular, se convierte en lo vulgar, y lo vulgar como norma, y ante ello, elitismo individualista, pero en qué se asemejan todos los artistas actuales ¿qué consideramos belleza hoy en día? ¿los sentimientos intimistas, los sentimientos altruistas, lo armónico de los cuerpos humanos, si y no, la paz, la armonía, una vuelta a lo oriental, lo zen, lo auténtico quizás, lo simple, lo realmente vivido, en contra de lo contemplado, las ideas plasmadas, la búsqueda de ideas, lo secreto y lo oscuro, lo complejo comprensible o lo simple incomprensible, lo útil, lo inútil? ¿quizá es una vuelta al idealismo, esencialista, trascendental? ¿o lo que nos une es lo vacío, la nada, la incapacidad de percibir el futuro?
¿Quizá el deseo de superar lo efímero del arte, sobrevivir al futuro?, y algunos ante la incapacidad de realizarlo, optan por desaparecer, por suicidarse, por no crear, otros por sobrevivir aunque desprecian sus obras tanto como a sí mismos. ¿solo hay imitación mediocre, con deseos de originalidad? ¿inspiración estúpida? ¿dadaismo y surrealismo al fin? ¿la belleza actual es el éxito, el dinero? ¿parecer que formamos parte de algo, que hemos recogido la esencia de algo o que incluso la encarnamos? ¿acaso estamos intentando hacer denuevo la torre de Babel? ¿Y los primeros castigados son aquellos que se meten en su micro mundo bucólico, nacionalista, por la incapacidad de aprehender el mundo actual?
Quizá la belleza actual es lo vital, vivir para ver.
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lunes, 1 de septiembre de 2008
España ¿tenemos un problema?
El sábado leía en ABC, un artículo de José Manuel Prada, sobre el problema de España, que para él, era el resentimiento, no saber valorar la excelencia, la envidia, Pedro J. Ramírez, hablaba de la Revolución española y citaba a Pujol, para decir que el problema ya estaba superado en estos 30 años, por otro lado, leo a Agapito Maestre en Libertad Digital, que comentaba las entrevistas a Zapatero en El Mundo y a Rajoy en El País, concluyendo que son los dos políticos con perfil ideológico e intelectual más bajo de todo Occidente y que nuestro principal problema no era la crisis económica, sino la crisis institucional.
Y claro, si Prada tiene razón, veámos cúal es el problema de España:
Si envidia es la tristeza o pesar del bien ajeno, ésta es la envidia de la mala, la envidia buena sería la emulación y el deseo de algo que no se posee. Pero esto aunque exista, no es nuestro problema, ni lo primero, ni lo segundo, por desgracia.
Entonces será el resentimiento, que es la acción y efecto de resentirse, y resentirse es empezar a flaquear o debilitarse, pero débiles ya andamos hace tiempo, será entonces lo segundo, que es tener sentimiento, pesar o enojo por algo, bueno, esto sería razonable. O por último, sentir dolor o molestia en alguna parte del cuerpo, a causa de alguna enfermedad o dolencia pasada.
Y creo que hemos llegado, al quid de la cuestión, nuestra dolencia pasada, de dónde viene: ¿de haber echado a los judíos, como piensa Américo Castro?, ¿del Catolicismo que llenaba todos los huecos de España y nos impedía avanzar como piensan muchos progresistas?, ¿del retraso de la ciencia española, como pensaba Meléndez Pelayo, a pesar de reivindicarla?, ¿por la falta de una verdadera filosofía política propia, como pensaba Laín Entralgo?, ¿por qué somos una raza inferior extraña y bestial como piensan muchos hispanistas?, ¿quizá porque nuestro imperio murió y no hemos sabido crear un sentido vital, que nos transforme, como propugnaba Ortega y Gasset? ¿Serán los particularismos, nuestra dolencia?, ¿O tenía razón Pi y Margall, y debemos dividir España y federarmos después?, ¿O somos una nación, realmente existente, como defiende Gustavo Bueno, y lo demás son paparruchas?, ¿hemos superado nuestro problema como dice Pujol?, ¿Existe la anti-España?, ¿Será fruto de la falsedad de la Leyenda Negra como dice Powell?, ¿o es que somos conscientes, como los griegos de las tres edades, que vamos perdiendo valor poco a poco?, ¿o quizá es que nos creemos el centro del mundo, y no entendemos cómo el mundo no sólo funciona sin nosotros, sino que nos ignora?, ¿acaso ignoramos nosotros al mundo?.
El problema de España, será España, será que hay tantos españoles que ignoran al resto de España, de tal manera, que no estamos contentos nunca con el resultado, o que nuestro pensamiento es necesariamente heroico e imperialista, y no sabemos vivir sin enemigos, y por eso, nos los creamos, será que el hombre-masa, opina más de la cuenta o que han dejado aparte al hombre-masa, que no puede elegir representantes, sino a miembros de oligarquías, imposibles de acceder con la mentalidad del español medio, será esa mentalidad del español medio, que cree que todo se lo deben de dar, mientras no entiende conceptos como superación o empresa, que no esfuerzo (que el español siempre realiza), lo que le impide estar a gusto en el mundo en el que vive, o realmente será como el chiste que dice que España es el país más rico del mundo, 500 años con gobernantes que intentan hundirla y aún no lo han conseguido. No lo sé.
Y claro, si Prada tiene razón, veámos cúal es el problema de España:
Si envidia es la tristeza o pesar del bien ajeno, ésta es la envidia de la mala, la envidia buena sería la emulación y el deseo de algo que no se posee. Pero esto aunque exista, no es nuestro problema, ni lo primero, ni lo segundo, por desgracia.
Entonces será el resentimiento, que es la acción y efecto de resentirse, y resentirse es empezar a flaquear o debilitarse, pero débiles ya andamos hace tiempo, será entonces lo segundo, que es tener sentimiento, pesar o enojo por algo, bueno, esto sería razonable. O por último, sentir dolor o molestia en alguna parte del cuerpo, a causa de alguna enfermedad o dolencia pasada.
Y creo que hemos llegado, al quid de la cuestión, nuestra dolencia pasada, de dónde viene: ¿de haber echado a los judíos, como piensa Américo Castro?, ¿del Catolicismo que llenaba todos los huecos de España y nos impedía avanzar como piensan muchos progresistas?, ¿del retraso de la ciencia española, como pensaba Meléndez Pelayo, a pesar de reivindicarla?, ¿por la falta de una verdadera filosofía política propia, como pensaba Laín Entralgo?, ¿por qué somos una raza inferior extraña y bestial como piensan muchos hispanistas?, ¿quizá porque nuestro imperio murió y no hemos sabido crear un sentido vital, que nos transforme, como propugnaba Ortega y Gasset? ¿Serán los particularismos, nuestra dolencia?, ¿O tenía razón Pi y Margall, y debemos dividir España y federarmos después?, ¿O somos una nación, realmente existente, como defiende Gustavo Bueno, y lo demás son paparruchas?, ¿hemos superado nuestro problema como dice Pujol?, ¿Existe la anti-España?, ¿Será fruto de la falsedad de la Leyenda Negra como dice Powell?, ¿o es que somos conscientes, como los griegos de las tres edades, que vamos perdiendo valor poco a poco?, ¿o quizá es que nos creemos el centro del mundo, y no entendemos cómo el mundo no sólo funciona sin nosotros, sino que nos ignora?, ¿acaso ignoramos nosotros al mundo?.
El problema de España, será España, será que hay tantos españoles que ignoran al resto de España, de tal manera, que no estamos contentos nunca con el resultado, o que nuestro pensamiento es necesariamente heroico e imperialista, y no sabemos vivir sin enemigos, y por eso, nos los creamos, será que el hombre-masa, opina más de la cuenta o que han dejado aparte al hombre-masa, que no puede elegir representantes, sino a miembros de oligarquías, imposibles de acceder con la mentalidad del español medio, será esa mentalidad del español medio, que cree que todo se lo deben de dar, mientras no entiende conceptos como superación o empresa, que no esfuerzo (que el español siempre realiza), lo que le impide estar a gusto en el mundo en el que vive, o realmente será como el chiste que dice que España es el país más rico del mundo, 500 años con gobernantes que intentan hundirla y aún no lo han conseguido. No lo sé.
domingo, 27 de abril de 2008
Un nuevo día
Los días pasan, la primavera ha llegado, el mundo renace cada día, las polémicas diarias parecen poco importantes y si la democracia continua normalmente todo va bien.
Nos enfrentamos constantemente a posiciones encontradas, a vivencias con amor y odio, con esfuerzo y frustraciones, pero el mundo sigue sin enterarse, sin fin.
Por un lado, tenemos a los que dicen, como Descartes: "Pienso luego existo", otro, Ortega y Gasset: "Existo porque pienso". La lucha entre lo finito y lo infinito, entre lo abarcable y lo inmenso. El hombre piensa a veces en lo cíclico y lo lineal. Qué será. El fuego destruye todo, el agua aunque crea, también destruye todo a su paso en grandes cantidades.
Dejemos estar el domingo con alegría, una nueva vida, felicidades para mis amigos. Paz y trabajo, libertad y alegría, salud para todos.
Nos enfrentamos constantemente a posiciones encontradas, a vivencias con amor y odio, con esfuerzo y frustraciones, pero el mundo sigue sin enterarse, sin fin.
Por un lado, tenemos a los que dicen, como Descartes: "Pienso luego existo", otro, Ortega y Gasset: "Existo porque pienso". La lucha entre lo finito y lo infinito, entre lo abarcable y lo inmenso. El hombre piensa a veces en lo cíclico y lo lineal. Qué será. El fuego destruye todo, el agua aunque crea, también destruye todo a su paso en grandes cantidades.
Dejemos estar el domingo con alegría, una nueva vida, felicidades para mis amigos. Paz y trabajo, libertad y alegría, salud para todos.
domingo, 23 de marzo de 2008
...Es español
Me acabé el libro de S. Dragó, lo que me quedaba por leer era lo mejor, propone la tesis de Luis Martos (En Busca del universo invisible, Letra clara, 2002;En el umbral del universo invisble, Letra clara 2006), en ella se tratan conceptos también tratados por Américo Castro (Sobre el nombre y el quién de los españoles, Taurus, 2000), esto es, el origen de España basado en las cruzadas (8 siglos de Reconquista, y después otras guerras de religión) promulgadas por la Iglesia, donde lo que se primaba era la vida futura, tras la muerte, y que en esta vida todo se les perdonaba mediante la confesión y la penitencia, haciéndoles distantes de la tierra en que vivían, y de la responsabilidad.
Américo Castro, dice que el nombre de los españoles, procede de la denominación genérica de los Reinos de las Españas, que les dieron los franceses que venían por el camino de Santiago y que durante mucho tiempo sólo se los definía como cristianos frente a los moros. Anteriormente a esos nombres eran Hispani, Romanos o Godos. Según Martos, por eso los españoles seguiremos siendo, pese a ir dejando atrás las creencias religiosas, igual de intolerantes al pensamiento del otro, planteando las cruzadas peninsulares como guerras civiles, donde se imponen los valores de unos a otros permanentemente. Resumido en que sin el trasfondo católico, España no sería nada.
Aqui entraría el intento liberal, desde Cádiz en 1812, de introducir el término nación como definitorio de lo común, difícilmente defendible en estas fechas, sólo por Gustavo Bueno (España no es mito, Temas de hoy, 2005), donde distingue nación histórica, nación política y nación étnica, definiendo distintos planos que hacen confundir los razonamientos. Otro día sigo por aquí.
Donde Sánchez Dragó prefiere Patria a Nación, la patria como empresa común sugestiva frente a los particularismos (Ortega y Gasset, La España Invertebrada).
Sánchez Dragó no cree en la responsabilidad única de la Iglesia, ya que no todos los católicos son como los españoles, aunque deja fuera el término nación y se decanta por el término patria, con dos conceptos que para él, la definen: la lengua castellana y la Tauromaquia.
Sobre la Tauromaquia, hace un bonito, exagerado y poético tratado. La Tauromaquia como rito religioso. Los compara a los sacramentos católicos, el del matrimonio, como trasvase por empatía del yin al yang. Donde el torero vestido femeninamente, hace el paseíllo, se pavonea, y mediante el rito va trasladando los atributos masculinos del toro (la presencia del toro, la fuerza, los pitones) al torero, que en el tercio de muerte, con el estoque, finaliza la traslación, siendo el torero, el sacerdote de dicho rito. Muy interesante.
En lo formal, tiene mucho humor, hace varios finales, varias introducciones, la argumentación se la deja a otros, cambia el orden constantemente. Es una especie de diálogo consigo mismo. Está muy bien. Al final, lo español como disfrute de la vida, de los amigos, de la comida y la bebida, con buen tiempo, en una terraza, tras disfrutar de los toros en Barcelona.
Américo Castro, dice que el nombre de los españoles, procede de la denominación genérica de los Reinos de las Españas, que les dieron los franceses que venían por el camino de Santiago y que durante mucho tiempo sólo se los definía como cristianos frente a los moros. Anteriormente a esos nombres eran Hispani, Romanos o Godos. Según Martos, por eso los españoles seguiremos siendo, pese a ir dejando atrás las creencias religiosas, igual de intolerantes al pensamiento del otro, planteando las cruzadas peninsulares como guerras civiles, donde se imponen los valores de unos a otros permanentemente. Resumido en que sin el trasfondo católico, España no sería nada.
Aqui entraría el intento liberal, desde Cádiz en 1812, de introducir el término nación como definitorio de lo común, difícilmente defendible en estas fechas, sólo por Gustavo Bueno (España no es mito, Temas de hoy, 2005), donde distingue nación histórica, nación política y nación étnica, definiendo distintos planos que hacen confundir los razonamientos. Otro día sigo por aquí.
Donde Sánchez Dragó prefiere Patria a Nación, la patria como empresa común sugestiva frente a los particularismos (Ortega y Gasset, La España Invertebrada).
Sánchez Dragó no cree en la responsabilidad única de la Iglesia, ya que no todos los católicos son como los españoles, aunque deja fuera el término nación y se decanta por el término patria, con dos conceptos que para él, la definen: la lengua castellana y la Tauromaquia.
Sobre la Tauromaquia, hace un bonito, exagerado y poético tratado. La Tauromaquia como rito religioso. Los compara a los sacramentos católicos, el del matrimonio, como trasvase por empatía del yin al yang. Donde el torero vestido femeninamente, hace el paseíllo, se pavonea, y mediante el rito va trasladando los atributos masculinos del toro (la presencia del toro, la fuerza, los pitones) al torero, que en el tercio de muerte, con el estoque, finaliza la traslación, siendo el torero, el sacerdote de dicho rito. Muy interesante.
En lo formal, tiene mucho humor, hace varios finales, varias introducciones, la argumentación se la deja a otros, cambia el orden constantemente. Es una especie de diálogo consigo mismo. Está muy bien. Al final, lo español como disfrute de la vida, de los amigos, de la comida y la bebida, con buen tiempo, en una terraza, tras disfrutar de los toros en Barcelona.
martes, 22 de enero de 2008
Jon Juaristi
Ha comenzado hoy, un nuevo diario digital llamado El Imparcial.es, en homenaje al que fundara el abuelo de José Ortega y Gasset, el gran fillósofo español autor de La Rebelión de las Masas, de La España Invertebrada y de otras grandes obras, que dirigiera su padre Ortega y Munilla, periodista y escritor, de lo cual me alegro mucho.
Además de ser una buena noticia en sí, uno de los colaboradores es Jon Juaristi, uno de mis autores favorito, autor de El Linaje de Aitor, Sacra Nemesis, El Bucle Melancólico, La Tribu Atribulada, La Caza Salvaje, El Reino del Ocaso, así como articulista interesante, dedicado habitualmente a escribir sobre y contra el nacionalismo vasco, desde la perspectiva ideológica del mismo, a través de la literatura, tiene como autor de referencia a Unamuno, aunque hace un repaso por todo tipo de escritores menores y mayores para intentar explicar el dislate del nacionalismo en una sociedad industrial, pudiente y burguesa en Occidente como la vasca.
En su obra, suelen estar presentes muchos elementos autobiográficos, ya que procede de una familia de tradición nacionalista, y dentro de sus familiares hay varias figuras destacadas del movimiento nacionalista, asimismo, por su paso por ETA, trata de ver cuáles son los elementos formativos del movimiento y sus fuentes. Se rebela contra su pasado, contra su infancia, contra una ideología que ha rechazado y dentro de lo curioso está su conversión al judaísmo, que yo no he leído nada donde trate de ello, pero que me gustaría.
Dentro de sus obras, El Reino del Ocaso, no trata de nacionalismo, sino del origen de las tradiciones y leyendas sobre la Ciudad de Cobre, la Mesa de Salomón, el origen de España, en el ámbito medieval, atendiendo a la tradición oral medieval, a la musulmana y otras fuentes.
Su primera novela, publicada La Caza Salvaje en 2007, es muy interesante, combinando un antihéroe, la mitología y la novela histórica.
El Bucle Melancólico, Premio Nacional de Ensayo, tuvo mucho éxito, se lee muy bien, indaga en lo cíclico del discurso victimista de los nacionalistas vascos y la construcción a partir de una ideología destructora y recurrentemente violenta.
Otro tema que trata Juaristi es el "invencionismo", como género literario, cómo inventar tradiciones, historias, memorias históricas, con cuentos, relatos, novelas, etc, con gran éxito en nuestras autonomías. Una amiga me contaba una vez, que en San Sebastián estuvo en una fiesta de la sidra o del txakolí o algo así, le preguntó a una chica que de cuándo era esta fiesta, le respondió que "de toda la vida", y más tarde vio que en los carteles se leía "V edición de la fiesta de lo que sea". Así se puede ver que el invencionismo en las tradiciones populares es fácil, viendo a la población celebrando la entrada de los soldados españoles, como si fuera un elemento de afirmación nacionalista.
En fin, una buena noticia.
Un saludo.
Además de ser una buena noticia en sí, uno de los colaboradores es Jon Juaristi, uno de mis autores favorito, autor de El Linaje de Aitor, Sacra Nemesis, El Bucle Melancólico, La Tribu Atribulada, La Caza Salvaje, El Reino del Ocaso, así como articulista interesante, dedicado habitualmente a escribir sobre y contra el nacionalismo vasco, desde la perspectiva ideológica del mismo, a través de la literatura, tiene como autor de referencia a Unamuno, aunque hace un repaso por todo tipo de escritores menores y mayores para intentar explicar el dislate del nacionalismo en una sociedad industrial, pudiente y burguesa en Occidente como la vasca.
En su obra, suelen estar presentes muchos elementos autobiográficos, ya que procede de una familia de tradición nacionalista, y dentro de sus familiares hay varias figuras destacadas del movimiento nacionalista, asimismo, por su paso por ETA, trata de ver cuáles son los elementos formativos del movimiento y sus fuentes. Se rebela contra su pasado, contra su infancia, contra una ideología que ha rechazado y dentro de lo curioso está su conversión al judaísmo, que yo no he leído nada donde trate de ello, pero que me gustaría.
Dentro de sus obras, El Reino del Ocaso, no trata de nacionalismo, sino del origen de las tradiciones y leyendas sobre la Ciudad de Cobre, la Mesa de Salomón, el origen de España, en el ámbito medieval, atendiendo a la tradición oral medieval, a la musulmana y otras fuentes.
Su primera novela, publicada La Caza Salvaje en 2007, es muy interesante, combinando un antihéroe, la mitología y la novela histórica.
El Bucle Melancólico, Premio Nacional de Ensayo, tuvo mucho éxito, se lee muy bien, indaga en lo cíclico del discurso victimista de los nacionalistas vascos y la construcción a partir de una ideología destructora y recurrentemente violenta.
Otro tema que trata Juaristi es el "invencionismo", como género literario, cómo inventar tradiciones, historias, memorias históricas, con cuentos, relatos, novelas, etc, con gran éxito en nuestras autonomías. Una amiga me contaba una vez, que en San Sebastián estuvo en una fiesta de la sidra o del txakolí o algo así, le preguntó a una chica que de cuándo era esta fiesta, le respondió que "de toda la vida", y más tarde vio que en los carteles se leía "V edición de la fiesta de lo que sea". Así se puede ver que el invencionismo en las tradiciones populares es fácil, viendo a la población celebrando la entrada de los soldados españoles, como si fuera un elemento de afirmación nacionalista.
En fin, una buena noticia.
Un saludo.
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