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martes, 22 de abril de 2008

Muerte de un cámara

Yo no conozco la realidad de una guerra, no he estado, ni cerca, pero de un autor que si ha estado, que fue reportero de guerra durante años, Pérez Reverte, he leído una novela que ahora no recuerdo el título (ahora sí, Territorio Comanche), donde relata la vida de unos corresponsales de guerra en Yugoslavia, y un personaje dice algo así como, que los corresponsales que mueren son, o los muy novatos, por novatos o los muy expertos por excesiva confianza, o por falta de prevención.

En el caso de José Couso, no fue ninguno de los dos casos, los hechos son de todos conocidos, los tanques estadounidenses entran en Bagdad, el cámara desde un balcón del hotel Palestina, enfoca al tanque y al puente. La vista desde el balcón de su habitación es muy buena mejor con el zoom, si los soldados tanquistas tenían intencionalidad o no, no se sabe, por lo que parece pensaron que era un bazoca, en vez de una cámara, esa misma tarde salió el sargento negro americano que disparaba desde el tanque, no hubo órdenes en ese sentido (o no se han encontrado), parece que fue casual, mala suerte, teniendo en cuenta que estaba grabando y relatando una guerra.

De los familiares y amigos entiendo el dolor, incluso la impotencia de ver las imágenes, incluso que estén contra la guerra o las guerras, pero eso que dicen los familiares y amigos, en libros y entrevistas, de matar al mensajero, no parece excesivente creíble, otra cosa es que estuviera haciendo un reportaje de investigación sobre Abu Ghraib, pero eso fue después, la entrada en Bagdad no sólo era algo mediático, sino que fue el mejor momento para Estados Unidos en la guerra de Irak.

La no aceptación de la responsabilidad que su familiar y amigo tenía, al asumir el riesgo, no deja de ser triste, más aún cuando sólo se piden responsabilidades cuando los soldados son de un ejército occidental, nadie siquiera plantea pleitear contra las guerrillas varias que hay por el mundo o contra gobiernos de países tan chungos como los que habitualmente defienden los "amigos" de estas causas, está muy bien que puedan reclamar y que se investigue. Pero cuando no hay intencionalidad, una guerra no es un sitio seguro de trabajo, por eso le pagaban más imagino y supongo que no le obligarían a ir.

Lo que no entiendo es cuando ponen pancartas como "Aznar asesino", claramente ofensivas y difamantes, después de tantos años, pero claro Aznar, al estar en política aceptaba su responsabilidad y su riesgo. Rajoy, el pobre no tiene responsabilidad, ni riesgo, no se puede quedar peor, en tan poco tiempo.

lunes, 3 de marzo de 2008

Las víctimas como valor

Las víctimas del terrorismo, tienen un valor diferente, no son víctimas de accidentes, de la mala suerte, son víctimas de la sociedad, podíamos haber sido cualquiera, de hecho, cuando los terroristas atentan contra una ciudad, sea Londres, Madrid o Nueva York, intentan doblegar a la sociedad occidental democrática, intentan hacer una prueba de fuerza, y sobre todo lo que buscan es poder, poder sobre la ciudadanía que buscan sojuzgar.

ETA sobre todo busca amedrentar, asustar a sus conciudadanos del País Vasco, para conseguir el poder, el poder de la calle, de los votos en las urnas, de hacer huir a los que disienten, de matar a los que se significan o significan algo, por eso atenta en Madrid o en Sevilla o en Málaga, para dar sensación de poder.

El terrorismo fundmentalista islamista, busca la sumisión pero no a Alá, sino a un estúpido líder de una secta de asesinos como Bin Laden, para imponer su poder en un mundo islámico para que no se modernice, para que las mujeres no tomen actitudes como las occidentales, para que la libertad de pensamiento no llegue a esos países y esas personas con esa religión. En el caso del 11-m, la intencionalidad política era tan evidente como en otros casos, quizá no la personalidad de los autores, en cualquier caso, los terroristas siempre pugnan contra la libertad, contra la ley, contra las sociedades de donde proceden y contra las que atentan.

Evidentemente, las víctimas tienen un valor político, un valor moral de la sociedad, si se resiste contra el terrorismo, si no, se las ningunea, como ha ocurrido en muchos casos.

En España, la AVT, ha conseguido que este valor moral sea oído, sentido y temido, por los que las querían hacer moneda de cambio de mercadillo, ahora, muchos estúpidos, creen que las víctimas son un valor partidista, haciendo sus asociaciones a medida, y es precisamente, lo no partidista, lo que las convierte en un valor moral para la sociedad, también político, en cuanto que nos afecta a todos.

Sobre las otras víctimas, sean de accidentes, de asesinatos por sus parejas, por la droga, o por cualquier otro asunto, también tienen un valor político, ya que de cómo solucionen nuestros gobernantes estos problemas, de cómo legislen para castigar a los responsables, de cómo eduquen en las escuelas, de cómo repriman a los apologistas y traficantes, en cualquiera de sus fases, de cómo eviten la existencia de puntos negros, tan peligrosos como recurrentes, también estará el valor moral de nuestra sociedad. Quizá perdemos muchos esfuerzos y mucho tiempo, en tratar chorradas como la memoria histórica, como la alianza de civilizaciones, cuando no sabemos, no podemos darle el valor político y moral a nuestras víctimas y tienen que ser ellas, desde sus tumbas, desde el dolor de sus familias, quienes lo reclamen.

Y en cuanto a la guerra de Irak, no sé cuántos han reparado, que los terroristas de hoy, son los mismos que gobernaban hasta hace unos años en el país, como ellos mismos lo declaran, haciendo evidente, que pese a no ser apetecible, quizá hay que librar guerras no deseadas, como en Afganistán, como en Yugoslavia, como la II Guerra Mundial contra los nazis y otras muchas, y aunque las ganemos, no siempre ganan los buenos, porque las guerras, sacan lo peor de la humanidad, pero también tienen un valor político y moral, pese a que a veces, las rentabilizan los mismos que las promueven.

Y las víctimas de la guerra, por supuesto, también tienen su valor, los inocentes, en cuanto, desvalidos, pero todos, todos, somos responsables. Responsables de nuestras decisiones, de nuestras opiniones, de nuestras acciones y dejaciones. La responsabilidad no deja de estar presente, cada uno en su nivel, pero todos responsables.