miércoles, 30 de enero de 2008
La Sombra del Viento
Ruiz Zafón, La Sombra del Viento. Gran novela, que me regaló un compañero mío que trabajaba en Planeta, en una Feria del libro, sabían que iba a tener éxito y lo tuvo. El almacén de los libros perdidos, gran hallazgo. El amor adolescente, el mal, el bien, bien escrita. Una Barcelona también emocionante. ¿De dónde habrán salido Pujol, Carod-Rovira, Mas, Maragall, Montilla, Iceta, y otros tantos , que se creen que aman más que nadie a su tierra y la perjudican más que nadie?. Quizá del país de la ignorancia y del resentimiento, quizá de la tierra de la estupidez, o como dice José García Domínguez, ¿quieren que su Matrix nos lo creamos?.
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Ruiz Zafón
La Catedral del Mar
Cuando me leí La Catedral del Mar, escribí esto: El nacionalismo catalán intenta una deconstrucción del proceso histórico de la historia de España, lo cual llevaría a su población y a sus votantes a un auto perjuicio, porque si pasamos de la democracia liberal, hacia una oligarquía parlamentaria, luego a un despotismo ilustrado, después a un autoritarismo, llegando al feudalismo, como culminación de los deseos del poder y la eliminación de las libertades individuales, la creación de aristocracias que detentan ese poder en zonas geográficas independientes, pero que se prestan mutuo apoyo si les tratan atacar los oprimidos del sistema, pero que no dudarán en guerrear internamente por parcelas de poder o geográficas del poder. Pudiendo eliminar adversarios, instaurar de nuevo derechos como el de pernada, podrían volver gracias a los propios ciudadanos catalanes que lo piden con sus votos.
Asimismo, la negación de la bandera de España, símbolo de la expansión de la Corona de Aragón, adoptado por Carlos III, como enseña nacional, ya que era un elemento por lo que los italianos nos conocían y nos distinguían, no iría en realidad contra las otras partes de España, sino contra la idea de expansión de España, universalmente y conceptualmente, lo que sería una negación de su propia historia, con la que han contribuido y con la que no se identifican, llegados a un resultado actual, totalmente autolesivo.
Un par de párrafos que reflejan el proceso deconstructivo que lleva a una sociedad democrática real a una pesadilla, que podría ser ciencia ficción, si rectifian a tiempo. Aparte, la novela se lee muy bien, describe una ciudad maravillosa como Barcelona, su casco antiguo y su mundo rural más atrasado, como ahora, que detentan y apoyan a un poder que revertirá en ellos mismos los primeros.
En otras novelas ambientadas en Barcelona, podemos disfrutar de la ciudad, en lo dramático: La Guerra del General Escobar, en el reportaje en Tres días de julio de Luis Romero, en lo satírico con Eduardo Mendoza: Sin Noticias de Gurb, para saber de Gurb, recomiendo ir a la Catedral, en lo esotérico: la Ciudad sin tiempo de Morel, en lo memorial: La Ciudad que fue, de Federico Jiménez Losantos. Y muchas más, la última: de Esther Tusquets, Habíamos ganado la guerra, duras memorias de infancia, pero bastante descriptivas.
Asimismo, la negación de la bandera de España, símbolo de la expansión de la Corona de Aragón, adoptado por Carlos III, como enseña nacional, ya que era un elemento por lo que los italianos nos conocían y nos distinguían, no iría en realidad contra las otras partes de España, sino contra la idea de expansión de España, universalmente y conceptualmente, lo que sería una negación de su propia historia, con la que han contribuido y con la que no se identifican, llegados a un resultado actual, totalmente autolesivo.
Un par de párrafos que reflejan el proceso deconstructivo que lleva a una sociedad democrática real a una pesadilla, que podría ser ciencia ficción, si rectifian a tiempo. Aparte, la novela se lee muy bien, describe una ciudad maravillosa como Barcelona, su casco antiguo y su mundo rural más atrasado, como ahora, que detentan y apoyan a un poder que revertirá en ellos mismos los primeros.
En otras novelas ambientadas en Barcelona, podemos disfrutar de la ciudad, en lo dramático: La Guerra del General Escobar, en el reportaje en Tres días de julio de Luis Romero, en lo satírico con Eduardo Mendoza: Sin Noticias de Gurb, para saber de Gurb, recomiendo ir a la Catedral, en lo esotérico: la Ciudad sin tiempo de Morel, en lo memorial: La Ciudad que fue, de Federico Jiménez Losantos. Y muchas más, la última: de Esther Tusquets, Habíamos ganado la guerra, duras memorias de infancia, pero bastante descriptivas.
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lunes, 28 de enero de 2008
Libros varios
Comentando libros, recomiendo todos los del comisario Brunetti, de Donna Leon, aunque hay alguno mejor que otro, están muy bien, la mujer muy progre, lo cual es cosa de ricos, como dice Federico Jiménez Losantos, pero bueno, Venecia es una maravilla, el personaje es muy humano, disfrutan de la comida y de la bebida, se preocupan de sus hijos y de los problemas del mundo, sin más , tampoco los solucionan, pero bueno, nos sentimos bien, en sentirnos mal, no?.
España, perdiste, de Hernán Casciari, un argentino gracioso, que vive en Barcelona y que no conoce casi españoles, sólo su mujer, que es barcelonesa, comenta que a los españoles lo de dar besos a los hombres no es que no les guste, es que les da asco, que el dulce de leche para los argentinos es como las espinacas para Popeye, y la vida en el baño y hablar de Borges, también está bien, pasas un buen rato.
El finlandés Arto Paaslinna, con El Bosque de los zorros, hace una historia increíble, interesante y amena, pero extraña. Por su parte, Michel Houllebecq, en Plataforma, escribió un novela provocadora en el lenguaje y los contenidos, interesante y sorprendente, que revuelve a nuestra sociedad hipócrita, que no busca placer, sino justificación, no busca reproducirse, sino el fin. Yo confío en los nuevos españoles, en los inmigrantes nacionalizados, quieren y aprecian más nuestros valores, nuestra historia, que los apáticos europeitos, deseosos de buscar una nueva religión, una secta con el Sentido de la Vida, unos indígenas con el saber perdido, un grupo de música con las canciones inolvidables que no entienden y olvidan, un ecologismo y su consiguiente cambio climático, por si cambia. Hay un autor llamado Robert Ardrey, La evolución del hombre: la hipótesis del cazador, donde se dice que la especie humana evolucionó por el consumo de carne, los cambios morfológicos de la mujer, dentro de un periodo interglaciar, cíclico cada 15.000 años como el que estamos terminando, por lo que el calentamiento del planeta, sería una prórroga de la siguiente glaciación. Para vaticinio terrible este, la glaciación ha llegado y es ineludible, puedes conducir, echarte desodorante o fumar sin remordimientos.
Un saludo.
España, perdiste, de Hernán Casciari, un argentino gracioso, que vive en Barcelona y que no conoce casi españoles, sólo su mujer, que es barcelonesa, comenta que a los españoles lo de dar besos a los hombres no es que no les guste, es que les da asco, que el dulce de leche para los argentinos es como las espinacas para Popeye, y la vida en el baño y hablar de Borges, también está bien, pasas un buen rato.
El finlandés Arto Paaslinna, con El Bosque de los zorros, hace una historia increíble, interesante y amena, pero extraña. Por su parte, Michel Houllebecq, en Plataforma, escribió un novela provocadora en el lenguaje y los contenidos, interesante y sorprendente, que revuelve a nuestra sociedad hipócrita, que no busca placer, sino justificación, no busca reproducirse, sino el fin. Yo confío en los nuevos españoles, en los inmigrantes nacionalizados, quieren y aprecian más nuestros valores, nuestra historia, que los apáticos europeitos, deseosos de buscar una nueva religión, una secta con el Sentido de la Vida, unos indígenas con el saber perdido, un grupo de música con las canciones inolvidables que no entienden y olvidan, un ecologismo y su consiguiente cambio climático, por si cambia. Hay un autor llamado Robert Ardrey, La evolución del hombre: la hipótesis del cazador, donde se dice que la especie humana evolucionó por el consumo de carne, los cambios morfológicos de la mujer, dentro de un periodo interglaciar, cíclico cada 15.000 años como el que estamos terminando, por lo que el calentamiento del planeta, sería una prórroga de la siguiente glaciación. Para vaticinio terrible este, la glaciación ha llegado y es ineludible, puedes conducir, echarte desodorante o fumar sin remordimientos.
Un saludo.
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Cuaderno de viaje II: Sevilla
En cualquier viaje, uno espera contar algo interesante, pero no siempre es fácil, algunos cuentan historias exóticas, otros trolas, algunos cuentan historias de miedo en Colombia, Afganistán o Irak, otros paraísos sexuales en Brasil o Cuba. Yo no he viajado más que en Europa y sobre todo en España.
En mi cuaderno de viaje, que nunca hice, mi segunda parada es Sevilla, Sevilla, No-Do, ciudad con duende, con un color especial, con su Feria, su Semana Santa, con su maravillosos barrios de Triana, de Remedios y de Santa Cruz, su barrio de centro, con la calle Sierpes y Feria, llegando a la Macarena ¡Guapa, guapa y guapa!, gran procesión con tantísimos romanos y nazarenos, el Gran Poder! y el de los estudiantes en Mateos Gago, de rodillas y las saetas, la de los Gitanos cruzando el puente de Triana, la salida de la Borriquilla, qué aperitivo, queé elegancia, la recogida de la Virgen de Cinta, qué emoción, el paso de todas por la Catedral, al Cielo!, cómo bailan, cómo andan sobre el mar de gente, qué silencio, las del silencio, qué bandas las que las llevan, también cuando prepararan por el río, la calle Betis, con sus bares y garitos. Las calles de la judería, los Alcázares, los jardines de Murillo, la Plaza de España, los jardines de María Luisa, los coches de caballos, los puentes, la antigua Tabacalera, facultades de Humanidades, el rastro, las columnas de Hércules, el prado de San Sebastián, la puerta de la Feria, en Remedios, los Sagrados Corazones, y la gente simpática, graciosa, no tanto, y el invierno qué frío, más que en ningún lado, porque no acostumbran más que unos días.
En Sevilla, cuesta encontrar un tablao, pero la Carbonería, puede valer, el la plaza de la Cruz de hierro en Santa Cruz, donde la Piel de Tambor de Pérez Reverte, hay uno, y está bastante bien, en Triana, algunos más hay, aunque yo no los encontré, pero bares hay y buenos.
La Expo, fue, la vimos y venció, para mi con el Canguro, ahora han abierto varios programas con el mismo criterio, al malo, le hundimos más, qué risa. También con el pabellón polaco, guapas camareras, agradable, buenas vistas, sin colas, olé. El pabellón del Descubrimiento, joder qué pantalla, pero se quemó, no estaba mal de discoteca, desangelada. Un hielo en el de Chile o en otro, unas maderas en el de Japón, en Marruecos, una jaima, en el de España, todavía estoy haciendo cola, y muchos más, unas pantallas, unos documentales acojonantes, unos paseos, agua que te ducha, comer y beber caro carísimo, estuvo muy bien. Sevilla Olé y olé. Manque pierda.
En fin, un saludo.
En mi cuaderno de viaje, que nunca hice, mi segunda parada es Sevilla, Sevilla, No-Do, ciudad con duende, con un color especial, con su Feria, su Semana Santa, con su maravillosos barrios de Triana, de Remedios y de Santa Cruz, su barrio de centro, con la calle Sierpes y Feria, llegando a la Macarena ¡Guapa, guapa y guapa!, gran procesión con tantísimos romanos y nazarenos, el Gran Poder! y el de los estudiantes en Mateos Gago, de rodillas y las saetas, la de los Gitanos cruzando el puente de Triana, la salida de la Borriquilla, qué aperitivo, queé elegancia, la recogida de la Virgen de Cinta, qué emoción, el paso de todas por la Catedral, al Cielo!, cómo bailan, cómo andan sobre el mar de gente, qué silencio, las del silencio, qué bandas las que las llevan, también cuando prepararan por el río, la calle Betis, con sus bares y garitos. Las calles de la judería, los Alcázares, los jardines de Murillo, la Plaza de España, los jardines de María Luisa, los coches de caballos, los puentes, la antigua Tabacalera, facultades de Humanidades, el rastro, las columnas de Hércules, el prado de San Sebastián, la puerta de la Feria, en Remedios, los Sagrados Corazones, y la gente simpática, graciosa, no tanto, y el invierno qué frío, más que en ningún lado, porque no acostumbran más que unos días.
En Sevilla, cuesta encontrar un tablao, pero la Carbonería, puede valer, el la plaza de la Cruz de hierro en Santa Cruz, donde la Piel de Tambor de Pérez Reverte, hay uno, y está bastante bien, en Triana, algunos más hay, aunque yo no los encontré, pero bares hay y buenos.
La Expo, fue, la vimos y venció, para mi con el Canguro, ahora han abierto varios programas con el mismo criterio, al malo, le hundimos más, qué risa. También con el pabellón polaco, guapas camareras, agradable, buenas vistas, sin colas, olé. El pabellón del Descubrimiento, joder qué pantalla, pero se quemó, no estaba mal de discoteca, desangelada. Un hielo en el de Chile o en otro, unas maderas en el de Japón, en Marruecos, una jaima, en el de España, todavía estoy haciendo cola, y muchos más, unas pantallas, unos documentales acojonantes, unos paseos, agua que te ducha, comer y beber caro carísimo, estuvo muy bien. Sevilla Olé y olé. Manque pierda.
En fin, un saludo.
Cuaderno de viajes I: Madrid
Cuando recuerdo los viajes que he hecho a lo largo de mi vida, lo que me viene a la memoria son pequeños flashes, en donde evoco una sensación de lo que vi y viví, o quizás algún sentimiento relacionado con ello. Los viajes de trabajo, comprimen aún más estas sensaciones, ya que lo lúdico es más reducido, por lo que no voy a hacer una guía de viajes, ni nada parecido, sino una descripción de las sensaciones que tuve.
El primer viaje, empieza en Madrid, mi ciudad, donde los recuerdos infantiles que guardo hacían que pequeñas distancias me parecieran muy grandes, una sensación de calor como cuando se pone uno al Sol en primavera, una ciudad luminosa y acogedora, una especie de domingo por la mañana permanente, sensación que repito cada vez que vuelvo, cada vez que un rayo de Sol me alcanza al mediodía.
Para mí, esta ciudad, aunque en invierno hace bastante frío, siempre te permite esos momentos, y pese a que parece que la velocidad, el trabajo, las compras, las gestiones varias te llevan, el alma de la ciudad es cálida y tranquila.
Sus bares, tabernas y restaurantes te trasladan a un mundo humano, de conversaciones abiertas, de familiaridad, no muy distintas a la de un pueblo pequeño. Aunque al salir, puedas disfrutar de una amplia oferta de interesantes oportunidades, que tu recoges si puedes y quieres. Puedes ver el Palacio Real, sus jardines, la Plaza de Oriente, sus gentes, la calle Mayor, su historia, las calles pequeñas, sus plazuelas, la Plaza Mayor y la Puerta del Sol, sus turistas, sus vendedores y sus cacos, el Congreso, la fuente de Neptuno, los hoteles y la Bolsa, la Estación de Atocha, Lavapiés o el Rastro, la Puerta de Toledo, el Calderón, el río que ha vuelto entre excavadoras, la Puerta de San Vicente, la Estación del Norte o Argüelles, más compras en Princesa, la Plaza de España, Conde Duque y la Gran Vía, tan cerca y tan lejos, los bulevares que no hay, que te llevan a Colón, pasando por la Audiencia Nacional, llegando a la Biblioteca Nacional, al Museo Arqueológico, al Prado, al Retiro, la Cibeles, donde puedes seguir comprando en Serrano, Goya, Velázquez, o ir a los toros a Las Ventas o al Palacio de los Deportes, un concierto o un partido, o seguir hacia el Bernabeu.
La Castellana que cruza, pero no divide, Madrid es igual en todas sus calles, en unas hay más corbatas, en otras más anises, en Cuatro Caminos, más gente, hacia la Plaza de Castilla, con sus juzgados y el Canal, con sus exposiciones, las torres Kio, las torres nuevas, puedes ir al Pardo, con sus palacios, sus cuarteles y sus fantásticos merenderos, o a Moncloa con sus presidentes, sus facultades, los maceteros....
En Madrid, puedes ir a Carabanchel, a Aluche o a Batán, a la Casa de Campo o a Aravaca. Puedes ir a Fuencarral, a Ciudad Lineal, a Moratalaz, a Vallecas o Entrevías, a Coslada o a Vicálvaro, pequeños pueblos, grandes barrios, mucha gente joven y vieja, muchas historias.
En fin, un saludo.
El primer viaje, empieza en Madrid, mi ciudad, donde los recuerdos infantiles que guardo hacían que pequeñas distancias me parecieran muy grandes, una sensación de calor como cuando se pone uno al Sol en primavera, una ciudad luminosa y acogedora, una especie de domingo por la mañana permanente, sensación que repito cada vez que vuelvo, cada vez que un rayo de Sol me alcanza al mediodía.
Para mí, esta ciudad, aunque en invierno hace bastante frío, siempre te permite esos momentos, y pese a que parece que la velocidad, el trabajo, las compras, las gestiones varias te llevan, el alma de la ciudad es cálida y tranquila.
Sus bares, tabernas y restaurantes te trasladan a un mundo humano, de conversaciones abiertas, de familiaridad, no muy distintas a la de un pueblo pequeño. Aunque al salir, puedas disfrutar de una amplia oferta de interesantes oportunidades, que tu recoges si puedes y quieres. Puedes ver el Palacio Real, sus jardines, la Plaza de Oriente, sus gentes, la calle Mayor, su historia, las calles pequeñas, sus plazuelas, la Plaza Mayor y la Puerta del Sol, sus turistas, sus vendedores y sus cacos, el Congreso, la fuente de Neptuno, los hoteles y la Bolsa, la Estación de Atocha, Lavapiés o el Rastro, la Puerta de Toledo, el Calderón, el río que ha vuelto entre excavadoras, la Puerta de San Vicente, la Estación del Norte o Argüelles, más compras en Princesa, la Plaza de España, Conde Duque y la Gran Vía, tan cerca y tan lejos, los bulevares que no hay, que te llevan a Colón, pasando por la Audiencia Nacional, llegando a la Biblioteca Nacional, al Museo Arqueológico, al Prado, al Retiro, la Cibeles, donde puedes seguir comprando en Serrano, Goya, Velázquez, o ir a los toros a Las Ventas o al Palacio de los Deportes, un concierto o un partido, o seguir hacia el Bernabeu.
La Castellana que cruza, pero no divide, Madrid es igual en todas sus calles, en unas hay más corbatas, en otras más anises, en Cuatro Caminos, más gente, hacia la Plaza de Castilla, con sus juzgados y el Canal, con sus exposiciones, las torres Kio, las torres nuevas, puedes ir al Pardo, con sus palacios, sus cuarteles y sus fantásticos merenderos, o a Moncloa con sus presidentes, sus facultades, los maceteros....
En Madrid, puedes ir a Carabanchel, a Aluche o a Batán, a la Casa de Campo o a Aravaca. Puedes ir a Fuencarral, a Ciudad Lineal, a Moratalaz, a Vallecas o Entrevías, a Coslada o a Vicálvaro, pequeños pueblos, grandes barrios, mucha gente joven y vieja, muchas historias.
En fin, un saludo.
martes, 22 de enero de 2008
Jon Juaristi
Ha comenzado hoy, un nuevo diario digital llamado El Imparcial.es, en homenaje al que fundara el abuelo de José Ortega y Gasset, el gran fillósofo español autor de La Rebelión de las Masas, de La España Invertebrada y de otras grandes obras, que dirigiera su padre Ortega y Munilla, periodista y escritor, de lo cual me alegro mucho.
Además de ser una buena noticia en sí, uno de los colaboradores es Jon Juaristi, uno de mis autores favorito, autor de El Linaje de Aitor, Sacra Nemesis, El Bucle Melancólico, La Tribu Atribulada, La Caza Salvaje, El Reino del Ocaso, así como articulista interesante, dedicado habitualmente a escribir sobre y contra el nacionalismo vasco, desde la perspectiva ideológica del mismo, a través de la literatura, tiene como autor de referencia a Unamuno, aunque hace un repaso por todo tipo de escritores menores y mayores para intentar explicar el dislate del nacionalismo en una sociedad industrial, pudiente y burguesa en Occidente como la vasca.
En su obra, suelen estar presentes muchos elementos autobiográficos, ya que procede de una familia de tradición nacionalista, y dentro de sus familiares hay varias figuras destacadas del movimiento nacionalista, asimismo, por su paso por ETA, trata de ver cuáles son los elementos formativos del movimiento y sus fuentes. Se rebela contra su pasado, contra su infancia, contra una ideología que ha rechazado y dentro de lo curioso está su conversión al judaísmo, que yo no he leído nada donde trate de ello, pero que me gustaría.
Dentro de sus obras, El Reino del Ocaso, no trata de nacionalismo, sino del origen de las tradiciones y leyendas sobre la Ciudad de Cobre, la Mesa de Salomón, el origen de España, en el ámbito medieval, atendiendo a la tradición oral medieval, a la musulmana y otras fuentes.
Su primera novela, publicada La Caza Salvaje en 2007, es muy interesante, combinando un antihéroe, la mitología y la novela histórica.
El Bucle Melancólico, Premio Nacional de Ensayo, tuvo mucho éxito, se lee muy bien, indaga en lo cíclico del discurso victimista de los nacionalistas vascos y la construcción a partir de una ideología destructora y recurrentemente violenta.
Otro tema que trata Juaristi es el "invencionismo", como género literario, cómo inventar tradiciones, historias, memorias históricas, con cuentos, relatos, novelas, etc, con gran éxito en nuestras autonomías. Una amiga me contaba una vez, que en San Sebastián estuvo en una fiesta de la sidra o del txakolí o algo así, le preguntó a una chica que de cuándo era esta fiesta, le respondió que "de toda la vida", y más tarde vio que en los carteles se leía "V edición de la fiesta de lo que sea". Así se puede ver que el invencionismo en las tradiciones populares es fácil, viendo a la población celebrando la entrada de los soldados españoles, como si fuera un elemento de afirmación nacionalista.
En fin, una buena noticia.
Un saludo.
Además de ser una buena noticia en sí, uno de los colaboradores es Jon Juaristi, uno de mis autores favorito, autor de El Linaje de Aitor, Sacra Nemesis, El Bucle Melancólico, La Tribu Atribulada, La Caza Salvaje, El Reino del Ocaso, así como articulista interesante, dedicado habitualmente a escribir sobre y contra el nacionalismo vasco, desde la perspectiva ideológica del mismo, a través de la literatura, tiene como autor de referencia a Unamuno, aunque hace un repaso por todo tipo de escritores menores y mayores para intentar explicar el dislate del nacionalismo en una sociedad industrial, pudiente y burguesa en Occidente como la vasca.
En su obra, suelen estar presentes muchos elementos autobiográficos, ya que procede de una familia de tradición nacionalista, y dentro de sus familiares hay varias figuras destacadas del movimiento nacionalista, asimismo, por su paso por ETA, trata de ver cuáles son los elementos formativos del movimiento y sus fuentes. Se rebela contra su pasado, contra su infancia, contra una ideología que ha rechazado y dentro de lo curioso está su conversión al judaísmo, que yo no he leído nada donde trate de ello, pero que me gustaría.
Dentro de sus obras, El Reino del Ocaso, no trata de nacionalismo, sino del origen de las tradiciones y leyendas sobre la Ciudad de Cobre, la Mesa de Salomón, el origen de España, en el ámbito medieval, atendiendo a la tradición oral medieval, a la musulmana y otras fuentes.
Su primera novela, publicada La Caza Salvaje en 2007, es muy interesante, combinando un antihéroe, la mitología y la novela histórica.
El Bucle Melancólico, Premio Nacional de Ensayo, tuvo mucho éxito, se lee muy bien, indaga en lo cíclico del discurso victimista de los nacionalistas vascos y la construcción a partir de una ideología destructora y recurrentemente violenta.
Otro tema que trata Juaristi es el "invencionismo", como género literario, cómo inventar tradiciones, historias, memorias históricas, con cuentos, relatos, novelas, etc, con gran éxito en nuestras autonomías. Una amiga me contaba una vez, que en San Sebastián estuvo en una fiesta de la sidra o del txakolí o algo así, le preguntó a una chica que de cuándo era esta fiesta, le respondió que "de toda la vida", y más tarde vio que en los carteles se leía "V edición de la fiesta de lo que sea". Así se puede ver que el invencionismo en las tradiciones populares es fácil, viendo a la población celebrando la entrada de los soldados españoles, como si fuera un elemento de afirmación nacionalista.
En fin, una buena noticia.
Un saludo.
Un hombre de paz
Sucedió en el AVE, de Victor Salterio, es una novela breve, que plantea el problema moral entre lo justo y lo legal, a través de la ejecución de dos etarras, por parte de un particular con sus razones.
El desenlace, que no voy a contar, hace pensar en algo que se oye de vez en cuando, que si la ley no cumple la función de resarcir a las víctimas, al final las víctimas se tomarán la justicia por su mano.
Creo que habría que reformar las leyes para que la población y sobre todo las víctimas tengan un mínimo consuelo. Y que no haya que ver espectáculos tan lamentables como oir del presidente del Gobierno que Otegui es un "hombre de paz".
El desenlace, que no voy a contar, hace pensar en algo que se oye de vez en cuando, que si la ley no cumple la función de resarcir a las víctimas, al final las víctimas se tomarán la justicia por su mano.
Creo que habría que reformar las leyes para que la población y sobre todo las víctimas tengan un mínimo consuelo. Y que no haya que ver espectáculos tan lamentables como oir del presidente del Gobierno que Otegui es un "hombre de paz".
lunes, 21 de enero de 2008
La República de Azaña
Este libro de Juan Carlos Girauta trata de Manuel Azaña en la II República española, personalidad política e intelectual de principios del siglo XX, destacó sobre todo por presidir la República en dos momentos, de octubre a diciembre de 1931, y de mayo de 1936 hasta su muerte en Francia en noviembre de 1940, y presidente del Gobierno de diciembre de 1931 a noviembre de 1933 y de nuevo de febrero de 1936 a mayo de 1936.
El personaje ha sido referente de las izquierdas como figura política e intelectual de primer orden, y a su vez fue considerado por el Régimen de Franco como el primer responsable de la Guerra Civil.
En el libro de Girauta, se hace un acercamiento al personaje, desde sus concepciones políticas, antes de la caída de la Monarquía de Alfonso XIII, a través de un discurso pronunciado en el Ateneo de Madrid, el cual presidía, el 20 de noviembre de 1930, donde Azaña hace un repaso bastante superficial de los ateneístas del siglo XIX y expresa un visión histórica de España, que el autor analiza y descubre como revelador de su comportamiento político posterior.
Asimismo, en este acercamiento al personaje, Girauta, evidencia la complejidad del personaje como hombre, escritor, intelectual, político y sus trasuntos literarios, además de señalar la supervivencia de imágenes del mismo, indeseables, en políticos actuales como José Luis Rodríguez Zapatero, actual presidente del Gobierno.
Aunque por suerte para nosotros, las circunstancias políticas y sociales han cambiado tanto, que la receta utilizada en aquellos años para cambiar la sociedad española sería inútil en este momento, ya que la fe en ideologías ha mermado mucho en la población, la precariedad de las clases más desfavorecidas, no llega a la desesperación que podría tener en otras épocas, el poder de los sindicatos es más limitado, también su representación, y la libertad de prensa, cuenta con Internet como refugio.
Pero, no obstante, el resorte del descontento lo siguen dominando bien (véase el No a la Guerra), asi como la estigmatización como fascista a toda persona que cree en la libertad individual, en la libertad de empresa, en el derecho a la propiedad, en la división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), en la libertad de conciencia y en la necesidad de unas leyes iguales para todos los ciudadanos, que sólo se alteren con una mayoría cualificada, sobre todo si se habla de las reglas básicas de juego (Constitución de 1978) y la igualdad de oportunidades.
Fallan y fallarán en la realidad, que se resiste a ser como cada iluminado quiere que sea, fallan y fallarán en la percepción del conjunto que forman, ya que salvo que aceptan líderes temporalmente, ninguno es capaz en hacer realidad todas y cada una de las ensoñaciones que tiene estos grupos, fallan y fallarán en la gestión económica, ya que el capitalismo, basado en el libre mercado es y será mucho más eficaz para resolver las necesidades de la población, fallan y fallarán en y sobre todo en su percepción de la naturaleza humana, tan amable y cooperativa, como feroz y egoista, tan desigual como creativa, tan violenta como valiente, tan justa como injusta....
En fin, seguiré otro día. Un saludo.
El personaje ha sido referente de las izquierdas como figura política e intelectual de primer orden, y a su vez fue considerado por el Régimen de Franco como el primer responsable de la Guerra Civil.
En el libro de Girauta, se hace un acercamiento al personaje, desde sus concepciones políticas, antes de la caída de la Monarquía de Alfonso XIII, a través de un discurso pronunciado en el Ateneo de Madrid, el cual presidía, el 20 de noviembre de 1930, donde Azaña hace un repaso bastante superficial de los ateneístas del siglo XIX y expresa un visión histórica de España, que el autor analiza y descubre como revelador de su comportamiento político posterior.
Asimismo, en este acercamiento al personaje, Girauta, evidencia la complejidad del personaje como hombre, escritor, intelectual, político y sus trasuntos literarios, además de señalar la supervivencia de imágenes del mismo, indeseables, en políticos actuales como José Luis Rodríguez Zapatero, actual presidente del Gobierno.
Aunque por suerte para nosotros, las circunstancias políticas y sociales han cambiado tanto, que la receta utilizada en aquellos años para cambiar la sociedad española sería inútil en este momento, ya que la fe en ideologías ha mermado mucho en la población, la precariedad de las clases más desfavorecidas, no llega a la desesperación que podría tener en otras épocas, el poder de los sindicatos es más limitado, también su representación, y la libertad de prensa, cuenta con Internet como refugio.
Pero, no obstante, el resorte del descontento lo siguen dominando bien (véase el No a la Guerra), asi como la estigmatización como fascista a toda persona que cree en la libertad individual, en la libertad de empresa, en el derecho a la propiedad, en la división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), en la libertad de conciencia y en la necesidad de unas leyes iguales para todos los ciudadanos, que sólo se alteren con una mayoría cualificada, sobre todo si se habla de las reglas básicas de juego (Constitución de 1978) y la igualdad de oportunidades.
Fallan y fallarán en la realidad, que se resiste a ser como cada iluminado quiere que sea, fallan y fallarán en la percepción del conjunto que forman, ya que salvo que aceptan líderes temporalmente, ninguno es capaz en hacer realidad todas y cada una de las ensoñaciones que tiene estos grupos, fallan y fallarán en la gestión económica, ya que el capitalismo, basado en el libre mercado es y será mucho más eficaz para resolver las necesidades de la población, fallan y fallarán en y sobre todo en su percepción de la naturaleza humana, tan amable y cooperativa, como feroz y egoista, tan desigual como creativa, tan violenta como valiente, tan justa como injusta....
En fin, seguiré otro día. Un saludo.
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domingo, 20 de enero de 2008
Un día de partido
Un día de partido cerca de un estadio de fútbol significa no mover el coche, ya que si lo haces te espera una hora o dos para aparcar en el quinto pino, vale, cuando te compraste la casa, el estadio ya estaba, pero que todas las normas de tráfico, de aparcamiento y en general de urbanismo, se olviden, para mí, no es justificable.
Coches en las aceras, en los pasos de cebra, en medio de la calle dos filas de aparcamiento, por supuesto todas las esquinas y huecos, fenomenal.
Aparte de eso, el ambiente es muy alegre, la gente que le gusta el fútbol, baja con sus bufandas, toma el aperitivo, dispuesta a ver a su equipo ganar, a veces, como debe ser, buen rollo.
Para malos rollos, la política española, que no mejora, seguimos con nacionalistas que se empeñan en hacer que los ciudadanos de otra parte de España, estemos preocupados y ocupados en ellos todo el tiempo. Si algún día en España se hace un referendum, sobre la independencia de algún territorio, espero que se haga con todos los españoles, y si en el resto de España, votamos que si queremos que se independicen y en dichos lugares que no. ¿Qué pasa?.
No creo que ocurra, ya que todo este coñazo, se basa en sacarnos dinero a todos, en ser los caciquillos de sus territorios, en ningunear a su población, que por otra parte se lo está buscando y en mantener las ventajas de ser un Estado fuerte para unas cosas y para otras una minoría llorica, con su cultura oprimida por los demás, que somos muy malos. Puro rollo.
En fin, otro día sigo, un saludo.
Coches en las aceras, en los pasos de cebra, en medio de la calle dos filas de aparcamiento, por supuesto todas las esquinas y huecos, fenomenal.
Aparte de eso, el ambiente es muy alegre, la gente que le gusta el fútbol, baja con sus bufandas, toma el aperitivo, dispuesta a ver a su equipo ganar, a veces, como debe ser, buen rollo.
Para malos rollos, la política española, que no mejora, seguimos con nacionalistas que se empeñan en hacer que los ciudadanos de otra parte de España, estemos preocupados y ocupados en ellos todo el tiempo. Si algún día en España se hace un referendum, sobre la independencia de algún territorio, espero que se haga con todos los españoles, y si en el resto de España, votamos que si queremos que se independicen y en dichos lugares que no. ¿Qué pasa?.
No creo que ocurra, ya que todo este coñazo, se basa en sacarnos dinero a todos, en ser los caciquillos de sus territorios, en ningunear a su población, que por otra parte se lo está buscando y en mantener las ventajas de ser un Estado fuerte para unas cosas y para otras una minoría llorica, con su cultura oprimida por los demás, que somos muy malos. Puro rollo.
En fin, otro día sigo, un saludo.
jueves, 17 de enero de 2008
Un día normal
Un día normal para unos, es haber estado tranquilos, razonablemente felices, sin noticias relevantes, haberlo pasado más o menos bien, siempre y cuando no se lea el periódico, ni se escuche la radio o la televisión, ya que, en tal caso, sufrirá angustia, miedo, pena, tristeza por todos esos pobres niños que desaparecen sin más, por cualquiera de las múltiples guerras o catástrofes que no relatan los medios, o una banda de atracadores, asesinos, violadores, terroristas o todo a la vez que ha actuado en nuestra ciudad o en cualquier otra que conocemos.
Entonces, intentamos razonar, pero no es fácil, cómo puede haber gente así, tan malvada, tan estúpida. En el libro de Carlo María Cipolla, "Allegro ma non troppo", el autor trata de explicar de un modo humorístico las conductas humanas mediante dos coordenadas, en una la sociedad, en otra el individuo, si se hace bien a si mismo y a la sociedad, estamos ante la conducta inteligente, si te haces bien a ti mismo y mal a la sociedad, estamos ante una conducta malvada, si el bien es a la sociedad, pero el individuo se perjudica, estamos ante el incauto, y si se perjudica a la sociedad y a uno mismo, estaremos ante el estúpido.
Con todas la variantes, podríamos explicarnos muchas conductas, pero hay que introducir en este razonamiento, la creencia equivocada en estar haciendo bien a uno mismo y a la sociedad, destacando como caso extremo el terrorista, que creyéndose salvador de la sociedad o mártir, incauto (en algunos casos), es en realidad un absoludo estúpido, el malvado es todo aquel que le educa, incita, protege, justifica para mantener su seguridad, estatus, poder en la sociedad que los sufre. Pero tan estúpido y tan dañino es el legislador y juzgador, que favorece dichas conductas con criterios garantistas (penas bajas, permisos, trato excesivamente agradable, triquiñuelas legales admitidas) sólo para el delincuente, no para la víctima.
Dicho lo cual, esperemos que nuestra sociedad busque a personas intelegentes para ejercer el gobierno, legislar o juzgar, y no estúpidos, como muchas veces me parece que ocurre.
Entonces, intentamos razonar, pero no es fácil, cómo puede haber gente así, tan malvada, tan estúpida. En el libro de Carlo María Cipolla, "Allegro ma non troppo", el autor trata de explicar de un modo humorístico las conductas humanas mediante dos coordenadas, en una la sociedad, en otra el individuo, si se hace bien a si mismo y a la sociedad, estamos ante la conducta inteligente, si te haces bien a ti mismo y mal a la sociedad, estamos ante una conducta malvada, si el bien es a la sociedad, pero el individuo se perjudica, estamos ante el incauto, y si se perjudica a la sociedad y a uno mismo, estaremos ante el estúpido.
Con todas la variantes, podríamos explicarnos muchas conductas, pero hay que introducir en este razonamiento, la creencia equivocada en estar haciendo bien a uno mismo y a la sociedad, destacando como caso extremo el terrorista, que creyéndose salvador de la sociedad o mártir, incauto (en algunos casos), es en realidad un absoludo estúpido, el malvado es todo aquel que le educa, incita, protege, justifica para mantener su seguridad, estatus, poder en la sociedad que los sufre. Pero tan estúpido y tan dañino es el legislador y juzgador, que favorece dichas conductas con criterios garantistas (penas bajas, permisos, trato excesivamente agradable, triquiñuelas legales admitidas) sólo para el delincuente, no para la víctima.
Dicho lo cual, esperemos que nuestra sociedad busque a personas intelegentes para ejercer el gobierno, legislar o juzgar, y no estúpidos, como muchas veces me parece que ocurre.
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miércoles, 16 de enero de 2008
Yo tenía un camarada
Acabo de terminar el libro de César Alonso de los Ríos, Yo tenía un camarada (Barcelona: Altera, 2007), donde el autor trata la metamorfosis de los creadores ideológicos del Movimiento, y creo que debía comentarlo antes de olvidarme de la impresión que tengo de lo leído.
El autor habla sobre una serie de personalidades de la política, el pensamiento y la literatura española como Laín Entralgo, Ridruejo, Aranguren, Tovar, Torrente Ballester, entre otros. De ellos se citan obras y contribuciones intelectuales a la formación del Régimen franquista, pero además, analiza la evolución ideológica de estos autores hacia posiciones de oposición más o menos abierta al mismo, y de la influencia de los mismos en los grupos opositores posteriores.
Lo más destacado, en mi opinión, está en tres aspectos, en el intento consciente de borrar y ocultar su pasado falangista, en la gran influencia que este grupo más o menos homogéneo tuvo en la formación de las élites posteriores (socialistas, social-demócratas, conservadores, nacionalistas, incluso comunistas) y el sustrato totalitario con que este pensamiento ha impregnado toda la política española en la Democracia.
Aceptando, por supuesto, la libre evolución de cada uno en su pensamiento político, creo que la ocultación de sus seguidores (consciente e incionscientemente) de las raíces de sus concepciones sobre España, sobre el gobierno, sobre la libertad y los objetivos políticos que tienen, han creado las bases de la actual situación histórica. Ya que no se admiten los modelos reales que se están usando para gobernar España, las Comunidades Autónomas y la organización de los partidos políticos.
Como ejemplo, podíamos ver el carácter personalista de los partidos, el caciquismo en las CC.AA., la negación interesada de la Nación española, en favor de las "indiscutibles" naciones regionales, o la orfandad de gran parte de la derecha política española durante muchos años, al no entender cómo conciliar sus sentimientos, concepciones y afinidades políticas, sociales e históricas con las explicaciones dadas sobre el pasado anterior a la etapa democrática.
En esta misma línea, La Leyenda del César Visionario, novela de Francisco Umbral, donde se describe la importancia de estos autores en la Guerra Civil, que en una lectura sin estos datos, parece una revancha entre literatos, se convierte en un intento de recrear una época, con el objetivo de resaltar esta incoherencia, que amenaza nuestra democracia, con comportamientos y justificaciones supuestamente demócratas y realmente totalitarios.
Gracias a este autor y a otros (a los que intentaré ir reseñando en este blog), que poco a poco, han hecho una labor pedagógica, también en muchos casos con una evolución política muy radical, descubriendo el liberalismo, como forma política mucho más saludable para la convivencia en democracia.
Sin más. un saludo.
El autor habla sobre una serie de personalidades de la política, el pensamiento y la literatura española como Laín Entralgo, Ridruejo, Aranguren, Tovar, Torrente Ballester, entre otros. De ellos se citan obras y contribuciones intelectuales a la formación del Régimen franquista, pero además, analiza la evolución ideológica de estos autores hacia posiciones de oposición más o menos abierta al mismo, y de la influencia de los mismos en los grupos opositores posteriores.
Lo más destacado, en mi opinión, está en tres aspectos, en el intento consciente de borrar y ocultar su pasado falangista, en la gran influencia que este grupo más o menos homogéneo tuvo en la formación de las élites posteriores (socialistas, social-demócratas, conservadores, nacionalistas, incluso comunistas) y el sustrato totalitario con que este pensamiento ha impregnado toda la política española en la Democracia.
Aceptando, por supuesto, la libre evolución de cada uno en su pensamiento político, creo que la ocultación de sus seguidores (consciente e incionscientemente) de las raíces de sus concepciones sobre España, sobre el gobierno, sobre la libertad y los objetivos políticos que tienen, han creado las bases de la actual situación histórica. Ya que no se admiten los modelos reales que se están usando para gobernar España, las Comunidades Autónomas y la organización de los partidos políticos.
Como ejemplo, podíamos ver el carácter personalista de los partidos, el caciquismo en las CC.AA., la negación interesada de la Nación española, en favor de las "indiscutibles" naciones regionales, o la orfandad de gran parte de la derecha política española durante muchos años, al no entender cómo conciliar sus sentimientos, concepciones y afinidades políticas, sociales e históricas con las explicaciones dadas sobre el pasado anterior a la etapa democrática.
En esta misma línea, La Leyenda del César Visionario, novela de Francisco Umbral, donde se describe la importancia de estos autores en la Guerra Civil, que en una lectura sin estos datos, parece una revancha entre literatos, se convierte en un intento de recrear una época, con el objetivo de resaltar esta incoherencia, que amenaza nuestra democracia, con comportamientos y justificaciones supuestamente demócratas y realmente totalitarios.
Gracias a este autor y a otros (a los que intentaré ir reseñando en este blog), que poco a poco, han hecho una labor pedagógica, también en muchos casos con una evolución política muy radical, descubriendo el liberalismo, como forma política mucho más saludable para la convivencia en democracia.
Sin más. un saludo.
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